Leccion de Escuela Sabatica (Leccion 9)


Para el 1 de Marzo de 2008

SIGUIENDO AL MAESTRO:

EL DISCIPULADO EN ACCIÓN

 

Sábado 23 de febrero


LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 8:14, 15; 10:34- 37; 28:18-20; Lucas 5:17-26.

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿de qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mar. 8:35-37).

LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA considera lo que implica el discipulado. Queremos ver el discipulado en acción. Dios nos ha llamado, pero cada uno debe discernir ese llamado y seguir sus indicaciones. Thomas Cameron cuenta de un famoso predicador que dijo que le hubiera gustado haber llenado los fuelles del órgano para Häendel, haber levantado los pinceles que se le caían a Miguel Ángel, haber sostenido el catalejo para Cristóbal Colón o haber llevado el portafolio de Shakespeare. Si los hombres pueden contar como un honor hacer algún servicio humilde para los héroes más grandes del mundo, ¿qué distinción da la oportunidad de servir al Salvador de los hombres?”–A. Gordon Nasby, ed., Treasury of the Christian World, p. 327.

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Cuál debería ser nuestra motivación para servir como discípulos? ¿Qué clase de posición podemos esperar? ¿Qué promesas tenemos al asumir la obra del discipulado?

Domingo 24 de febrero



SERVICIO Y DISCIPULADO

Lee Mateo 8:14 y 15; (lea CBA) Marcos 1:29 al 31; ( Lea CBA) y Lucas 4:38 y 39. ( Lea CBA ) ¿Qué podemos aprender de este informe acerca del discipulado? En otras palabras, sin importar las circunstancias específicas, ¿qué principios vemos aquí que se deberían aplicar a todos nosotros?

Aunque los tres informes registran que la suegra de Pedro estaba enferma con fiebre, solo Lucas dice que tenía una gran fiebre (una fiebre muy alta, NVI). Este detalle, según creen algunos, indica que Lucas era médico, especialmente porque la frase misma, en el idioma griego, suena como una de las clases técnicas que usaban los griegos para clasificar una fiebre específica.

Nota, además, que en todos los registros se enfatiza que los discípulos hablaron a Jesús acerca de que ella estaba enferma, y le pidieron ayuda. Por supuesto, debemos suponer que Jesús ya sabía todo lo relacionado con el problema de ella; y, no obstante, permitió que ellos se lo dijeran, así como que le pidieran su curación divina. ¿Qué lección podemos recibir de esto acerca de nuestra función como discípulos? ¿Es esto realmente discipulado o sencillamente hospitalidad?

Después del sanamiento de la suegra de Pedro, ella no se escabulló del servicio. Al recuperarse, encontró una casa llena de invitados cansados y hambrientos que habían estado preocupados por ella. Aunque ella podría haberse quejado de agotamiento o de fatiga por su enfermedad, no lo hizo. Más bien, de inmediato comenzó a servirlos. La palabra griega usada aquí está relacionada con una que significa “siervo”, “ministro” o “diácono”. Inspirada por Jesús, ella comenzó su servicio enseguida después de su recuperación.

 


¿Qué hizo Cristo por ti? ¿De qué te ha salvado? ¿Cuál fue tu respuesta? ¿De qué modo toda la vida cristiana debería ser una respuesta por lo que Jesús hizo por nosotros?

Lunes 25 de febrero

JESÚS Y EL PARALÍTICO

Una historia bien conocida se encuentra en Lucas 5:17 al 26; ( Lea CBA )la historia del paralítico que Jesús sanó. De ella podemos aprender algunas lecciones importantes acerca del discipulado en acción.

Lee Lucas 5:17. ¿Qué punto importante y aleccionador podemos encontrar en este relato? ¿Qué mensaje de advertencia debería tener también para nosotros?

Aquí estaban, dirigentes, maestros de la ley, que venían de todas partes, aparentemente para escuchar a Jesús. El texto dice que, en ese momento, “el poder de Dios estaba con él para sanar”. En otras palabras, Jesús estaba allí; el poder de Dios estaba allí; la ayuda, el sanamiento y la salvación estaban allí. El único problema era que el yo, el pecado y el orgullo también estaban en su camino. Qué advertencia fuerte para todos nosotros.

Entretanto, en esta historia, podemos ver el discipulado en acción. Primero, estaban los que trajeron al paralítico a Jesús. Nota cuánto trabajaron. No pudiendo entrar por la multitud, recurrieron a otros medios. Piensa en cuán desesperados estaban por ayudar a su amigo. Cuán fácilmente podrían haber abandonado el intento. Nota también cómo Jesús reconoció la fe de ellos. Si ellos habían sido sanados personalmente por Jesús, el texto no lo dice. Lo que sabemos es que sus obras realmente revelaron su fe. Actuaron como discípulos, en el sentido de traer a Jesús a un necesitado.

Después de que el paralítico fue sanado, él se fue glorificando a Dios. Sin duda, su cuerpo y sus palabras fueron una herramienta poderosa para testificar y para el discipulado (ver también el vers. 26).

Entretanto, mientras todo esto estaba sucediendo, los dirigentes ardían de enojo por lo que ellos consideraban que eran blasfemias de Jesús. Permitieron que su religión, su fe y sus enseñanzas se pusieran en el camino para impedirles una experiencia viva con Jesús. ¡Qué lección para todos nosotros!


¿De qué modo podemos, aun como profesos discípulos de Cristo, permitir que algunas cosas se interpongan en el camino del Señor, que quiere obrar en nuestras vidas, o aun en las vidas de otros? ¿Cuáles son algunas de las cosas que guardamos en nuestros corazones que pueden enceguecernos para no ver el poder de Dios? Pero, todavía más importante, ¿cómo podemos eliminarlas?

 

Martes 26 de febrero

“FUEGO VINE A ECHAR EN LA TIERRA”

(Mat. 10:34-37; ( Lea CBA ) Luc. 12:49-53). ( Lea CBA) Generalmente, el cristianismo es considerado en términos pacíficos. En ocasión del nacimiento de Jesús, los ángeles cantaron: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! (Luc. 2:14). Pero, aún más importante es que el cristianismo aboga por el amor, no el odio, aun para nuestros enemigos. Jesús dijo: “Bienaventurados los pacificadores” (Mat. 5:9). ¿Cómo, entonces, entendemos lo que Jesús está diciendo en estos versículos?

“Aquí Cristo intenta disipar la opinión errada que, evidentemente, tenían algunos discípulos de que el mensaje que habían de predicar produciría armonía como único resultado. No debían sorprenderse si, en el transcurso de su trabajo de casa en casa […] surgían diferencias como resultado de su ministerio. […] Cuando una persona acepta a Cristo, muchas veces sus amigos más íntimos se convierten en sus enemigos más acérrimos e implacables. Esto no solo ocurre en tierras paganas, sino también en países cristianos y entre cristianos nominales que practican las formas de la religión pero que saben poco o nada acerca del poder que la religión tiene para transformar la vida” (5 CBA 369).

De tu experiencia como cristiano, y de lo que sabes acerca de Jesús por medio de otros textos, ¿qué crees que Jesús nos está enseñando aquí, y por qué estas palabras son tan importantes para el discipulado? Ver también Mat. 10:24 y 25. ( Lea CBA )

El punto importante que debemos recordar es que seguir a Jesús nos costará mucho, de un modo u otro. Si no es así, entonces tal vez algo ande mal. Tal vez nos estamos engañando a nosotros mismos. Al fin, debemos darnos cuenta de que nuestro testimonio y nuestra vida de discipulado, de discipulado en acción, puede conducirnos a la disensión y a la división, aun entre aquellos que están más cerca de nosotros. No siempre tiene que ser de ese modo, pero Jesús quiere que nos demos cuenta de que puede ser así, y que no debemos sorprendernos cuando eso ocurra.


¿Cuánto te ha costado seguir a Jesús, por lo menos en términos de relaciones con otros? ¿Qué has aprendido, en tu propia experiencia, que podría ayudarte a discipular a alguien que está luchando porque, a causa de su fe, como dijo Jesús que sucedería, ha ocurrido una división en su vida?


Miércoles 27 de febrero


“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma” (Mar. 8:35-37).

Un artículo, en una revista, contaba de una escuela secundaria en la que los estudiantes estaban haciendo un trabajo especial. Su nivel de logros académicos excedía con mucho a la de la mayoría de los estudiantes de su misma edad en cualquier otro lugar del país. Estos chicos, jóvenes, ambiciosos y brillantes, parecían destinados a llegar alto, a ser, por las normas del mundo, historias de éxito verdadero. La revista luego citaba a uno de esos jóvenes, que dijo: “Estamos haciendo todo esto para derrotar a la muerte”.

¿Derrotar a la muerte? Ese joven necesitará saber que no se derrota la muerte con buenas notas y un buen trabajo.

El hecho es que no importa quiénes seamos, o qué logremos en esta vida, más pronto o más tarde llegará la muerte, tarde o temprano todo lo que somos terminará en una tumba. Y ¿cuánto tiempo viviremos, en el mejor de los casos? Para la mayoría de nosotros, ni siquiera cien años, a menudo ni cerca. Y entonces, todo se va. ¿Qué puede significar eso? ¿Cuál es el propósito de todo, si todo termina en muerte? ¿Qué clase de legado dejaremos detrás de nosotros? Hace miles de años, Salomón reflexionó sobre estos mismos problemas (ver Ecl. 1, 2), y llegó a la conclusión de que esta vida, en sí misma y por sí misma, con todos sus trabajos y dificultades, era todo vanidad, que viene de una palabra hebrea que significa “aliento”, “vapor”.


Recordando esto, lee otra vez los textos para hoy, pensando en ellos en el contexto de la lección para esta semana, el discipulado en acción. Pregúntate: A la luz de lo que Jesús está diciendo aquí, “¿qué clase de vida debería estar viviendo? ¿Qué significa perder mi vida por causa del evangelio? ¿Cuánto podría valer mi propia alma? ¿Y qué función desempeña mi discipular a otros en lo que Jesús me está diciendo?” En otras palabras, ¿qué nos podría costar aquí, en esta vida, el estar involucrados activamente en el discipulado? ¿Qué cambios necesitas hacer para ser verdaderamente un discípulo de Cristo?

 


Jueves 28 de febrero

“POR TANTO, ID, Y HACED DISCÍPULOS”

Una de las secciones más importantes sobre el trabajo del discipulado, sobre el discipulado en acción, se encuentra en Mateo 28:18 al 20.( Lea CBA ) Lee estos versículos. Considera todos los verbos que hay allí: ir, hacer, bautizar, enseñar. Los discípulos deberían hacer más discípulos. Es muy sencillo.

Lee los versículos de nuevo, concentrándote en lo que Jesús dijo al comienzo, acerca de que toda autoridad (o poder) le fue dada a él en el cielo y en la tierra (ver Luc. 1:32; Hech. 10:36; Efe. 1:20; Heb. 1:13). ¿Por qué son tan importantes estas palabras para todos los que están participando en la obra de hacer discípulos?

Nota, además, lo que Jesús dijo que está implicado en esta obra. Deben enseñar a todas las naciones. Aquí no hay exclusividad, ni límites étnicos, de género o nacionalidades. La muerte de Cristo fue por toda la humanidad, en todas partes ( Rom. 5:17-19 ; Heb. 2:9); por eso, solo tiene sentido que la comisión evangélica sea también para toda la humanidad (Apoc. 14:6, 7). ( Lea CBA )

Nota cuidadosamente que Jesús les dice que enseñen a todas las naciones. ¿Dónde puso él el énfasis?

Otra vez, como podemos ver, el discipulado está en acción. Los que llegan a ser discípulos son los que obedecen, que hacen las cosas que Jesús ordenó. Con estas palabras, Jesús destruye totalmente cualquier idea de que la salvación es puramente un asentimiento intelectual a ciertas verdades doctrinales. Aunque eso es ciertamente una parte de lo que significa ser un discípulo, no termina allí. Los discípulos son los que siguen a Jesús, y nosotros seguimos a Jesús al obedecerlo, y lo obedecemos no para ser salvados, sino porque ya hemos sido salvados por él.


La promesa de Jesús es que él estará con nosotros hasta el fin del mundo. ¿Cómo has experimentado en tu propia vida la realidad de esa promesa? Medita en las evidencias de la presencia de Cristo en ti. Escribe o recita una oración de alabanza y gratitud por lo que Jesús ha hecho y está haciendo en tu vida.

Viernes 29 de febrero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 368-370; 728-732; El Deseado de todas las gentes, pp. 315-325; 400-403; Dietrich Bonhoeffer, The Cost of Discipleship, pp. 95-104; Marcos 16:15-20; Juan 14 , 15 , 16, 17.

“El Señor ordenó a sus discípulos que no esperasen que la enemistad del mundo hacia el evangelio sería vencida, ni que después de un tiempo la oposición cesaría. Dijo: ‘No he venido para meter paz, sino espada’. La creación de esta lucha no es efecto del evangelio, sino resultado de la oposición que se le hace. De todas las persecuciones, la más difícil de soportar es la divergencia entre los miembros de la familia, el alejamiento afectivo de los seres terrenales más queridos. Pero Jesús declara: ‘El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (DTG 324). “Jesús sancionó lo que ordena el quinto Mandamiento y reprochó cualquier intento de escapar a las obligaciones legítimas de los hijos para con sus padres […]. Sin embargo, el amor a los padres nunca debe impedir la obediencia a Dios en todo, si hay un conflicto entre ambos. El amor a Dios y su servicio deben ser la regla suprema de la vida, ‘el primero y grande mandamiento’ […] pero la segunda tabla del Decálogo, donde está el quinto Mandamiento, es ‘semejante’ a la primera en naturaleza e importancia” (5 CBA 369).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Conoces a alguien que sufre ahora directamente por causa de su compromiso con Jesús? Si es así, ¿cómo puedes ayudarlo? ¿Qué puedes hacer como persona, o como clase de Escuela Sabática o como iglesia, para llevarle algo de alivio?
  2. Medita en los textos de la sección del miércoles. ¿Qué mensaje importante está dándonos Jesús aquí? Trae tus pensamientos a la clase, y hablen acerca de lo que significa perder la vida por causa del evangelio. ¿Qué puedes aprender de la experiencia de los demás?
  3. La lección de esta semana trató sobre el discipulado en acción. ¿Qué está sucediendo en tu iglesia en el área del discipulado? ¿Qué pueden hacer ustedes, como clase, para ayudar a la iglesia, como un todo, a tener una función más activa en esta importante obra? Por ejemplo, ¿qué se está haciendo para ayudar a discipular a los feligreses nuevos?

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