Histórica inauguración preserva la tradición de la oración

20 de enero, 2009, Washington, D.C., Estados Unidos…Elizabeth Lechleitner/ANN

 

Oficiales del gobierno y ciudadanos de Estados Unidos que se reunieron hoy en el Capitolio de la nación para la inauguración del presidente electo Barack Obama, celebrarán muchas cosas por primera vez, pero también confían en una base preservada por más de 200 años, reforzada por tales reflexiones como la oración inaugural, dice el capellán del Senado de los Estados Unidos, Barry C. Black.

 

Una oración no es algo para ir con un marcador rojo, dice él. Diferente a los discursos, las oraciones no son “otro acto en el drama”, asegura Black, un adventista del séptimo día y veterano capellán de la Flota Naval de Estados Unidos. Las oraciones deben ser, más bien, reflexivas y profundamente sinceras. “Me preocuparía mucho si alguien o algún comité estuviera listo para inspeccionar lo que alguien ha sentido se ha sentido impulsado a decirle fervientemente a Dios por la gente en una ocasión específica”, dice Black.

 

Black, que tendrá la invocación para el almuerzo tradicional que sigue inmediatamente después de la inauguración hoy, dice que los que están en el Capitolio lo han oído orar suficiente – él abre cada sesión del Senado con una oración – para estar seguros que no diré ninguna cosa “que evidencie una posición errónea o muy excéntrica”.

 

Además, dice Black, el proceso de selección para emplear un capellán o, en el caso de Rick Warren y Joseph Lowry – los dos están orando durante la ceremonia inaugural de hoy – es suficientemente rigurosa que usted confía que la persona hará una oración pertinente”.

 

Black dice que algunos pueden argüir que la oración en eventos estatales, como inauguraciones, es un poquito más que una formalidad o tradición – George Washington inició la primera oración de este tipo después que fue juramentado por un capellán que usó el libro Book of Common Prayer (libro de oraciones corrientes). Algunos han ido tan lejos para reclamar que una oración inaugural es inconstitucional y viola la separación de iglesia y estado.

 

Sin embargo, Black dice que la necesidad por oración de la nación es tan crucial como nunca. “Los Forjadores de la nación”, a pesar de su cometido para mantener separados la iglesia y el estado, reconocieron la necesidad de una dimensión espiritual del gobierno”. La postura en sí misma de Black fue establecida en 1789, por la sugerencia de forjadores de la nación como Benjamín Bralnklin, a quien Black le acredita el haber dicho que era “muy improbable” para una nación surgir sin la ayuda de Dios sin un “pajarillo no puede caer sin que [Él] lo note”.

 

La posición de capellán del Senado continuó una tradición establecida durante el Primer Congreso Continental en 1774. Los deberes del capellán actualmente incluyen proveer atención espiritual y consejería para los senadores, sus familiares y miembros de su personal, así como abrir la sesión de cada día con oración. El reconocimiento de la dirección de Dios en el surgimiento y la caída de las naciones, aún hoy, resuena en los salones de reuniones del Congreso de los Estados Unidos”, dice Black.

 

“Creo que lo que Pablo dice en Filipenses 4 – ‘Ellos son santos en la familia del César’ – podría decirse de muchos que trabajan en el Capitolio”, dice Black, agregando que tantos como 35 de los 100 senadores – de ambos lados del pasillo – asisten en forma regular a los desayunos semanales de oración y estudios de la Biblia. Entre los que asisten están Obama y el vicepresidente electo Joseph Biden, de quienes Black dice “son personas muy espirituales”. El antes jefe de capellanes de la Flota Naval dice que ha tenido la oportunidad de interactuar de forma regular con Obama, a quien considera un amigo. El entonces senador por Illinois proveyó un endoso de la cubierta trasera del libro de Black del 2006, From The Hood to the Hill (Del Barrio a la Colina)

 

Trabajar en el Capitolio, “particularmente la naturaleza ponderosa, deliberativa” del proceso legislativo y el significado del manejo de ese nivel de responsabilidad, puede ser agotador, dejando a los senadores “espiritualmente vulnerables”, dice Black. Cualquiera que sea el nivel de espiritualidad que uno traiga al trabajo se duplica, pienso, al uno descubrir una intensa necesidad de madurar esa conexión con Dios”.

 

Durante sus años de dirección espiritual a los líderes de la nación, Black dice que ha observado la imposibilidad de separar por completo “la espiritualidad de una persona del trabajo que realiza – sea hombre o mujer”. Ciertamente, agrega él, en algunas circunstancias, los senadores deben votar en oposición a sus convicciones personales por el bien de sus constituyentes, pero “la espiritualidad que muchísimos de nuestros legisladores poseen los satura suficientemente con lo necesario que ello va afectar su juicio, su visión del mundo y de cómo vérselas respecto a la toma de decisiones”.

 

Black, cuya oficina mira hacia el National Mall (centro comercial nacional), dice que la “espléndida vista” contribuye al ” sentido de asombro” que siente cada vez que entra al Capitolio nacional.

 

“Tengo la oportunidad de interactuar con algunas de las personas más brillantes de quienes tengo conocimiento, y ellos están interesados en mis opiniones sobre las dimensiones éticas de los asuntos que debaten en la sala de reuniones. Ese privilegio – esa responsabilidad – es sobria, y muy, muy emocionante”, dice Black.

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