Escuela Sabatica
Escudriñad las escrituras por que a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna …….
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Su regreso como Rey y Amigo |
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Lea Comentario EGW |
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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 9:24-27; Mateo 24; Lucas 21:25-31; Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Hebreos 9:28.
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“Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los |
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EN EL NUEVO TESTAMENTO, en general, el regreso de Jesús es un evento glorioso, gozoso en forma suprema. Él es nuestro Rey y también nuestro Amigo.
Aunque hay elementos desagradables asociados con la
segunda venida de Cristo (como veremos), no es el factor de temor el
que hará que la gente vuelva sus ojos hacia el Cielo. El temor es
importante, y no proclamaríamos toda la verdad acerca de la Venida si
no lo incluimos. Pero, al hacerlo, deberíamos aferrarnos a lo que las
Escrituras dicen explícitamente, y no presentar pesadillas que provoque
angustias, de nuestra propia fabricación. Dar a los diversos aspectos
de la Venida el mismo énfasis que reciben en las Escrituras es crear en
los corazones de los que se interesan en escuchar algo parecido a la
expectativa que tienen los niños por la Navidad.
El mensaje de la segunda venida de Cristo debería
ser buenas noticias, y no algo que envíe a la gente a buscar una
terapia para la angustia.
ESPERA EN EL ATRIO EXTERIOR (Hebreos 9:28) ( Lea CBA )
El período en el que estamos viviendo fue
prefigurado por el Día de la Expiación, en el antiguo Israel. Mientras
el sumo sacerdote realizaba su ministerio anual en el Lugar Santísimo,
la gente, conteniendo el aliento, esperaba su salida en el atrio
exterior. Esa salida sería la señal de que su obra en favor del pueblo
había tenido éxito, y el pecado había sido erradicado de la Nación y de
los individuos.
Desde 1844, Cristo ha estado ocupado en una fase del
ministerio prefigurado por el Día de Expiación de Israel. Cuando esa
obra sea completada, él saldrá del Santuario celestial para recibir a
su pueblo. En las palabras de Hebreos 9:28: “Cristo fue ofrecido una
sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda
vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.
¿De qué modo los siguientes textos se relacionan con la idea de una espera expectante?
Tito 2:11-13 ( Lea CBA )
1 Pedro 1:3-8 ( Lea CBA )
Guillermo Miller y sus seguidores esperaban
fervientemente la salida del Sumo Sacerdote celestial en 1844. Sabemos
que se chasquearon, pero trata de imaginar la pasión que los movió.
Aquí había gente que amaba a Jesús con todo lo que tenía; se sentían
cercanos a él; anhelaban verlo; él era amigo de ellos. Y, los
sentimientos expresados años más tarde por Hiram Edson representan bien
cómo se sentía todo el grupo. Ellos habían “esperado confiadamente ver
a Jesucristo y a todos los santos ángeles con él”, escribió Edson.
Cuando eso no sucedió, “vino sobre nosotros tal espíritu de llanto como
nunca había experimentado antes. [...] Lloramos, lloramos hasta que
amaneció el día”.–Hiram Edson, fragmento de un manuscrito, Centro de
Investigación Adventista, Andrews University. Estos creyentes no
suspiraron aliviados de que Jesús no había venido. En cambio, se
sintieron chasqueados amargamente.
¿Estás entusiasmado acerca de la segunda venida de Cristo?
¿Quieres que suceda pronto? ¿O tienes temor? ¿Cuáles son las razones
de tus respuestas? A nótalas y luego examina con oración lo que te pueden estar indicando acerca de tu experiencia cristiana.
Atendiendo el Factor de Temor.
La venida de Jesús tiene un lado oscuro. Jesús mismo dijo que será
un tiempo de angustia para las naciones: “Entonces aparecerá la señal
del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus
de la tierra” (Mat. 24:30). Él compara el evento con los juicios del
Diluvio y de Sodoma (Mat. 24:37-39; comparar con Luc. 17:26-30); él
habla del fenómeno de la separación final, usando la ilustración de dos
mujeres moliendo en un molinillo: una será tomada y la otra, dejada
(Mat. 24:40, 41). Y, cuando habla de permanecer velando, su advertencia
no podría ser más fuerte (ver vers. 43-51). Pedro, uno de los que
estuvieron presentes el día en que Jesús habló de su Venida en Mateo
24, se refiere al “día del Señor” como un día de fuego y terror (2 Ped.
3:10-12). Cuando Juan ve el evento en visión, dice que “todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él” (Apoc. 1:7); y
Apocalipsis 6:15 y 16 describe a personas de todo tipo que, en ocasión
de la Venida, pedirán a las rocas y las montañas que caigan sobre ellas
y las escondan “del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y
de la ira del Cordero”.
¿Qué enseñan los siguientes textos acerca de la segunda venida de Cristo?
Mat. 25:31-33, 41; ( Lea CBA )
2 Tes. 1:6-9; ( Lea CBA )
Heb. 12:25-29. ( Lea CBA )
Hay
quienes torturan y se abusan de otros, están los que asesinan y
explotan, los que saquean y despojan, y los que roban las arcas de sus
gobiernos, dejando que millones sufran en la degradación y la pobreza.
Y hay personas buenas que, arrogantemente, dan las espaldas a Dios y su
generosa oferta de misericordia y perdón. Sería el colmo de la
irresponsabilidad no darles la impresión de que la Segunda Venida no
tiene nada para ellos sino malas noticias, a menos que ellos cambien.
Siendo que el destino eterno de la gente depende de estos problemas,
sería criminal de nuestra parte dar una imagen dulce de la realidad de
la situación.
¿De qué modo un poco de temor nos haría bien (Fil. 2:12)? Tal vez
algunos de nosotros necesitamos un poco más de temor que otros…
Por Otro Lado….
Como vimos en la sección de ayer, hay un lado oscuro de la venida de
Jesús. Pero, para el cristiano convertido, la escena siempre es
brillante; porque el que viene no solo es su Rey, sino también es su
Amigo. Este gozoso sentido de expectativa es estimulado por Jesús
mismo, cualquiera que sea el indicio que se vea en el horizonte.
“Cuando estas cosas comiencen a suceder”, dijo él, “erguíos y levantad
vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Luc. 21:28). Nada
de dejar caer la cabeza, encoger los hombros. Jesús quiere que sus
seguidores tengan esperanza, estén radiantes esperando el día del
clímax, que pongan su mirada hacia los cielos con un anhelo ferviente
por la hora gloriosa de su regreso.
Lee los siguientes pasajes, y considera de qué modo fortalecen este concepto de expectativa y gozo.
Juan 14:1-3; ( Lea CBA )
Hech. 1:11; ( Lea CBA )
Fil. 3:20, 21; ( Lea CBA )
1 Tes. 4:13-18; ( Lea CBA )
Apoc. 7:9, 10, 13-17 ( Lea CBA )
Es instructivo notar que cuando Jesús está hablando a los pomposos
líderes religiosos (o cuando piensa en los que rechazan su gracia), él
enfatiza los aspectos de la majestad, la realeza y el juicio de su
Venida. Pero, cuando sus seguidores son el centro de su atención, el
énfasis cambia a ideas de consuelo, seguridad y gozo. De esta manera,
en Mateo 24:31, inmediatamente después de hablar acerca de las naciones
que se lamentarán en su Venida, el tono cambia cuando enfoca a su
pueblo: los ángeles los reúnen, dice él, de todas las naciones, en su
Reino. Y, en Juan 14:1 al 3, su promesa de volver se da para calmar los
corazones “turbados” de sus seguidores, para estabilizar sus nervios
destrozados, para anclarlos en la esperanza.
Si tú creyeras de todo corazón que Jesús vendría dentro de un mes,
¿qué cambios morales te sentirías inclinado a hacer en tu propia vida?
Después de que pensaste en tu respuesta, pregúntate: ¿Por qué esperar
hasta entonces para hacer esos cambios? Después de todo, ¿no sería un
poco más difícil hacer esos cambios de lo que piensas?
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miercoles 25 de junio Lea Comentario EGW |
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¿Cuándo Veremos a Jesús? - 1.
Mateo 24 ( Lea CBA
) es un capítulo clave el tema de la segunda venida de Jesús, en el que
se registra la propia respuesta de Jesús a preguntas hechas por sus
discípulos, preguntas similares a las que tenemos hoy acerca de cuándo
será la Venida. Jesús enfatizó varios puntos, entre ellos, los
siguientes:
- No debemos alarmarnos. (En el griego, la declaración es breve; casi
diríamos, enfática: “Mirad que no os turbéis” (vers. 6), sea por el
hambre, los terremotos o por los conflictos entre las naciones (vers. 6-8). - Afrontaremos conflictos y odio, aun dentro de la iglesia (vers. 9-13).
- No debemos ser ingenuos ni crédulos mientras esperamos la Segunda Venida (vers. 4, 5, 23-26). ((Jesús se espació en este punto!)
- El evangelio será predicado en todo el mundo antes del fin (vers. 14).
- El evento será un fenómeno espectacular, visible y mundial (vers. 27).
- Ciertas señales cósmicas marcarán la cercanía del Advenimiento (vers. 29).
- Al llegar el fin, los ángeles reunirán a los fieles de todo el globo (vers. 31).
- El día y la hora del Advenimiento son solo conocidos por Dios (vers. 36).
- A pesar de todas las advertencias o predicciones, la segunda venida de Cristo será repentina e inesperada (vers. 42-44).
Uno de los puntos dignos de ser enfatizado de la lista recién hecha
tiene que ver con el evangelio. Dice que el evangelio será predicado en
todas partes “como un testimonio” a todos, y “entonces vendrá el fin”
(vers. 14). Esto sugiere que los seguidores de Cristo desempeñarán un
papel, aunque sea indirecto, en crear las condiciones vitales para la
terminación de la historia humana. De esta manera, demanda un fervor
creciente de parte de cada uno para hacer avanzar el Reino de Dios
donde nos encontramos.
Leighton Ford nos habla de un capellán de prisión que trataba de
llevar a Cristo a un preso condenado en una cárcel de Londres. “¿Cree
usted realmente lo que dice, capellán? [...] Si yo creyera que su
evangelio fuera cierto, me arrastraría sobre vidrio molido por toda
Inglaterra para contarles a los hombres acerca de ello”.-The Christian
Persuader, p. 29. Esa es la clase de entusiasmo que se necesita ahora.
Si el evangelio debe ir a todas partes antes del regreso de Cristo,
y si somos llamados a predicar ese evangelio, entonces nosotros mismos
tenemos una parte en trabajar con él para apresurar la Segunda Venida,
¿verdad? ¿Sí o no? ¿Cuáles son los desafíos, las oportunidades, los
problemas que esta idea nos presenta?
¿Cuándo Veremos a Jesús? - 2.
La sección del domingo se refirió a los mileritas y cuán
ansiosamente esperaron (aunque en vano) la Venida el 22 de octubre de
1844. Lo que ellos y nosotros hemos descubierto desde entonces es que
(Jesús no estaría regresando al día siguiente, tampoco, ni la semana
próxima, ni el mes próximo, ni el año siguiente, ni en la década
siguiente, ni el siglo siguiente de esa fecha! Y aquí estamos hoy, unos
164 años más tarde, todavía en este mundo. ¿Cómo afrontamos este
problema en nuestras propias mentes?
Una manera es concentrarnos en la veracidad y la certeza del evento.
En otras palabras, no importa cuándo suceda el evento, podemos
aceptarlo por el hecho, no por la lógica, sino considerando quién hizo
la promesa: fue Jesús mismo, un personaje auténtico, histórico, cuya
veracidad y credibilidad soportó la prueba del los siglos. Vemos a esta
misma Persona dirigirse a un grupo de seguidores, preocupados y
angustiados acerca de su partida inmediata. No os aflijáis, les dice.
Confíen en mí (Juan 14:1). “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré
otra vez, y os tomaré [...] para que donde yo estoy, vosotros también
estéis” (vers. 3).
Repasa los siguientes pasajes. ¿De qué modo ayudan a poner el problema delante de nosotros en perspectiva? Génesis 3:15; Isaías 40:8; ( Lea CBA ) Gálatas 4:4; ( Lea CBA )ver también Daniel 9:24-27. ( Lea CBA )
La promesa de la Primera Venida fue dada en el jardín del Edén (Gén.
3:15); y el mundo debió esperar miles de años para su cumplimiento.
Pero, cuando el gran reloj cósmico de Dios dio la hora prescrita, seres
místicos anunciaron a los sorprendidos pastores, en una colina de
Belén: “Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador” (Luc.
2:11). La promesa no falló, porque estaba cimentada en el inamovible
fundamento de la Palabra del Dios viviente. Y así será con su segunda
venida.
¿De qué valdría la primera venida de Cristo si no tuviéramos la
certeza de la Segunda Venida? ¿De qué modo la certeza de la Primera
Venida, y lo que Cristo hizo en ella, debe hacernos absolutamente
seguros de la realidad de la Segunda Venida, sin importar cuándo ella
ocurra?
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E
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Para Estudiar y Meditar:
“Cristo había ascendido al cielo en forma humana. Los discípulos
habían contemplado la nube que lo recibió. El mismo Jesús que había
andado, hablado y orado con ellos; que había quebrado el pan con ellos;
que había estado con ellos en sus barcos sobre el lago; y que ese mismo
día había subido con ellos hasta la cumbre del monte de las Olivas; el
mismo Jesús había ido a participar del Trono de su Padre. Y los ángeles
les habían asegurado que este mismo Jesús, a quien habían visto subir
al cielo, vendría otra vez como había ascendido. [...] Bien podían los
discípulos regocijarse en la esperanza del regreso de su Señor” (DTG
771, 772).
Nuestro concepto del tiempo tiene mucho que ver con el nivel de
ansiedad que experimentamos con respecto a la así llamada demora del
Advenimiento. En la sociedad occidental, específicamente, nuestra
expectativa de la precisión temporal afecta nuestro pensamiento acerca
del evento. Que se nos diga que un evento ocurrirá pronto tiene cierta
aceptación general, y esperamos que ocurra muy pronto, en el sentido
occidental. Para la mente oriental, por otro lado -el contexto en el
que operaron los escritores bíblicos-, el aspecto más importante de un
evento era su certeza; el tiempo era secundario.
Preguntas Para Dialogar:
- Desde aproximadamente mediados del siglo XVIII hasta la Primera
Guerra Mundial, muchas personas en occidente pensaron que, por medio de
la ciencia, la razón y la tecnología, la humanidad podría mejorarse
mucho, y que los males tales como las guerras, las enfermedades y otras
calamidades podrían ser erradicados o, por lo menos, grandemente
limitados. Contrasta esta idea con la idea del mundo que presentó Jesús
hace más de mil novecientos años, en Mateo 24. ¿Quién tuvo razón? ¿De
qué modo Mateo 24 debería ser un factor para ayudarnos a tener fe en
las promesas de la segunda venida de Cristo, especialmente cuando las
contrastamos con esos otros conceptos de cómo será el futuro? - Hay un peligro sutil en el hecho de que la idea de la segunda
venida de Cristo ha llegado a ser parte de nuestro vocabulario
adventista. Esto puede impedirnos apreciar plenamente (y de esa manera
no transmitirla adecuadamente a otros) la naturaleza extraordinaria y
sobrecogedora de este evento. ¿Cómo podemos protegernos contra el
endurecimiento hacia este evento extraordinario, sobre el que descansan
todas nuestras esperanzas? - Considera a tu iglesia local, y luego hazte esta pregunta: ¿Estamos
contribuyendo a apresurar la segunda venida de Cristo o somos parte de
la razón de la demora? Analiza, en la clase, las implicaciones de esta
pregunta y tus respuestas a ella.
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Lección 12 |
La eficacia de su ministerio sacerdotal |
Para el 21 de junio de 2008 |
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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 25:8; Mateo 27:50, 51; Hechos 7:54-56; Hebreos 6:19, 20; 7:23-28; 8:1, 2; 9
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Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que |
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“NO MUCHO DESPUÉS DE LA CREACIÓN [...] nuestros
primeros padres cayeron en pecado. [...] Inmediatamente después de esta
crisis terrible, la primera preocupación de Dios fue la restauración
humana y la seguridad eterna del universo. La muerte de un miembro de
la Deidad -una contingencia ya decidida en el preconocimiento y el
consejo de Dios (ver Apoc. 13:8)- era el único medio para lograr ese
fin.
“Para asegurar la participación y la cooperación
humanas en esta empresa suprema, Dios se movió rápidamente para
informar a nuestros primeros padres del plan. Al mismo tiempo, él
estableció un elemento instructivo para mantenerlo perpetuamente ante
su atención y la de las generaciones sucesivas”.-Roy Adams, The
Sanctuary, pp. 17, 18. Ese elemento de instrucción era, por supuesto,
el Santuario y su servicio.
El Santuario llegó a ser el centro de la adoración
hebrea y, por medio de sus actividades y ceremonias, señalaba a los
suplicantes las realidades cósmicas de la salvación humana, un Mesías
venidero (ver Heb. 9) y el ministerio de Jesús en el Santuario
celestial. Esta semana consideraremos ese Santuario celestial y el
ministerio de Cristo allí.
Indicadores del Antiguo Tabernáculo (Éxo. 25:9, 40) ( Lea CBA )
A Moisés se le pidió que construyera un santuario de
acuerdo con el modelo que Dios le mostró en el Monte Sinaí (Éxo. 25:9,
40). Y, mientras el sentido común nos aparta de la conclusión de que
cada tabla y cada clavo del Santuario (y, más tarde, del Templo) tenía
importancia teológica, no obstante, deberíamos tomar con toda seriedad
la función educativa del sistema del Santuario del Antiguo Testamento.
Aun así, no se nos da mucha información sobre el significado de los
simbolismos; de hecho, en la mayoría de los casos, ninguna información.
No obstante, reuniendo lo poco que encontramos en el Antiguo Testamento
con lo que tenemos en el Nuevo, podemos llegar a una comprensión
bastante buena del significado general de ciertos aspectos
fundamentales del antiguo sistema del Santuario y su servicio que
señalan más allá de sí mismo a una realidad mayor. Algunos de estos
son:
1. El sacrificio matutino y vespertino (Éxo. 29:38-42; ) ( Lea CBA ) Núm. 28:1-6). ( Lea CBA )
2. Los panes de la proposición y el candelero de oro (Éxo. 25:23, 30, 31, 37). ( Lea CBA )
3. Las ceremonias del Día de la Expiación (Lev. 16; ( Lea CBA ) Heb. 9:1-12). ( Lea CBA )
4. Las vestimentas sumosacerdotales (Éxo. 28:6-12). ( Lea CBA )
Los sacrificios matutinos y vespertinos simbolizaban
“la consagración diaria a Dios de toda la Nación y su constante
dependencia de la sangre expiatoria de Cristo” (PP 365). Muchas
alusiones al pan, en el Nuevo Testamento, parecen sugerir que el pan,
en el Tabernáculo/Santuario, señalaba a Cristo (ver, por ejemplo, Mat.
26:26; Juan 6:48-51). “El maná, así como el pan de la proposición,
simbolizaba a Cristo, el Pan viviente, quien está siempre en la
presencia de Dios para interceder por nosotros” (Ibíd., p. 367). En
forma similar, el candelero parecía apuntar hacia aquel que dijo: “Yo
soy la luz del mundo” (Juan 8:12). “Esas gemas semipreciosas del
racional [del sumo sacerdote] [...] llevaban los nombres de las tribus
de Israel, sugiriendo, dice Elena de White [...] [que] así como Cristo,
nuestro gran Sumo Sacerdote presenta su sangre ante el Padre, lleva
sobre su corazón el nombre de cada alma arrepentida y creyente” (R.
Adams, The Sanctuary, p. 38; comparar con Patriarcas y profetas, p.
363).
Repasa, lo mejor que puedas, el servicio del Santuario terrenal. ¿De qué modo te ayuda a comprender el plan de salvación?
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Escuche Diálogo Bíblico
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Todos los Indicadores lo Señalan a Él
Lee Juan 1:29. ( Lea CBA ) ¿Qué significa que Juan llame a Jesús “el Cordero de Dios”?
El Tabernáculo del desierto se encontraba en el centro
de la adoración israelita durante siglos. Y, mientras Israel permaneció
fiel a Dios, consideró este edificio sagrado como el lugar de la
salvación, el lugar de la expiación entre Dios y su pueblo. Las
manifestaciones sobrenaturales que acompañaron la dedicación de la
estructura (ver Éxo. 40:34, 35) marcaron impresiones profundas en la
mente de los que las presenciaron.
La señalada demostración de la presencia de Dios en la
dedicación del Templo no da indicios del futuro turbulento de esa
estructura. Completamente destruido por el ejército babilonio, fue
reconstruido más tarde, aunque no llegó a la norma de su esplendor
previo. Sin embargo, este fue el Templo que conoció Jesús, el que oyó
sus pisadas. Y, así como Jesús murió sobre una cruz fuera de Jerusalén
un viernes de tarde hace dos mil años, fue en el Lugar Santísimo de
este mismo Templo que la cortina misteriosamente se dividió en dos,
desde arriba hacia abajo (Mat. 27:51).
“Era la hora del sacrificio vespertino. Habían traído,
para matarlo, al cordero que representaba a Cristo”. Pero la tierra
tembló, y con un “ruido desgarrador, el velo interior del Templo fue
rasgado de arriba abajo por una mano invisible, que dejó expuesto a la
mirada de la multitud un lugar que fuera una vez llenado por la
presencia de Dios”. (En un instante, este lugar en el que “había morado
la shekinah”, y donde “Dios había manifestado su gloria sobre el
propiciatorio”, quedó ahora abierto a la vista de todos! “Ya no era más
sagrado el Lugar Santísimo del Santuario terrenal”. Entonces, de un
modo dramático, la señora de White trae el mensaje: “Todo era terror y
confusión. El sacerdote estaba por matar a la víctima; pero el cuchillo
cayó de su mano enervada, y el cordero escapó. El símbolo había
encontrado, en la muerte del Hijo de Dios, la realidad que prefiguraba.
El gran sacrificio había sido hecho. [...] Era como si una voz viva
hubiese dicho a los adoradores: Ahora terminan todos los sacrificios y
las ofrendas por el pecado. El Hijo de Dios ha venido conforme a su
Palabra” (DTG 705).
Muchos cristianos, hoy, están esperando la
reconstrucción del Templo en Jerusalén como una señal del fin. Aun si
ese templo fuera reconstruido, y se reanudaran los sacrificios, ¿por
qué esos sacrificios no tendrían eficacia para tratar el problema del
pecado?
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Nuestro Sumo Sacerdote (Heb. 7:25) ( Lea CBA )
El apóstol había estado diciendo muchas cosas en los
primeros capítulos de Hebreos acerca de los ángeles y su situación,
acerca de Moisés y sus experiencias en el desierto, acerca de Josué y
la tierra de Canaán, acerca de los profetas, de Abraham y de
Melquisedec. Pero, al llegar al capítulo 8, versículo 1, abruptamente
nos vuelve a traer al centro:
Lee Hebreos 8:1 y 2. ( Lea CBA ) ¿Cuál es el punto principal de lo que el apóstol estaba diciendo hasta estos versículos?
Dentro de la disposición física del antiguo campamento
israelita, el adorador corriente estaba separado por varias barreras
del Lugar Santísimo. Para obtener acceso físico, hubiera sido necesario
pasar junto a la multitud de sacerdotes y levitas que rodeaban la
estructura del Santuario sagrado. Pero ahora, dice el autor de Hebreos,
Cristo, nuestro Sacerdote mediador celestial, ha abierto una puerta de
acceso ilimitado al Santuario mismo, la sala del Trono del Dios
viviente. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia,
para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”
(Heb. 4:16). Jesús es nuestro Intercesor en el cielo.
Aunque no sabemos la forma exacta de la intercesión de
Jesús por nosotros, la Escritura ofrece ejemplos de esta idea, aunque
sea desde el punto de vista humano. Dos de ellos ocurrieron en la vida
de Moisés, en relación con la rebelión en Cades (Núm. 14:10-20), y en
conexión con el asunto del becerro de oro (Éxo. 32:9-14, 30-32). Estos
son pasajes poderosos. “Que perdones”, suplicó Moisés en este último
pasaje, “ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has
escrito” (vers. 32). También somos testigos de la intercesión
sacerdotal en Daniel (Dan. 9) y en la gran oración de Jesús antes de su
pasión (Juan 17).
Examina los siguientes pasajes clave de Hebreos
como ejemplos de lo que nuestro Sumo Sacerdote celestial hace por
nosotros: Heb. 2:18; 7:25; 8:3-10; 9:11-14; 10:11-17. Pero, más
importante, pregúntate: ¿Cómo puedo beneficiarme personalmente, en mi
caminar con el Señor, al conocer que Jesús está haciendo estas cosas
por mí? ¿Cómo puedo aplicar estas promesas a mi vida?
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E
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Produce Una Diferencia - 1
Lee Hebreros 4:16. ( Lea CBA
) ¿Qué promesa se encuentra aquí para nosotros? ¿Qué se nos amonesta a
hacer? ¿Qué esperanza nos ofrece? ¿Cómo puedes aplicar lo que hay allí
a tu propia vida?
Los
que conocen a Jesús como Salvador y Sumo Sacerdote ¿tienen una ventaja
espiritual sobre otros que lo conocen solo como Salvador? Trataremos
con esta pregunta en dos secciones, pero tal vez podemos comenzar
notando la contribución, en general, de Hebreos 9 al tema:
Hay,
por supuesto, varias maneras de leer el capítulo. Una es tomar un
enfoque estrictamente exegético y lingüístico, definiendo el
significado de las palabras y las frases, y extrayendo el significado
de los versículos desde un punto de vista estrictamente académico.
Pero, otra manera, igualmente válida, pasa por alto prácticamente todo
eso. Sin ignorar los resultados del primer enfoque, sencillamente lee
el capítulo y observa lo que dice. Cuando lo hacemos, esto es lo que
encontramos, en su relación con la pregunta básica que hemos planteado:
1. Lo que
ocurrió bajo el primer pacto (el servicio del Santuario en el Antiguo
Testamento) fue solo provisorio. Fundamentalmente inadecuadas para
producir cambios internos, las ofrendas y las ceremonias apuntaban más
allá de sí mismas, hacia algo mayor.2.
Ese algo mayor ha ocurrido ahora. Cristo ha venido. Él es el verdadero
Sumo Sacerdote (Heb. 9:11). Su entrada en el Santuario celestial no fue
por medio de “sangre de machos cabríos ni de becerros, sino [...] por
su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo,
habiendo obtenido eterna redención” (vers. 12).3.
Las ofrendas, en el sistema antiguo, alcanzaban resultados externos
(vers. 13), pero no podían producir cambios internos. Pero, la sangre
de Cristo alcanza nuestro ser interior, limpiando “vuestras conciencias
de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Vers. 14).4.
Cristo derramó su sangre una vez, en nuestro favor; y ahora aparece por
nosotros en la presencia de Dios como nuestro Sumo Sacerdote (vers.
24-28).
Lee otra vez Hebreos 9. ( Lea CBA
) ¿Cuál es el mensaje esencial que nos presenta? ¿Qué promesas se
encuentran allí que te resultan especialmente animadoras para ti mismo?
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Produce Una Diferencia - 2
El
conocimiento y la aceptación de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote
debería hacernos bondadosos, generosos y pacientes, los mismos rasgos
que Jesús manifestó hacia nosotros. Debería hacernos misericordiosos y
llenos de gracia, del mismo modo que él ha mostrado misericordia y
gracia hacia nosotros. Y debería hacernos moralmente correctos y
eternamente agradecidos por el profundo sacrificio hecho en nuestro
favor. Pero, cualquier adventista que se relacionó con cristianos de
otras denominaciones admitirá rápidamente que los ha encontrado
igualmente llenos de gracia y de misericordia, paciencia y generosidad,
y bondadosos y moralmente rectos. Así que, ¿cuál es la verdadera
diferencia que produce “nuestro mensaje del Santuario”?
Probablemente
tenga que ver con la lealtad y la fidelidad. Cuando el autor de Hebreos
deseaba restablecer en la fe a los que recibían este libro, se dirigió
al tema del Santuario.
Lee Hebreos 10:19 al 25. ( Lea CBA
) ¿Cuál es el mensaje práctico que se nos presenta aquí, un mensaje que
debería influir sobre cómo viviremos nuestras vidas y cómo nos
relacionaremos con los demás?
El
libro de Hebreos nos invita a acercarnos al “trono de la gracia” (Heb.
4:16). Las implicaciones aquí son multifacéticas, pero una de ellas
afecta la pregunta que venimos considerando. Se ha preparado el camino
para nosotros, por medio de Jesús, para acercarnos a Dios en el
Santuario celestial. Y, seguir por fe a Jesús en el Santuario no es
solo tener el alma purificada por su maravillosa gracia, sino también
experimentar un nuevo aprecio por su Ley inmutable (ver Heb. 8:10).
Esta transacción es tremendamente importante en el contexto de lo que
los adventistas llamamos “el gran conflicto entre el bien y el mal”, y
define la diferencia que la enseñanza del Santuario marca por nosotros.
Por fe entramos con plena certeza en ese lugar sagrado en el que Jesús
está ministrando. Y allí, contra todas las posibilidades en contra, nos
aferramos a aquel cuya promesa indeleble está simbolizada por el Arca
del pacto, el Trono del Dios vivo mismo, fundado sobre la justicia y la
misericordia. Cimentados de este modo, no andamos a la deriva: no
consideramos la ley como si nos hiciera abandonar el santo sábado de
Dios, y no aceptamos conceptos evolucionistas de los orígenes que
procuran destronar al Dios viviente de su propio universo. La doctrina
del Santuario llega, así, a ser una protección para nosotros en contra
de la rebelión, y asegura para Dios un remanente fiel en un mundo
rebelado.
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El poder de su resurrecciónLección 11Para el 14 de junio de 2008 |
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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 27:62-66; Lucas 24:36-39; Hechos 3:14-16; 1 Corintios 15; Filipenses 3:7-10.
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Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos” (Apoc. 1:18). |
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AL ACERCARSE LA PASCUA, la maestra envió a sus
alumnos a la naturaleza alrededor de la escuela. Les dio a cada uno una
cajita con una tarea: Que trajeran algo, en la caja, que fuera un
símbolo de la vida. Cuando los niños regresaron, abrieron por turno sus
cajas. La primera caja tenía una mariposa, que se voló al abrirla. Otro
tenía hojas. Otro, ramitas. Pero, entonces encontraron que una caja
estaba vacía.
- ¡Qué tonto! -exclamó un alumno-. Uno no hizo la tarea.
- En ese instante, Felipe, un muchacho con el síndrome de Down, habló.
- Esa era mi caja.
- Bien, Felipe -dijo el alumno que había hablado antes-. Arruinaste toda la tarea.
- No -dijo Felipe con confianza-.¡La tumba estaba vacía!
Ese día, Felipe llegó a ser un miembro respetado del grupo. Él murió
poco después, y en su funeral todos los miembros de la clase trajeron
cajas vacías al servicio, en homenaje a su compañero fallecido.
Sí, realmente, ¡la tumba estaba vacía! Y en esa tumba vacía
encontramos la gran esperanza de todos los cristianos en todas partes.
Esta semana consideraremos esa esperanza, que se encuentra en la
resurrección de Jesucristo de los muertos.
a Historia de la Resurrección - 1 (Mat. 27:62-66).
Varios eventos pueden describirse como fundamentales para el
cristianismo, entre los cuales se encuentran la Encarnación, la Cruz, y
la Segunda Venida. Pero, en un sentido, la Resurrección los sobrepuja a
todos, aun a la Cruz, que exaltamos en la lección pasada. Porque, sin
la Resurrección nada importaría. De hecho, cuando hablamos de la muerte
de Jesús, lógicamente incluimos la Resurrección, aunque no la
mencionemos. Es la doctrina central de la fe cristiana.
De todas las religiones del mundo, el judaísmo y el cristianismo son
las únicas dos que aceptan el concepto de la resurrección como tal; y
solo el cristianismo la hace central. Solo el cristianismo ha sido
fundado sobre la creencia de que su Personaje central realmente se
levantó de entre los muertos. Los cuatro evangelios cubren el
extraordinario evento y cuentan la historia en una forma tan directa
que la hace totalmente creíble.
Qué contribución hace cada uno de los pasajes siguientes a
la credibilidad de la historia de la Resurrección que viene después de
ellos?
Mat. 27:57-61 ( Lea CBA ) (comparar con Mar. 15:42-47); ( Lea CBA )
Los incidentes enumerados aquí fueron todos públicos. Teniendo en
cuenta la fecha en que fue escrito el Evangelio de Mateo (se cree que
lo escribió antes del año 70 d.C.), habría testigos oculares que
todavía vivían para confirmar o refutar estos informes. Tampoco la
religión establecida hubiera tenido interés en permitir que esas
afirmaciones no fueran atacadas si eran falsas: La rotura del velo en
el Templo (“de arriba abajo”! (ciertamente algunos de los que habían
ministrado en el Templo ese día habrán visto algo); el terremoto, que
habría sido público y sentido en toda la región; la resurrección de las
personas muertas y que aparecieron a muchos en la ciudad (¿qué razón
imaginable podría haber tenido el autor para fabricar un detalle así?);
el testimonio del centurión romano y sus soldados; el sellamiento de la
tumba; la ubicación de una guardia especial; y la lista sigue. Estos
son eventos concretos, no relacionados de ningún modo con una defensa o
un alegato.
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Escuche Diálogo Bíblico
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La Historia de la Resurrección - 2 (Lucas 24:36-39). ( Lea CBA )
En la sección de ayer, comenzamos a enumerar un grupo de pasajes de
los evangelios que describen eventos vinculados con la muerte de Jesús,
eventos que en forma directa y natural, sin embellecimientos,
recomiendan la credibilidad de la historia de la Resurrección. A
continuación hay unos pocos pasajes más del mismo tipo, relacionados
con ello.
¿Qué mensaje esencial se encuentra en estos versículos? ¿Qué punto clave tienen todos ellos en común?
Marcos 16; ( Lea CBA )
Lucas 24:10- 44. ( Lea CBA )
Aunque la lista no contiene ninguna referencia al Evangelio de Juan,
los cuatro evangelios cubren la Resurrección con abundancia de
detalles.
¿Por qué crees que eso es así? ¿Por qué es tan importante la Resurrección para nuestra fe?
“La fe histórica de la iglesia está de acuerdo con S. Pablo: ‘Si
Cristo no resucitó, vuestra fe es vana’ (1 Cor. 15:17). Todas las otras
doctrinas cristianas dependen de la proclamación de la Resurrección: la
importancia de la Navidad reside en el hecho de que el Niño que nació
es aquel a quien Dios levantó de los muertos; el Viernes Santo es solo
el aniversario de un martirio más, a menos que quien murió sea el que
se levantó otra vez; la institución de la Cena del Señor en la iglesia
habría sido impensable, si el Señor no hubiera sido conocido por los
fieles al quebrar el pan”.-Alan Richardson, ed., “La Resurrección de
Cristo”, A Dictionary of Christian Theology, p. 290.
En los textos para hoy, vemos el poder de la resurrección de
Jesús, tanto físicamente como espiritualmente. Él quebró los grillos de
la tumba; los sellos romanos cedieron; la tumba se abrió
repentinamente. Y él declara hoy: “[Yo soy] el que vivo, y estuve
muerto; y he aquí que vivo por los siglos de los siglos” (Apoc. 1:18).
Si te pidieran que dijeras en diez palabras o menos lo que la
Resurrección significa para ti, ¿cuáles serían esas palabras?
Dio Poder a un Movimiento (Hechos 3:14-16). ( Lea CBA )
¿Cómo esa creencia estrafalaria, como la resurrección de un profeta
muerto, podría esparcirse por un imperio pagano, como el romano, si no
fuera creíble? ¿Por qué un grupo de pescadores y cobradores de
tributos, en contra de toda posibilidad, inventarían esa historia? Y,
si ellos la inventaron, ¿cómo es que llegaron a creer en ella tan
sólidamente que estaba preparados no solo para abandonar sus familias y
sus amigos para defenderla, sino también para dar sus vidas por amor a
aquel que ellos proclamaban como el Cristo resucitado?
El arresto, el juicio y la ejecución de su Maestro habían dejado a
sus seguidores aplastados, traumatizados, derrotados. Desilusionado, el
anterior círculo íntimo comenzó a volver atrás, a esquemas antiguos,
volviendo a sus surcos acostumbrados (y ellos mismos son los que
cuentan la historia). Solo escuchamos hablar de ir a pescar (la forma
en que la mayoría de ellos antes se había ganado la vida); pero también
tuvo que haber habido mucha reflexión de los que no habían sido
pescadores, como Mateo y Simón el zelote, preguntándose qué pasaría
ahora, o qué harían después.
Avancemos algunas semanas, al derramamiento del Espíritu Santo en
Pentecostés (Hech. 2). Cuando Pedro predicó su sermón pentecostal
improvisado, su referencia a Jesús como una persona viva, resucitada y
exaltada ante el Padre celestial, y la asombrosa declaración de que
Jesús estaba vivo, fue lo que impactó a sus oyentes: “Varones hermanos,
¿qué haremos?” (Hech. 2:37).
Tampoco fue el énfasis en la Resurrección una moda para esos
primeros creyentes, una novedad efímera que sería abandonada cuando
apareciera algo mejor. Todo lo contrario, la Resurrección constituía el
elemento central de la predicación apostólica, y Pedro y los demás
apóstoles volvían repetidamente a ella en sus discursos.
Lee Hechos 3:11 al 16; ( Lea CBA ) 4:8 al 12; ( Lea CBA ) 7:54 al 56; ( Lea CBA ) y 17:29 al 31. ( Lea CBA )¿A qué tema se referían constantemente? ¿Por qué?
“En las primeras predicaciones cristianas, es la Resurrección la que
designa a Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios [...]. Este es el
momento en el que comienza su reinado como Mesías, cuando [...] entra e
inaugura la edad de la GLORIA”.BThe Interpreter=s Dictionary of the
Bible, tomo R-Z, p. 44.
Escribiendo a los Filipenses, Pablo habló de querer “conocerle,
y el poder de su resurrección” (Fil. 3:10). ¿Qué crees que significa
esto? ¿Cómo podemos hoy experimentar el poder de la Resurrección en
nuestras vidas? (Ver, por ejemplo, Juan 3:3; Rom. 6:1-12).
Proporcionó Autoridad para Testificar (Filipenses 3:7-10). ( Lea CBA )
Vemos
el poder de la Resurrección en el ministerio de los apóstoles. Las
palabras de Pedro a un paralítico están firmemente cimentadas en un
Salvador resucitado: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate
y anda” (Hech. 3:6). Cuando la gente se llenó de asombro y espanto por
ese milagro, Pedro les recuerda el juicio y la muerte de Jesús (vers.
13, 14) y luego avanza hacia las buenas noticias; anuncia su meta desde
el comienzo: “Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha
resucitado de los muertos” (vers. 15). Y, dice Pedro, es por medio del
poder liberado por su resurrección que el paralítico pudo andar. “Por
la fe, en su nombre, a éste [...] le ha confirmado su nombre; y la fe
que es por él ha dado a éste esta completa sanidad” (vers. 16).
A
pesar del espectacular milagro, Pedro es arrestado y llamado a
responder por estos eventos desarrollados: “¿Con qué potestad, o en qué
nombre, habéis hecho vosotros esto?” (Hech. 4:7). Con esta invitación,
Pedro retornó al que pronto sería su tema favorito, la resurrección de
Jesús: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros
crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este
hombre está en vuestra presencia sano” (Hech. 4:10).
Así
que, en tres ocasiones diferentes, Pedro se ha centrado, como un rayo
láser, sobre la resurrección de Jesús como la fuente de su poder para
testificar. De hecho, la misma predicación de Cristo implica su
resurrección (Hech. 5:40-42).
“La convicción de que Jesús
seguía viviendo transformó a una docena de seguidores desconsolados de
un líder asesinado y desacreditado en uno de los grupos más dinámicos
en la historia humana. Leemos que las lenguas como de fuego
descendieron sobre ellos. Personas que no eran oradores hablaron con
elocuencia. Se esparcieron por todo el mundo grecorromano, predicando
lo que ha llegado a llamarse el evangelio, pero que es literalmente las
buenas noticias. Comenzando en una sala superior en Jerusalén,
esparcieron su mensaje con tal fervor que en su propia generación echó
raíces en todas las ciudades más importantes de la región”.BHuston
Smith, The Illustrated World=s Religions, p. 215.
Lee 1 Corintios 15 ( Lea CBA)
, el gran tratado de Pablo sobre la resurrección. ¿Cuán central es esta
verdad para la fe cristiana? En otras palabras, ¿cuánto depende de
ella? ¿Tienes amados que han fallecido ya? ¿Qué secciones específicas
del tratado de Pablo te traen el mayor consuelo?
Garantiza Nuestra Propia Resurrección (1 Cor. 15:20). ( Lea CBA )
No
importa cuán claro sea el Nuevo Testamento sobre la resurrección
corporal de Jesús, algunos teólogos liberales, atrapados en un concepto
puramente científico y racionalista, alegan que la Resurrección no fue
real. En cambio, dicen que debería considerarse como un mito, una
metáfora de una nueva vida resucitada que podemos tener aquí y ahora si
la aceptamos, y que cuando lo hagamos, seguiremos, como una comunidad,
las enseñanzas morales de Jesús.
Por hermoso que esto
suene, es un concepto basado en el pensamiento humano, y no en la clara
enseñanza de la Palabra de Dios, que es sumamente cristalina e
inequívoca, en la literalidad de la resurrección de Cristo.
Para
nosotros no hay peligro en aceptar la Resurrección como una metáfora,
siempre y cuando tomemos la Palabra de Dios por lo que dice; ya que es
explícita acerca de la resurrección literal y corpórea de Jesús. Y, una
vez que quedemos establecidos en nuestra aceptación de la resurrección,
entonces podremos, por nosotros mismos, acumular la esperanza que nos
ofrece frente a la muerte.
Sin tomar en cuenta lo que nos
ocurra en esta vida, tenemos la esperanza de que, como Jesús se levantó
de los muertos, también lo haremos nosotros. La promesa de la
resurrección nos ayuda a mantener todo en su perspectiva apropiada.
Lee los siguientes pasajes. ¿Qué esperanza presentan para nuestra propia resurrección?
Juan 5:25-29; ( Lea CBA )
Juan 11:23-26; ( Lea CBA )
1 Cor. 15:51-58; ( Lea CBA )
Apoc. 1:18. ( Lea CBA )
La
resurrección de Jesús estableció tres certezas: 1) que nuestro destino
es seguro en Jesús (1 Ped. 1:3-5); 2) que la muerte es un enemigo
vencido (1 Cor. 15:20-22); y 3) que ese poder está disponible para
compartir esta fantástica noticia con otros (Juan 14:12; Hech. 1:8).
¿De
qué modo la esperanza y la promesa de nuestra resurrección de los
muertos nos ayuda a mantener en la perspectiva apropiada nuestra vida
aquí, y las cosas que ocurran en ella? Imagínate cómo sería la vida si
no tuvieras esta esperanza.
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Para Estudiar y Meditar:
“Sobre la
tumba abierta de José, Cristo había proclamado triunfante: ‘Yo soy la
resurrección y la vida’. Únicamente la Deidad podía pronunciar estas
palabras. Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de
Dios. Son receptores dependientes de la vida de Dios. Desde el más
sublime serafín hasta el ser animado más humilde, todos son renovados
por la Fuente de la vida. Únicamente el que es uno con Dios podía
decir: Tengo poder para poner mi vida, y tengo poder para tomarla de
nuevo. En su divinidad, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras
de la muerte” (DTG 729).
“Durante
su ministerio, Jesús había dado la vida a algunos muertos. Había
resucitado al hijo de la viuda de Naín, a la hija del príncipe y a
Lázaro. Pero estos no fueron revestidos de inmortalidad. Después de
haber sido resucitados, estaban todavía sujetos a la muerte. Pero, los
que salieron de la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo fueron
resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su
victoria sobre la muerte y el sepulcro. Estos, dijo Cristo, no son ya
cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como
primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean
más la muerte ni experimenten dolor” (DTG 730).
Preguntas Para Dialogar:
- Considera otra vez 1 Corintios 15,
el centro de la defensa teológica de la resurrección en el Nuevo
Testamento. Sigue los argumentos de Pablo en favor de esta enseñanza
cristiana básica. ¿Por qué estos textos tienen poco sentido si crees
que los muertos justos van de inmediato al cielo en ocasión de la
muerte? ¿De qué modo nuestra comprensión del estado de los muertos
queda vindicada por estos textos? ¿Qué hace que la promesa de la
resurrección sea tan vital para nosotros, como adventistas del séptimo
día, con nuestro concepto del estado de los muertos? - Piensa
en la siguiente pregunta, y lleva tu respuesta a la clase: ¿En qué
forma diferente vivirías tu vida si creyeras que con la muerte todo
queda concluido para siempre? - Repasa
toda la evidencia textual que puedas encontrar que ayuda a afirmar la
resurrección de Jesús. Tráela a la clase y, juntos, repasen la
evidencia. ¿Cuán persuasiva es ella? ¿Cómo puedes reunir ese material
de manera que puedas usarlo como una poderosa herramienta para dar
testimonio?
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El significado de su muertePara el 7 de junio de 2008 Lección 10 |
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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 27:45, 46; Lucas 2:25-35; 1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:18-21; Gálatas 6:14; Hebreos 2:17.
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“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mar. 10:45). |
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EL ARTÍCULO DE TAPA DE UNA REVISTA importante informaba sobre una discusión que realizaban unos hombres en un grupo de estudio de la Biblia. ¿El tema? La razón de la muerte de Jesús. Entre las preguntas que se hacían en el estudio había algunas como: ¿Qué pasaría si el plan de Dios hubiera sido meramente que Jesús viniera y nos diera buenas enseñanzas, tales como amar a nuestros enemigos? ¿O tenía también que sufrir y morir? Si fuera así, ¿por qué? ¿Por qué sus enseñanzas no serían suficientes? Y, aun si moría, ¿qué tiene eso que ver con nosotros, hoy, muchos siglos más tarde?
Casi dos mil años después de su muerte, el significado de la Cruz todavía es un tema que desafía a los cristianos. De hecho, aun antes de su muerte, los profetas constantemente trataron de descubrir “qué persona y qué tiempo” eran a los que el Espíritu Santo les estaba llamando la atención, “el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Ped. 1:10, 11).
Así, esta semana procuraremos responder a la importante pregunta de por qué murió Jesús, qué propósito se logró por su muerte y qué significa para nosotros este hecho, muchos siglos después de ocurrido. ¿Murió Jesús solamente para mostrar el amor de Dios, como algunos afirman, y con ello cambiar nuestros sentimientos hacia Dios; o la muerte de Cristo, de hecho, hizo algo que cambió la forma en que Dios se relaciona con nosotros? Todos estos son temas dignos de nuestro más profundo interés.
Nacido para Morir
Lee Lucas 2:25-35. ( Lea CBA ) ¿Cuál es el significado de este pasaje? ¿Cuál es el menaje para María? ¿Cuál es su mensaje acerca de Jesús?
Este incidente, solo registrado por Lucas, es poderoso en su sencillez y profundo en sus implicaciones. El devoto Simeón, al encontrarse por fin con el Mesías, a quien había estado esperando, revela el futuro del infante a sus padres, con brevedad críptica: “Éste [niño] está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel [...]. Y una espada traspasará tu misma alma” (Luc. 2:34, 35). La palabra para espada, en el griego, significa un instrumento enorme, del tipo que llevaba Goliat, destinada a atravesar el corazón de María; una predicción de la agonía que ella experimentaría en la Cruz. “Estas misteriosas palabras de Simeón tuvieron que haber penetrado en la mente de María como un sombrío y estremecedor presagio de lo que sucedería” (5 CBA 688).
¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes acerca de la muerte de Jesús? ¿Era algo que tenía que suceder? Mateo 16:21; ( Lea CBA ) 26:52-54;( Lea CBA ) Marcos 10:45; Lucas 18:31-33; ( Lea CBA ) Juan 3:14; ( Lea CBA ) Hebreos 9:25-28. ( Lea CBA )
La nota consistente aquí es que Jesús nació para morir; su muerte no fue un accidente. Tenía que suceder. ¿Por qué tenía que suceder? Bien, eso no es algo que pueda explicarse plenamente por procesos racionales, no porque sea irracional, sino porque es suprarracional, por encima de la razón humana. Cae dentro de la esfera de la revelación divina, parte de la cual es “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos” (Col. 1:26). La Biblia no ofrece largos intentos de justificarlo o de explicarlo, tal vez porque no es algo que esté sujeto a la lógica humana. No tenemos otros ejemplos, en otra parte, por los cuales juzgarlo o compararlo. La expiación bíblica representa un único acontecimiento en la historia del universo. Y, nuestra tarea es procurar entender lo que la Biblia dice acerca de él y aplicar a nuestras propias vidas lo que esto significa.
El hecho de que Jesús tenía que morir a fin de expiar nuestros pecados debería decirnos algo acerca de cuán serio realmente es el pecado. ¿Cuán en serio tomas el pecado en tu propia vida? ¿Qué esfuerzos estás haciendo para vencerlo?
Cómo Sucedió (Mateo 27:45, 46 ) ( Lea CBA )
Los evangelios dedican una enorme cantidad de espacio a la semana final de la vida de Jesús. En Mateo, ocupa un tercio del libro. En Marcos, más de un tercio. Y un cuarto en Lucas y la mitad del Evangelio de Juan están dedicados a ella. Claramente, el foco central está en la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús. Los evangelios no son biografías; deberían, más bien, considerarse como resúmenes teológicos del significado de la muerte de Jesús.
Revive los terribles eventos de la pasión, repasando los siguientes pasajes: Mateo 27:27-31, 45-54; Marcos 15:21-32; Juan 19:28-30. ¿De qué manera te hacen sentir? ¿Cuál es la emoción que te abruma, y por qué?
Ninguno de nosotros puede afirmar que comprende el significado pleno de la muerte de Jesús, o las circunstancias que la rodearon. Sin embargo, lo que parece claro es que el papel desempeñado por los que estuvieron físicamente presentes y activos (ya sea en su juicio o en la cruz) fue teológicamente incidental, en lo que respecta a la identidad racial o nacional de los participantes. Acusar a los judíos hoy, o a los italianos modernos, porque algunos de sus antepasados estuvieron involucrados en la muerte de Jesús, es una necedad teológica, una actitud contraria a la misma esencia de la religión bíblica. La culpabilidad individual de los que estuvieron involucrados en su muerte será un asunto entre ellos y Dios. En lugar de señalar con el dedo, tal vez deberíamos preguntarnos: ¿Qué habríamos hecho nosotros, si hubiésemos estado allí? En un sentido, (realmente estuvimos allí!
Lee Mateo 26:38. ¿Qué es lo que pesaba tanto sobre el Salvador durante esta agonía aplastante? ¿De qué manera pudo sobrevivir a esta prueba? (Ver Luc. 22:43.) “Habiendo hecho la decisión [final]”, escribió Elena de White, “cayó moribundo al suelo [allí en el huerto]” (DTG 642). Esto significa que, aunque más tarde fue muerto por las manos romanas, el golpe fatal había ocurrido mucho antes, asestado por una mano gigantesca y colectiva, la muerte. ¿De qué manera te hace sentir, sabiendo que tu propia culpa causó la muerte de Jesús? Pero, más importante, ¿cómo deberías responder a esos sentimientos?
Lo que Logró - 1.
¿Cuál es el punto central de los siguientes pasajes? 1 Corintios 2:2; ( Lea CBa ) 15:3; ( Lea CBA ) Gálatas 6:14. ( Lea CBA )
Los escritores del Nuevo Testamento usaron una variedad de metáforas, imágenes y cuadros en sus intentos de expresar la obra salvadora de Dios en Cristo. En esta sección (y en la de mañana), presentamos algunos, como ejemplos:
- El concepto de sacrificio, ofrenda, sustituto: Efesios 5:2: Cristo “se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda [prósfora] y sacrificio [thusían] a Dios en olor fragante”. Hebreos 9:26: “Por el sacrificio [thusías] de sí mismo para quitar de en medio el pecado”. Hebreos 10:14: “Porque con una sola ofrenda [prósfora] hizo perfectos para siempre a los santificados”.
La idea, en todos estos pasajes, es la de la muerte vicaria, la muerte en nuestro lugar, la muerte como nuestro sustituto. El sufrimiento vicario es el sufrimiento soportado por una persona en lugar de otra. En 1 Corintios 15:3, Pablo dice que “Cristo murió por nuestros pecados”; Romanos 5:8 dice que “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”; y en 1 Pedro 2:24 dice que Cristo llevó “él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”.
- El concepto de rescate: La palabra rescate deriva del término griego lútron; la idea básica que transmite es la de un pago por algo entregado. En el griego clásico, el término se usaba a menudo en relación con la redención de esclavos y de prisioneros de guerra. Los escritores sagrados tomaron el concepto y lo pusieron al servicio de un tema más grande: Mateo 20:28 (comparar con Mar. 10:45): Jesús vino “para dar su vida en rescate [lútron] por muchos”. (Aquí, “muchos”, de paso, significa “todos”).
La familia de palabras de la que procede el término griego lútron pone el dedo sobre la naturaleza sustitutiva del sacrificio de Cristo. Él dio su vida por nosotros; en esta frase, el tiempo del verbo dio, en el original griego, señala a un evento específico en el tiempo, a la muerte de Jesús en la cruz. El concepto básico, aquí, es que éramos esclavos del pecado, condenados a muerte eterna, e incapaces de librarnos; pero vino Jesús como nuestro rescate, nuestro lútron.
Piensa acerca de las cosas que has hecho mal, cosas que sabías que estaban mal pero que las hiciste de todas maneras. ¿Qué significa saber que otro ser, Jesús, alguien inocente, recibió sobre sí mismo el castigo que de otro modo sería tuyo por esas cosas (y otras) que hiciste?
Lo que Logró - 2.
Ayer analizamos dos de las muchas metáforas empleadas por los escritores del Nuevo Testamento para expresar los logros de la muerte de Cristo. Aquí hay dos más:
- El concepto de propiciación (o expiación) (hilastérion): Con respecto a la misión de Cristo, la palabra se encuentra en Hebreos 2:17, donde habla de que Cristo vino “para expiar los pecados del pueblo”. “Propiciación”, o “expiación”, tiene el sentido de pacificar a alguien. La creencia era que, cuando un dios estaba enojado, la gente debía hacer un gesto de apaciguamiento (hilastérion) con el fin de lograr que el dios esté hilarós (feliz, gozoso) otra vez. Lo que los estudiantes del Nuevo Testamento han notado repetidas veces, sin embargo, es que sus autores, aunque tomaron prestado el vocabulario del griego clásico y de otros lugares, no obstante llenan ese vocabulario con un contenido y un significado totalmente nuevos.
De acuerdo con esto, muchos eruditos bíblicos están de acuerdo en que una mejor traducción de la palabra es “expiación”. Entendida de este modo, la idea es que, por medio de la muerte de Jesús, Dios “expía”, “cubre”, “borra” nuestro pecado. Cualquier idea de apaciguamiento humano de Dios sería completamente extraña a los escritores del Nuevo Testamento. En cambio, ellos querían enfatizar que la raza humana entera, amenazada por la justa ira de Dios por causa del pecado, fue rescatada por la muerte de Jesús. Jesús llegó a ser nuestro hilastérion, cubriéndonos de la ira de Dios (ver Heb. 9:5).
- El concepto de reconciliación (katalláge)
Lee los siguientes pasajes. ¿Qué énfasis importante comparten en común? Romanos 5:10, 11; ( Lea CBA ) 2 Corintios 5:18-21; ( Lea CBA ) Efesios 2:16; ( CBA ) Colosenses 1:20-22. ( Lea CBA )
El pecado es apartarse de Dios y de la voluntad de Dios. Nos pone en una condición de enajenamiento de Dios, un estado cuyo resultado final es la muerte.
La reconciliación habla de la restauración de la armonía entre nosotros y Dios, la recuperación de la integridad. Y aquí hay un punto crítico para notar: Dios fue el que tomó la iniciativa (Rom. 5:8-11). “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Cor. 5:19). Por causa del pecado, todo el mundo estuvo condenado ante un Dios justo; por causa de la Cruz, nuestra situación ante Dios cambió. Y, por eso, todos los que van a Jesús, por la fe, tienen la certeza de la vida eterna.
Por causa de la Cruz, tú tienes la oportunidad de ser perfecto, santo y aceptado por Dios, por la fe. ¿De qué maneras, cada día, debería tu vida reflejar esta nueva situación que podemos tener por medio de Jesús?
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La Seguridad del Universo
La cruz ha llegado a ser el símbolo central del cristianismo. Y, en la teología del Nuevo Testamento, enseña varias cosas acerca de la condición humana, señalando más allá de sí misma a su realización máxima.
Examina los siguientes pasajes. ¿Qué enseñan acerca de la condición humana y acerca de la necesidad de la muerte de Jesús? Romanos 3:10, 23; 1 Corintios 2:2; 15:3; Gálatas 6:14.
Los griegos y otros pueblos del mundo antiguo pensaban que la humanidad se encontraba básicamente en un buen estado de salud moral. Creían que, dadas las oportunidades correctas, nuestra bondad natural e innata florecería. Esta actitud representa un desafío importante para el cristianismo, con su concepto de la depravación humana universal y nuestra necesidad desesperada de una intervención exterior. Por esto, Pablo pudo decir que “la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Cor. 1:18). Ese poder sereno, dijo él, oportunamente conquistará todo, hasta que “se doble toda rodilla [en el universo] [...] y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor” (Fil. 2:10, 11).
No obstante, por central que la Cruz sea para nuestra salvación, tiene una importancia que va más allá de nosotros.
“Los santos y los ángeles verán el significado de la muerte de Cristo. Los hombres caídos no podrían tener un hogar en el paraíso de Dios sin el Cordero que fue muerto desde la fundación del mundo. [...] Los ángeles atribuyen honor y gloria a Cristo, pues aun ellos no están seguros a menos que contemplen los sufrimientos del Hijo de Dios. Los ángeles del cielo están protegidos contra la apostasía por medio de la eficacia de la Cruz. Sin la Cruz, no estarían más seguros contra el mal de lo que estuvieron los ángeles antes de la caída de Satanás. La perfección angelical fracasó en el cielo. La perfección humana fracasó en el Edén, el paraíso de la bienaventuranza. Todos los que deseen seguridad en la tierra o en el cielo deben acudir al Cordero de Dios. El plan de salvación, al poner de manifiesto la justicia y el amor de Dios, proporciona una salvaguardia eterna contra la apostasía en los mundos que no cayeron, así como también para aquellos [personas] que serán redimidos por la sangre del Cordero”.-“Comentarios de Elena G. de White” (5 CBA 1.106, 1.107).
¡Aun los ángeles del cielo son protegidos contra la apostasía por causa de la Cruz! ¡Qué pensamiento increíble! Si la Cruz significa tanto para los seres no caídos, aquellos cuyas vidas ni siquiera fueron redimidas por ella, ¿cuánto más debería ser el foco central para nosotros, que hemos sido redimidos por medio de ella?
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Para Estudiar y Meditar:
Lee, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos “El Calvario”, pp. 690-705; “Consumado es”, pp. 706-713.
“Bien podían, pues, los ángeles regocijarse al mirar la cruz del Salvador; porque, aunque no lo comprendiesen entonces todo, sabían que la destrucción del pecado y de Satanás estaba asegurada para siempre, como también la redención del hombre, y el universo quedaba eternamente seguro. Cristo mismo comprendía plenamente los resultados del sacrificio hecho en el Calvario. Los consideraba todos cuando en la cruz exclamó: ‘Consumado es’“ (DTG 713).
“La muerte de Cristo en la cruz aseguró la destrucción del que tenía el imperio de la muerte, del que era el originador del pecado. Cuando Satanás sea destruido, no quedará nadie más que tiente para hacer el mal; no se necesitará repetir más la expiación, y no habrá más peligro de que haya otra rebelión en el universo de Dios”.-“Comentarios de Elena G. de White” (5 CBA 1.106).
Preguntas Para Dialogar:
- Algunos limitan la Cruz a una mera demostración del amor de Dios, privada de cualquier eficacia legal o expiatoria. Es decir, Cristo habría muerto solamente para mostrarnos el amor del Padre; no hay cambios en nuestra condición legal ante el Padre. De aquí que, el único propósito de la Cruz habría sido producir un cambio en nosotros y en nuestra actitud hacia Dios. ¿Por qué esta posición es un concepto radicalmente débil y completamente insatisfactorio de la muerte de Jesús? ¿De qué modo esta idea, necesariamente, conduce a una teología de salvación por obras?
- Medita más en esta idea del universo hecho seguro por la Cruz. ¿Qué nos indica esto acerca de la Cruz y acerca de los grandes problemas que se trataron allí? ¿De qué modo nuestra comprensión del gran conflicto nos ayuda a apreciar mejor lo que sucedió en la Cruz?
- La vida y la muerte de Jesús nos presentan un misterio del principio al fin. Aunque hay aspectos que podemos comprender, otras cuestiones siguen siendo un misterio. ¿Cómo puedes aprender a confiar en Dios con respecto a lo que no comprendes? ¿Cuál es la clave para mantener fuerte tu fe?
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Lección 9 |
LA TERNURA DE SU AMOR |
Para el 31 de mayo de 2008
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