Leccion de Escuela sabatica (Leccion 11)


Lección 11

Para el 15 de marzo de 2008

MÁS LECCIONES EN EL DISCIPULADO

 

Sábado 8 de Marzo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 14:22-33; Marcos 4:36-41; 6:51, 52; Lucas 8:25; 24:37; Juan 6:19.

“Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mat. 14:27).

JESÚS ELIGIÓ A SUS DISCÍPULOS para que pudieran estar con él y aprender de él. Aparentemente, no eran tan sagaces y rápidos de entendimiento como uno esperaría. ¿Cuán diferentes somos nosotros? Algunos hemos andado con Dios durante varios años, y todavía no comprendemos plenamente las demandas del discipulado. Como sucede en el mundo natural, también lo es en el mundo espiritual. El crecimiento es esencial para la vida. Cada día debería producirse algún crecimiento en profundidad, amplitud o altura. ¿Qué preparación del terreno y de nutrientes estás consiguiendo para asegurar el crecimiento y el éxito en el discipulado?

La lección de esta semana considerará más ejemplos de la Palabra de Dios que pueden ayudarnos a comprender lo que significa ser un discípulo de Cristo.

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Por qué a menudo los discípulos de Cristo estuvieron llenos de temor? ¿Qué podemos aprender de las advertencias de Jesús acerca de la levadura de los fariseos? ¿De qué modo respondemos a los que intencionalmente cierran sus corazones a nuestra testificación?

Domingo 9 de marzo


LECCIONES EN EL MAR

Para cuando sucedieron los eventos registrados en Marcos 4, los discípulos ya habían estado un tiempo con Jesús. Cuánto debieron haber aprendido a los pies del Maestro.

Lee Marcos 4:36 al 41. ( Lea CBA ) ¿Qué tienen de reveladoras las palabras que le dirigieron a Jesús registradas en el versículo 38? ¿Cuán a menudo nos encontramos dando una respuesta similar en ocasiones en las que sentimos temor?

Es muy fácil para nosotros hacer lo mismo: preguntarnos si a Dios le importa cuando la tragedia y los problemas nos golpean. Por supuesto, la ironía es que Jesús estaba allí mismo todo el tiempo. Él mismo les dijo que tomaran el barco para cruzar el lago. Esta tormenta no lo tomó por sorpresa, ni tampoco las pruebas que nosotros soportamos.

¿Qué importancia (si la tiene) puede encontrarse en el hecho de que los discípulos despertaron a Jesús, y no lo hizo la tormenta?

Nota el elemento del temor, en los discípulos, en todo el informe. Ellos tuvieron temor de la tormenta; y luego, después de que la tormenta se calmó, parecieron temer a Jesús. La manifestación de tal poder fue impresionante, por supuesto, pero uno podría pensar que entonces, después de haber estado ese tiempo con Jesús, habrían sabido que con Jesús no tenían nada que temer. Por el contrario, este poder debería haber sido la fuente de gran esperanza y consuelo para ellos, porque a esta altura deberían haber conocido el carácter de aquel que posee todo el poder. Este informe muestra que estos hombres todavía tenían mucho que aprender acerca de lo que significa ser un discípulo de Cristo.


¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste si el Señor se interesaba en ti y en tu situación, cualquiera que haya sido? ¿Qué lecciones aprendiste de esa prueba, que podrás usar la próxima vez que afrontes una prueba o una tragedia?


Lunes 10 de marzo

LECCIONES EN EL MAR (cont.)

Si piensas en ello, el mar es un buen lugar para aprender lecciones acerca del discipulado. Después de todo, aunque como humanos somos totalmente dependientes de Dios para todo (ver Job 12:10; Dan. 5:23; Hech. 17:28), no es tan fácil recordarlo cuando estás en medio del agua, donde lo que hay debajo de tus pies no te sostendrá a flote sino que te tragará. Tal vez por esto, el Señor eligió usar el mar para enseñar a sus discípulos unas pocas lecciones más acerca de la fe, el elemento clave para cualquier discipulado de éxito. Después de una gira misionera de éxito (Mar. 6:6-13), de la alimentación de los cinco mil y de su primer encuentro con Jesús en el lago, los discípulos deberían finalmente haber captado las lecciones. La tarde después de la alimentación de los cinco mil, otra tormenta los alcanzó sobre el lago, ahora sin que Jesús estuviera en el bote con ellos.

Lee Mateo 14:22 y 33, ( Lea CBA )y Marcos 6:45 al 52. ( Lea CBA ) ¿Cuáles fueron los numerosos errores que hicieron los discípulos en estos dos informes?

Aunque un informe omite el incidente de Pedro caminando sobre el agua, un punto que ambos destacan es que quienes presenciaron lo que sucedió quedaron muy impresionados. Algunos abiertamente llamaron a Jesús el Hijo de Dios; en el informe de Marcos, se dice que “se asombraron en gran manera, y se maravillaban” por lo que habían experimentado. Una cosa es poder hacer que el clima obedeciera a Jesús, pero ¿tener el poder de caminar sobre el agua, especialmente durante una tormenta? Realmente habían sido testigos del poder de Dios de maneras que pocas personas han visto alguna vez.


Lee Marcos 6:51 y 52. ¿Qué crees que Marcos quiere enfatizar acerca de la fe y el creer? ¿Qué lecciones hay para nosotros en este relato?


 

Martes 11 de marzo

LA LEVADURA DE LOS FARISEOS

Lee Mateo 16:1 al 12 ( Lea CBA )y luego responde las siguientes preguntas:

1. ¿Qué evidencia tenemos de que los líderes que vinieron a Jesús no eran sinceros en su pregunta? Después de todo, ¿qué hay de malo en tener una señal del cielo? ¿No está llena la Biblia de señales del cielo? Como discípulos, ¿qué lección debemos obtener de lo que sucedió allí? Considera algunos capítulos anteriores de Mateo; también Lucas 16:29 al 31.

2. Considera cuidadosamente las palabras de Jesús a los saduceos y los fariseos. ¿Cuál es el principio que hay detrás de la advertencia específica hecha a ellos (Mat. 23:23)?

3. Lee las palabras de Jesús a los discípulos en Mateo 16:8 al 11. ¿Qué está destacando aquí Jesús? ¿Por qué nos resulta tan fácil hacer lo mismo, es decir, olvidarnos de las grandes cosas que Dios ha hecho delante de nuestros ojos?

Qué contraste hay entre el Pan de Vida y la levadura de los saduceos y de los fariseos; y, sin embargo, cuán fácil es confundirlos. Todos los discípulos de Cristo necesitan darse cuenta de que seguir su creencia, o las tradiciones, o defender la fe no siempre es lo mismo que ser un discípulo de Cristo. Cuán fácil, después de estar cimentados en las creencias, y aun cómodos en cómo adoramos o en cómo practicamos nuestra fe, es permitir que estas cosas lleguen a ser fines en sí mismos, en lugar de ser medios para un fin. Por supuesto, ese fin es ser un fiel discípulo de Cristo, haciendo su voluntad, y revelando su amor y su carácter ante el mundo.

 

 Miércoles 12 de marzo


LECCIONES DEL TEMOR

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18).

Tal vez habrás notado algo durante este estudio, y es la manera en que los discípulos tenían temor. A través de los evangelios, una y otra vez encontramos a los discípulos en circunstancias diversas, y la Biblia registra una y otra vez que tuvieron miedo.

¿Qué hubo en estas diversas situaciones que les causó temor? Mat. 14:27;( Lea CBA ) 17:6, 7; Mar. 10:32; ( Lea CBA ) Luc. 8:25; 24:37; Juan 6:19. ¿Qué podemos aprender de sus experiencias?

Lee Marcos 9:30 al 32. En este incidente, ¿qué fue lo que les produjo temor? ¿Qué lección importante podemos encontrar en este ejemplo?

Lo que es tan triste, en este caso, es que estaban temiendo lo único que les ofrecía la mayor esperanza que pudieran tener: la salvación por medio de la muerte expiatoria de Jesús en su favor. Ellos temían lo que no comprendían; ellos temían lo que no querían oír. Si hubieran entendido de qué se trataba la Cruz, no habrían temido. Por eso, fue su ignorancia lo que los mantuvo temerosos.

Como discípulos, como seguidores de Cristo, no deberíamos tener razón para temer. El mismo Jesús que podía caminar sobre el agua durante una tormenta, que podía traer sanidad a un paralítico, que podía alimentar a cinco mil personas con solo unos pocos panecillos, es el mismo Jesús que reveló su amor por nosotros al morir en la cruz como nuestro sustituto. Claro, el pecado es real, el diablo es real, el infierno es real, y necesitamos darnos cuenta de los peligros para nuestras almas (Mat. 10:28). Pero, al final, como discípulos, mientras nos aferremos a la realidad del amor de Dios como fue revelado en Cristo, deberíamos aprender a vivir dentro de la esperanza y el bienestar del sorprendente amor y la gracia de Dios hacia nosotros.

 Jueves 13 de marzo

EL DISCIPULADO Y LA TESTIFICACIÓN

El escritor Thomas Nagel escribió: “Yo quisiera que el ateísmo fuera cierto, y estoy muy incómodo por el hecho de que algunas de las personas más inteligentes y bien informadas que conozco son creyentes religiosos. No se trata de que yo no creo en Dios y, naturalmente, espero estar en lo cierto en mi creencia. ¡Es que espero que no haya Dios! No quiero que haya Dios; no quiero que el universo sea como es”.-The Last Word, p. 130.

Considera la cita que está arriba. Como discípulos, ¿cuál debiera ser nuestra actitud hacia alguien como ese autor? ¿Qué textos bíblicos te vienen a la mente al pensar en esa persona? Escribe esas referencias.

Ahora que anotaste las referencias, tómate el tiempo para repasarlos. ¿Surge algún tema específico? ¿Son tus textos de compasión, de juicio, de tristeza o de retribución? ¿O de alguna otra cosa? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo?

Una parte inseparable de lo que significa ser un discípulo es, por supuesto, la testificación. En todos los Evangelios, vemos a Jesús preparando a sus discípulos para conducir a otros a la salvación. Algunas personas creen con facilidad; otras parecen decididas a rechazar a Jesús de todos modos.

No hay duda de que, como discípulos de Cristo, al testificar, nos encontraremos con todo tipo de personas, incluyendo a los que tal vez no son tan honestos como el autor citado arriba, pero de todos modos reflejarán la misma clase de actitud.

¿De qué manera respondemos a estas personas? ¿Ira? ¿Amor? ¿Un sentimiento de fracaso personal? ¿Todas las opciones, o ninguna? ¿Qué podemos aprender de la vida y las enseñanzas de Jesús que nos ayudará, como discípulos de Jesús, a tratar con aquellos que están decididos a cerrar sus corazones y sus mentes? ¿En qué momento, si es que lo hay, cesa nuestra responsabilidad hacia ellos?

 

 Viernes 14 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 404-407; 416-431; 728-732; El Deseado de todas las gentes, pp. 300-309; 340-346; 378-392; 738-742; Palabras de vida del gran Maestro, p. 22; El conflicto de los siglos, pp. 397, 398.

“Aunque Pedro había estado mucho tiempo con el Maestro, tenía un concepto muy imperfecto del plan de salvación. Él no deseaba ver la cruz en la obra de Cristo; pero era por medio de la cruz que la vida y la esperanza llegarían a los hombres moribundos” (R&H, 7 de abril de 1891).

“Los hijos de Dios no deben estar sujetos a los sentimientos y las emociones. Cuando vacilan entre la esperanza y el temor, hieren el corazón de Cristo, porque les ha dado pruebas evidentes de su amor. Quiere que se afirmen, fortalezcan y cimenten en la santísima fe. Quiere que hagan la obra que les ha confiado; entonces sus corazones serán como arpas sagradas en las manos divinas, cada una de cuyas cuerdas emitirá alabanza y acción de gracias a aquel que Dios ha enviado para quitar los pecados del mundo” (TM 518, 519).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cuáles son algunas cosas que temes? ¿Cómo puedes aprender a sobreponerte a ellas? Por otro lado, ¿hay cosas que deberías temer realmente? Prepárate para analizar las respuestas de los miembros de tu clase el sábado.
  2. ¿En qué formas podemos llegar a ser saduceos y fariseos modernos? ¿Por qué es más fácil de lo que pensamos? ¿De qué manera se manifiestan estas actitudes en la iglesia hoy? Además, ¿cuáles son los pasos que uno da para pasar de ser un discípulo a ser un fariseo? ¿O es más fácil pasar de ser un fariseo a llegar a ser un discípulo? Prepárate para conversar sobre tus pensamientos en la clase.
  3. ¿Qué cosas clasificarías como la levadura de los saduceos y los fariseos en la iglesia de hoy?
  4. Como clase, conversen acerca de la actitud del hombre que se considera en la sección del jueves. ¿De qué maneras los principios de esta actitud se manifiestan en nosotros, aun como cristianos? ¿Hay algo acerca de nuestra fe o de las doctrinas contra lo cual cerramos nuestra mente porque, sencillamente, no queremos creerlo? ¿Podría ser que nos cuesta mucho aprender las lecciones que el Señor quiere enseñarnos porque no queremos aprenderlas?

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