Leccion de Escuela Sabatica (leccion 8)

Lección 8

Para el 23 de Febrero de 2008

LA EXPERIENCIA DEL DISCIPULADO

 

Sábado 16 de febrero

Lea Comentario EGW


LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 17:1-13; 18:1-4, 24; Marcos 8:27-30; Juan 6:43-58.

“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mar. 8:34).

EN TODOS LOS EVANGELIOS, y por todas las historias de Jesús registradas allí, podemos encontrar material que nos ayudará a comprender lo que significa ser un discípulo.

Al leer acerca de Jesús, un punto debería ser claro una y otra vez: El discipulado es una experiencia. Para ser verdaderos seguidores de Cristo, necesitamos tener una experiencia con Jesús. Necesitamos conocer a Jesús; necesitamos haber sido cambiados por Jesús; necesitamos participar de Jesús y de lo que él nos ofrece. El conocimiento intelectual no es suficiente; ser capaz de recitar textos bíblicos no es suficiente; conocer doctrinas no basta. Para ser un discípulo de Cristo, debes haber tenido una experiencia personal con él, una experiencia que haya cambiado y todavía esté cambiando tu vida. La lección de esta semana nos ayudará a comprender mejor lo que incluyen algunas de estas experiencias.

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Qué significa comer la carne y beber la sangre de Cristo? ¿Qué lecciones acerca de la fe podemos aprender de la Transfiguración? ¿Por qué Jesús nos dice que debemos llegar a ser como niños pequeños? ¿Qué significa llevar nuestra cruz por Jesús?

Domingo 17 de febrero

Lea Comentario EGW


EL PAN DE VIDA

Lee Juan 6:43 al 58. (lea CBA) ¿Qué lección espiritual importante Jesús nos está presentando aquí? ¿Por qué lo que dice Jesús es tan importante para todos los que quieren ser discípulos? ¿Por qué las verdades que aparecen aquí son muy importantes para los que quieren discipular a otros?

No es coincidencia que Jesús haya expresado estas palabras no mucho después del milagro de alimentar a los cinco mil (Juan 6:1-14). La respuesta de la gente, sin embargo, mostró que sus corazones todavía estaban puestos en las cosas del mundo, que veían a Jesús como un rey mundanal, que podía satisfacer sus necesidades temporales. Jesús no había venido para eso; ese no era su propósito principal. ¿Qué nos enseñan los textos para hoy acerca de cuál fue el propósito de la venida de Jesús? Ver también Juan 6:26 y 27. (lea CBA)

“Comer la carne y beber la sangre de Cristo es recibirlo como Salvador personal, creyendo que perdona nuestros pecados y que somos completos en él. Contemplando su amor, y espaciándonos en él, absorbiéndolo, es como llegamos a participar de su naturaleza. Lo que es el alimento para el cuerpo, debe serlo Cristo para el alma. El alimento no puede beneficiarnos a menos que lo comamos; a menos que llegue a ser parte de nuestro ser. Así también, Cristo no tiene valor para nosotros si no lo conocemos como Salvador personal. Un conocimiento teórico no nos beneficiará. Debemos alimentarnos de él, recibirlo en el corazón, de tal manera que su vida llegue a ser nuestra vida. Debemos asimilarnos su amor y su gracia” (DTG 353).

 


¿Cuál ha sido tu propia experiencia al comer la carne y beber la sangre de Jesús? ¿Cómo lo haces, y qué cambios trajo a tu vida? Prepárate para hablar acerca de tu respuesta en la clase.

Lunes 18 de febrero

LOS NIÑOS Y EL DISCIPULADO

En Mateo 18:1, los discípulos vinieron a Jesús, preguntándose quién era el mayor en el Reino de los cielos. ¿Por qué harían esa pregunta? Los registros paralelos muestran que los discípulos estaban discutiendo entre sí sobre quién de ellos sería el mayor en el Reino de Dios (Mar. 9:33, 34; Luc. 9:46-48). Esto no solo mostraba falta de sensibilidad, sino también la comprensión pobre que tenían los discípulos de los principios de humildad y amor, elementos claves del Reino de Jesús.

¿De qué modo les contestó Jesús? Mat. 18:1-4. (lea CBA) ¿Cómo son los niños, que los hacen ser tan buenos ejemplos de discipulado?

Piensa en la importancia de lo que está diciendo Jesús. A menos que estemos convertidos, a menos que lleguemos a ser como niños pequeños, no entraremos en su Reino. En otras palabras, ¡estaremos perdidos! Hay muchas maneras de considerar lo que dijo Jesús. Tal vez la palabra clave en estos textos sea humildad. Como discípulos, debemos ser humildes, como niños. Debemos darnos cuenta de nuestra total necesidad y dependencia de Dios nuestro Padre, así como los niños se dan cuenta de su necesidad de sus propios padres. Los niños no pueden sobrevivir solos; no podemos sobrevivir sin Dios. Y es muy importante que reconozcamos nuestra necesidad. El pecado comenzó en la tierra con Adán y Eva cuando pensaron que podían hacer las cosas a su propio modo, aparte de Dios. Los niños a menudo creen lo que les decimos, aun sin comprenderlo completamente. Del mismo modo, ¿cuán a menudo debemos aprender a creer y a confiar, sin comprender completamente, lo que el Señor nos dice? Si necesitamos que se nos explique completamente todo lo relacionado con Jesús y la salvación antes de que creamos, nunca seremos salvos, porque nunca creeremos. Necesitamos la conversión de la que habló Jesús, y la conversión implica llegar a ser como los niños, creyendo en lo que no comprendemos completamente. Además, si entendiéramos todo, ¿dónde quedaría lugar para la fe?

 

Martes 19 de febrero

LA TRANSFIGURACIÓN Y UN FRACASO

Una de las experiencias más sorprendentes registradas en los evangelios es lo que se llama la Transfiguración, en la que Dios manifestó su presencia de una manera notable ante los ojos de algunos de los discípulos de Cristo. Lee Mateo 17:1 al 13. (Lea CBA) ¿Qué tres cosas específicas sucedieron que debieran haber hecho mucho para fortalecer la fe de los discípulos?

Jesús nunca nos llama al discipulado, a ser seguidores, sin darnos razones para creer. Por supuesto, no todo tiene respuesta, pero se nos dan suficientes razones para tener fe, suficientes razones para creer aun en lo que no comprendemos plenamente. Y, aunque no podamos ser testigos de la clase de cosas que los tres vieron en el monte, como discípulos de Cristo se nos han dado suficientes evidencias para que podamos confiar en el Señor y en su bondad. Lo que hacemos con esa fe, ese don (Juan 1:9; Efe. 2:8), determinará si esa fe crece, si se paraliza o si se muere.

Los discípulos tuvieron el gran privilegio de ver cosas que la mayoría de nosotros no veremos nunca en este mundo. No obstante, ¿qué nos revelan los siguientes textos acerca de ellas? Mat. 26:56, 69-75; (Lea CBA) Mar. 9:30-32; (Lea CBA) Juan 20:19. (Lea CBA) ¿Qué lecciones podemos obtener de estas experiencias?

Algunas veces podemos quedar encerrados en la actitud: “Oh, si Dios sólo hiciera esto por mí, entonces mi fe sería más fuerte; o si Dios hiciera aquello por mí…” ¿Cuáles son los peligros de esta actitud para un discípulo de Cristo? En cambio, ¿qué cosas positivas podemos hacer para hacer crecer y usar la fe que ya se nos ha dado?

Miércoles 20 de febrero

Lea Comentario EGW


EL DISCURSO DEL MONTE DE LOS OLIVOS

En Mateo 24 y 25, encontramos lo que ha sido llamado El discurso del monte de los Olivos (porque lo dio sobre ese monte). La acción de los discípulos al señalar la magnificencia del Templo de Herodes formó el trasfondo para las palabras de Jesús.

¿Cuáles son algunas de las principales señales de la Venida que dio Jesús a los discípulos en el sermón del monte de los Olivos?

Mat. 24:4, 5 (Lea CBA)

Vers. 9, 10 (Lea CBA)

Vers. 11-13 (lea CBA)

Vers. 23-27 (Lea CBA)

Vers. 36-44 (Lea CBA)

Hay una cantidad de cosas importantes acerca del discipulado que podemos obtener de esto. Tal vez una de las más importantes sea que, como discípulos, necesitamos darnos cuenta de los peligros espirituales que hay a nuestro alrededor. Estamos en medio de una gran controversia entre el bien y el mal, en la que estaremos sujetos a muchos engaños, algunos tan grandes que si fuera posible aun los elegidos serían engañados por ellos (Mat. 24:24). Y, considerando el contexto del mensaje de Jesús, al acercarnos al fin del tiempo, debemos ser aún más vigilantes con respecto a estos engaños. Por esto, debemos estar seguros de que nosotros mismos estamos firmemente fundados en lo que creemos y por qué lo creemos; y que, al traer nuevos miembros, el discipularlos debe incluir hacer que estos miembros nuevos estén alerta contra estos engaños. Por supuesto, la mejor manera es siempre conocer la verdad; el estar cimentados en lo que es correcto es la manera más segura de saber qué es el error. Especialmente al acercarnos a la segunda venida de Jesús, cuán crucial es que hagamos un esfuerzo ferviente para ayudar a todos los miembros, especialmente a los nuevos, a percibir estas señales de los tiempos y los peligros que podemos afrontar en estos tiempos.


Los falsos Cristos pueden no manifestarse necesariamente como alguien que viene y pretende ser Jesús. ¿Cuáles son otras maneras en que podemos ser desviados por algo que usurpa el lugar que solo Cristo merece en nuestros corazones?

Jueves 21 de febrero

LLEVAR LA CRUZ

En Marcos 8:27 al 30, Jesús les pregunta a los discípulos cómo él es percibido por otros. Después de obtener una respuesta de ellos, les preguntó quién creían ellos que él era. De todos ellos, se registra que Pedro confesó a Jesús como el Cristo. No obstante, Jesús entonces les dijo básicamente que no debían decirlo a otros. ¿Por qué él les diría esto? ¿No era el punto central, de todo lo que él hacía, conseguir que la gente supiera que él era el Cristo?

¿Por qué crees que Jesús les dijo eso? ¿Podría haber allí una lección para nosotros, como discípulos, acerca de que el tiempo y las circunstancias deben ser considerados antes de actuar? (Ver también Juan 4:25-30.) (Lea CBA)

Nota lo que sigue después en Marcos. La respuesta de Jesús a Pedro debería haberles afirmado, básicamente, que él era el Mesías. Imagínate lo que debió haber pasado por la mente de los discípulos cuando él comenzó a decirles lo que le ocurriría (Mar. 8:31). Nota, también, que es otra vez Pedro el que responde, el mismo Pedro que unos pocos versículos antes había confesado que Jesús era el Mesías (vers. 32).

Lee la respuesta de Jesús a Pedro (Mar. 8:33-38). (Lea CBA) ¿Qué mensaje esencial está dando Jesús a todos los que serían sus discípulos?

El versículo 34 introduce un elemento importante. Dice que cuando Jesús llamó a la gente junto con sus discípulos, comenzó a darles esas poderosas palabras acerca de lo que significa ser un seguidor, un discípulo, de Cristo. Aunque en esa ocasión había ciertas cosas que solo algunos elegidos tenían el privilegio de saber, este mensaje acerca de la muerte al yo, el llevar una cruz, acerca de perder todo por causa del evangelio, era algo que necesitaban escuchar todos los que querían seguir a Jesús.

 


Hazte la siguiente pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que llevaste una cruz por Cristo? ¿Qué te indica tu respuesta acerca de la clase de discípulo que realmente eres? ¿Qué cambios tendrías necesidad de hacer, y cómo los puedes hacer?

Viernes 22 de febrero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 728-732; 949, 950; El Deseado de todas las gentes, pp. 347-359; 378-410; 472-476.

“Nuestro Salvador dijo: ‘Si no comiereis la carne del Hijo del Hombre, y bebieres su sangre, no tendréis vida en vosotros. [...] Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida’ (Juan 6:53- 55). Esto es verdad acerca de nuestra naturaleza física. A la muerte de Cristo debemos aun esta vida terrenal. El pan que comemos ha sido comprado por su cuerpo quebrantado. El agua que bebemos ha sido comprada por su sangre derramada. Nadie, santo o pecador, come su alimento diario sin ser nutrido por el cuerpo y la sangre de Cristo. La cruz del Calvario está estampada en cada pan. Está reflejada en cada manantial. Todo esto enseñó Cristo al designar los emblemas de su gran sacrificio. La luz que resplandece del rito de la comunión realizado en el aposento alto hace sagradas las provisiones de nuestra vida diaria. La despensa familiar viene a ser como la mesa del Señor, y cada comida un sacramento” (DTG 615).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En la clase, analicen lo que significa comer la carne y beber la sangre de Jesús.
  2. Medita en la idea de que necesitamos ser como los niños. ¿Qué otros rasgos encontramos en los niños, que los hacen tan buenos ejemplos? ¿Cómo podemos ser más similares a los niños en nuestra fe? Al mismo tiempo, ¿de qué modos podemos llevar la analogía del niño demasiado lejos?
  3. La lección de esta semana habló acerca de diversos engaños que tendremos que afrontar como discípulos de Cristo. ¿Cuáles son algunos de estos engaños que la iglesia está afrontando en tu área del mundo? ¿De qué modo se manifiestan? ¿Con qué clase de disfraces se presentan? ¿Cuán fácilmente son desviados nuestros miembros? Como iglesia, ¿qué pueden hacer ustedes para ayudar a proteger a todos los miembros de cualquier trampa espiritual que pudiera encontrarse en el camino de ellos?
  4. ¿Cuáles son todas las razones que se nos han dado para tener fe? En otras palabras, ¿por qué somos creyentes? ¿Qué evidencia tenemos de nuestra fe? Medita en las razones que tienes para creer y luego, como clase, analicen las respuestas que dan los miembros.
  5. Resume lo que entiendes que es la experiencia del discipulado. ¿Cómo ha sido esa experiencia para ti? ¿Qué abarca ella? En la clase, compartan sus experiencias.
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Una respuesta

  1. jesucristo es el seños de señores y rey de reyes es el todo poderoso

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