Leccion Escuela Sabatica (Leccion 10)


Lección 10

Para el 8 de marzo de 2008

EL DISCIPULADO BAJO PRESIÓN

Sábado 1 de Marzo


LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Reyes 18; Mateo 26:56; Lucas 9:51-56; Juan 6:1-15; 12:1-6; 18:1-11; 21:15-19.

“Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán? (Jer. 12:5).

¿HAS OÍDO HABLAR de las leyes de Murphy? Algunos las consideran una de las leyes fundamentales de la naturaleza, tan extendidas como la gravedad y el electromagnetismo. Brevemente, dice: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Todos hemos tenido momentos, aun días (o más tiempo), que parecían seguir la ley de Murphy. Algunas veces nuestras experiencias como discípulos parecen seguirla también. Sin duda, tenemos las promesas de Dios, que nos deberían ayudar a no desanimarnos; pero a veces, cuán fácil es que seamos tentados a desesperar aun teniendo las promesas. Por supuesto, no importa lo que pase, nunca deberíamos desanimarnos.

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Qué advertencia deberíamos considerar de la lucha que tenían los discípulos para tener poder político? ¿Qué lecciones nos enseña la vida de Judas a nosotros? ¿Qué había detrás de la disposición de Santiago y de Juan de destruir a los que rechazaban a Jesús? ¿Qué lecciones podemos obtener del apresuramiento y el arrepentimiento de Pedro? ¿Por qué, después de haber visto tanto tiempo a Jesús, todos los discípulos lo abandonaron en la hora de su mayor necesidad?

Domingo 2 de marzo

EL MODELO DEL PODER

La fe religiosa puede ser una herramienta muy potente, ya sea para el bien o para el mal. La misma clase de impulso que motiva a alguien a “perder su vida” (Mat. 16:25) por causa de Cristo, puede, en otras circunstancias, impulsar a otros a inmolar su vida en el nombre de Dios. Después de todo, si crees que Dios te está llamando a hacer algo, ¿quién permitirá que cualquier clase de consideraciones terrenales o mundanas te impidan dar el paso? Esta es la razón por la que algunos gobiernos, por ejemplo, procuran reprimir la religión entre el pueblo, porque no quieren que el pueblo tenga lealtad a una autoridad superior, siendo que no se puede encontrar ninguna más alta que la Divina. Por otro lado, los gobiernos no son inmunes a procurar apropiarse del increíble poder de la religión, y usarla para su propia ventaja. El discípulo de Cristo tiene que tener en cuenta los diversos peligros involucrados en el abuso del poder de la religión.

Lee Juan 6:1 al 15. ( lea CBA ) ¿Qué lección podemos aprender de esto acerca de cómo debe considerar el poder político un discípulo de Cristo?

Aunque, por supuesto, el propósito de Jesús sobre la tierra no era llegar a ser un rey terrenal, es claro que obtener poder político terrenal no debería ser igualado con hacer la obra del discipulado. Que Dios puede poner personas en el poder, o que él puede usar personas que tengan poder, es una cosa; otra cosa es que alguno vea la conquista del poder político, en el nombre de Dios, como la obra de Dios, la obra del discipulado. Nada en el Nuevo Testamento presenta este modelo de poder del evangelio. Desgraciadamente, aun sus discípulos más íntimos no vieron este punto importante: “Los discípulos se unieron a la muchedumbre para declarar que el trono de David era herencia legítima de su Maestro. Dijeron que era la modestia de Cristo lo que le hacía rechazar tal honor. […] Con avidez decidieron llevar a cabo su propósito” (DTG 340, 341). Apoyados por la ansiosa expectativa y el entusiasmo de la multitud, intentaron tomar a Jesús por la fuerza y hacerlo rey sobre la nación (Juan 6:14, 15). Esto era discipulado al estilo de los discípulos. En reacción a este movimiento, Jesús despidió a la multitud, envió a los discípulos a cruzar el lago y se fue solo a la montaña, a orar.

 


¿De qué manera, aun en el ámbito personal, podemos abusar de la religión y utilizarla para nuestros propios fines egoístas?

Lunes 3 de marzo

EL MODELO DE LA AVARICIA

Alguien dijo cierta vez: “Si quieres ser rico, comienza una religión”. Cuán desafortunado es esto, pero hay mucho de verdad en esa afirmación cínica. Después de todo, cuando tratamos con la fe religiosa, estamos tratando con uno de los aspectos más importantes de la existencia humana. Estamos tratando con el significado de la vida, con la esperanza de la eternidad, con la creencia de que Dios nos perdona nuestros pecados. Por más que Jesús mismo, como modelo y ejemplo, haya vivido una vida de negación propia y pobreza, por mucho que nos advirtiera acerca de no enredarnos en las cosas de este mundo, la historia de la iglesia está repleta de ejemplos de aquellos que usaron el poder de la religión y de las ideas religiosas para obtener riquezas para sí mismos, a menudo a expensas de los pobres.

Lee Juan 12:1 al 6, ( Lea CBA) y luego responde las preguntas siguientes:

1. ¿Qué simbolismo se encuentra en el acto de María? En otras palabras, ¿de qué maneras representa las actitudes del verdadero discípulo de Cristo? Ver también Mat. 13:46; (Lea CBA) Fil. 3:8.

2. ¿Qué nos enseña este incidente acerca de la importancia de los motivos de nuestros actos?

3. Estos textos dicen que Lázaro, el Lázaro resucitado, estaba a la mesa con ellos. ¿Por qué ese hecho hace que las acciones de Judas fueran más impuras, más indicadoras de cuán enceguecido estaba por su propio pecado?

Pablo tenía una buena razón para hacer la famosa afirmación que aparece en 1 Timoteo 6:10. Judas finalmente perdió su alma por este amor al dinero. Parece que, desde el principio, él estaba buscando sólo ser el número uno; él mismo, y el deseo de ganar cosas para sí mismo, estaban entretejidos en todo su discipulado. Por supuesto, los otros discípulos tampoco eran totalmente abnegados, pero esto fue lo que destruyó a Judas.

 


¿Cómo puedes estar seguro de que motivos avaros no están envenenando tu función como discípulo de Cristo? Más aún, si detectas algunos motivos impuros, ¿cómo puedes purificarte de ellos?

 

Martes 4 de marzo

EL MODELO DEL TRUENO

Había, por lo menos, dos pares de hermanos entre los doce discípulos de Jesús. Cuando él llamó al par formado por Santiago y Juan, les puso por sobrenombre Boanerges, o “hijos del trueno” (Mar. 3:17). Algunos comentadores creen que Jesús les dio ese nombre por causa de su temperamento vehemente y fogoso. Por lo tanto, hemos elegido llamar su enfoque del discipulado el modelo del trueno.

Lee Lucas 9:51 al 56. ( Lea CBA )Considera la reacción de los discípulos cuando rechazaron a Jesús. Al leer esto, trata de ponerte en el lugar de estos discípulos. ¿Qué razón tendrían ellos para reaccionar como lo hicieron? En otras palabras, ¿qué cosas que oyeron que Jesús dijo, o qué otros ejemplos del Antiguo Testamento podrían haber considerado, que les hubiera hecho reaccionar de este modo? Ver, por ejemplo, Gén. 6, 7; Mat. 8:12; 13:42; Mar. 6:11.

Existen muchos problemas en relación con la reacción de los discípulos. Hay allí celo por el Señor, lo cual es bueno, cosa que todos los discípulos deberían tener. Pero un celo mal dirigido, aun en una causa buena, puede producir más daño que bien. Por ejemplo, Santiago y Juan usaron la historia de Elías como su modelo. El único problema es que lo usaron mal. Elías hizo descender fuego del cielo para consumir sacrificios (1 Rey. 18), no personas obstinadas (él las hizo morir de otro modo).

Aún peor, por supuesto, fue la actitud dura y de juicio de ellos hacia los pecadores. La obra de cada discípulo de Cristo debería ser la de buscar maneras de traer pecadores a los pies de la Cruz, para mostrarles la increíbles misericordia y gracia de Dios, quien llevó sobre sí mismo el castigo de sus pecados. De este modo, no importa cuán pecaminosas hayan sido sus vidas, por medio de Jesús ellos pueden alcanzar un perdón completo, y una nueva vida en él. Esta es nuestra obra como discípulos; debemos dejar que Dios los juzgue.


¿Cuán inclinado estás a juzgar a los que consideras equivocados y desviados? ¿Cómo les mostramos a esas personas la gracia y la misericordia de Dios, mientras que al mismo tiempo no les damos la impresión de que pasamos por alto sus vidas y creencias, ni que las aprobamos?


Miércoles 5 de marzo

Lea Comentario EGW


EL MODELO DEL PEDRO ARREPENTIDO

Conocemos a Pedro como un discípulo impetuoso, que siempre tenía algo que decir acerca de todo. Lucas 22:33 y 34 dice que él estaba tan seguro de sí mismo y de su discipulado que prometió ir con Jesús aun a la prisión y la muerte. Por supuesto, no mucho después, él tuvo que retractarse de esas palabras (Mat. 26:69-75).

Lee Juan 18:1 al 11. ( Lea CBA ) ¿Qué nos indica esto acerca de la personalidad y el carácter de Pedro, especialmente a la luz de Mateo 26:69 al 75?

Todos sabemos del fracaso de Pedro. No podemos trabajar para el Señor con nuestras propias fuerzas. Cuán importante es que día tras día nos entreguemos a Jesús. Él es la Vid, nosotros somos las ramas; sin él no podemos hacer nada, especialmente no podemos ser discípulos fieles. Otra vez, el celo por el Señor y su causa es maravilloso, pero debe hacerse bajo el señorío de Jesucristo.

Lee Juan 21:15 al 19. ( Lea CBA ) ¿Qué nos enseña acerca de lo que Jesús puede hacer por aquellos de sus discípulos que, arrepentidos de sus errores, no abandonan a Cristo?

“En esto es dada una lección para todos los que siguen a Cristo. El evangelio no transige con el mal. No puede disculpar el pecado. Los pecados secretos han de ser confesados en secreto a Dios. Pero el pecado abierto requiere una confesión abierta. […] El discípulo debe, hasta donde esté a su alcance, eliminar ese oprobio dando prueba de su arrepentimiento. […] Tres veces había negado Pedro abiertamente a su Señor, y tres veces Jesús obtuvo de él la seguridad de su amor y lealtad, haciendo penetrar en su corazón esta aguda pregunta, como una saeta armada de púas que penetrase en su herido corazón. Delante de los discípulos congregados, Jesús reveló la profundidad del arrepentimiento de Pedro y demostró cuán cabalmente humillado se hallaba el discípulo una vez jactancioso” (DTG 751, 752). En Juan 21:18 y 19, básicamente, Jesús le dijo que, al final, terminaría muriendo por el Señor que tan fervientemente amaba. Las palabras de Pedro llegaron a ser ciertas, pero solo después de que él hubo aprendido algunas lecciones duras acerca del discipulado.

 


¿Has hecho promesas jactanciosas, solo para dejar de cumplirlas una y otra vez? ¿Qué puedes aprender de la historia de Pedro, que puede ayudarte a no renunciar?


Jueves 6 de marzo

EL MODELO DE LA HUIDA

“Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Mat. 26:56). ( Lea CBA )

Los discípulos pasaron tres años y medio con Jesús. Tuvieron privilegios que muy pocas personas en el mundo poseyeron. Vieron cosas que pocos seres humanos observaron. Después de todo, entre los miles de millones de habitantes del mundo, ¿cuántos vieron a Jesús en la carne? Más aún, ¿cuántos se relacionaron con Jesús día tras día mientras estuvo en la carne humana? Estos discípulos estuvieron entre los seres humanos más privilegiados que alguna vez vivieron. Por supuesto, eso era parte del problema: eran humanos, seres humanos caídos, y por eso no importa lo que el Señor haya hecho por ellos, las lecciones no fueron fácilmente aprendidas.

Hojea un Evangelio, cualquier Evangelio. ¿Cuáles fueron las cosas asombrosas que Jesús dijo e hizo a la vista de sus discípulos? ¿Cuántas pruebas increíbles les dio con respecto a quién era él? Después de repasar esos incidentes, considera el texto para hoy. ¿Qué mensaje de advertencia podemos encontrar allí para nosotros, en la actualidad?

Sabiendo que pronto los dejaría, Jesús preparó a los discípulos para su partida, pero ellos no lo escucharon. Sabiendo lo que ocurriría en Jerusalén, los preparó para su pasión, pero ellos no escucharon. Llegaron a ese momento totalmente sin preparación.

Durante el ministerio de Jesús, los discípulos parecieron mirar lo que hacía en vez de escuchar lo que decía. Sus actos confirmaron sus esperanzas mesiánicas, y eso les agradaba mucho. En la Transfiguración, la voz celestial les pidió que escucharan a Jesús, no obstante ellos no recibieron beneficio de sus instrucciones acerca de su pasión.

Después de la cena pascual, Jesús trató de mostrar a sus seguidores lo que estaba por delante, pero ellos no escucharon. En el Huerto, él trató de conseguir que oraran para obtener fuerzas, pero ellos durmieron.


Medita en todo lo que Jesús hizo por ti: las promesas, la esperanza, los dones que te dio, los cambios que hizo en tu vida, las evidencias para afirmar tu fe, todo por medio de Cristo. ¿Cómo podemos nosotros, aferrándonos a estas cosas, evitar cometer los errores de los discípulos?

Viernes 7 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 198-202; 453-455; 512-517; 582-584; 620-622; 755-757; 939, 940; 996, 997; El Deseado de todas las gentes, pp. 332-343; 404, 405; 501-505; 512-517; 749-756; Los hechos de los apóstoles, pp. 445-450.

“El amor al dinero, en el corazón de Judas, crecía con el ejercicio de sus perspicaces capacidades. Su capacidad financiera práctica habría sido de mucha utilidad para la pequeña iglesia, si hubiera estado dirigida, iluminada y modelada por el Espíritu Santo, y mediante la santificación de su espíritu podría haber tenido una clara conciencia, un correcto discernimiento para apreciar las cosas celestiales. Pero Judas fomentaba constantemente planes sagaces, mundanos. No había en él ningún pecado manifiesto, pero sus conceptos astutos, el espíritu egoísta y mezquino que se posesionó de él, finalmente lo indujeron a vender a su Señor por una pequeña suma de dinero” (“Comentarios de Elena G. de White”, 5 CBA 1.076).

“Judas estuvo con Cristo durante todo el período del ministerio público del Salvador. Tuvo todo lo que Cristo podía darle. […] Si hubiese procurado ser una bendición en vez de ser un hombre polémico, criticón y egoísta, el Señor lo habría usado para promover su Reino. Pero Judas era especulador. Pensaba que podía manejar las finanzas de la iglesia y adquirir ganancias mediante su astucia comercial. Su corazón estaba dividido. Amaba la alabanza del mundo. Se resistía a renunciar al mundo por Cristo. Nunca entregó a Cristo sus intereses eternos. […] Judas fue un fraude en religión” (“Comentarios de Elena G. de White”, 5 CBA 1.077).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Si los discípulos son seguidores de un maestro, aquellos que siguen sus propias ideas y programas ¿siguen siendo discípulos? Medita en esta pregunta y en tu respuesta.
  2. ¿En qué otros modelos de discipulado, sujetos a presión, puedes pensar, y qué lecciones aprendemos de ellos?
  3. Mientras podemos encontrar en Pedro una persona que iba hacia adelante demasiado rápido, solo para tropezar y caer, ¿cuáles son los peligros de ser demasiado cauteloso? ¿De qué maneras podemos ir demasiado lejos en la otra dirección? Piensa en esto y lleva tus pensamientos a la clase. Al hacerlo, piensa acerca de tu iglesia local como un todo. ¿Está tu iglesia demasiado lista para ir adelantándose al Señor o tiende a ser demasiado tímida para seguir adonde los conduce el Señor? ¿Qué pueden hacer, como clase, para ayudar a tu iglesia a encontrar el equilibrio adecuado?

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