Leccion de escuela sabatica 2008-3 leccion 6


Lección 6

El Salvador compasivo

Para el 9 de agosto de 2008

Sábado 2 de agosto
Lea Comentario EGW

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 1:14; Juan 3; Juan 4; Juan 9:1-7; Efesios 4:32; 1 Juan 2:12.

PARA MEMORIZAR:

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:36).

Pensamiento Clave: Jesús siempre ministró a las necesidades de la gente. ¿Qué podemos aprender de su ejemplo que puede ayudarnos a hacer lo mismo?

Estas líneas de “El nuevo Coloso”, de la poetisa Emma Lazarus, figuran al pie de la Estatua de la Libertad, en los Estados Unidos: “Dame tus masas apiñadas, pobres y cansadas, que anhelan respirar libertad”. Sus palabras son un eco del ministerio de Jesús, quien dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:28, 29).

La compasión motivó cada aspecto del ministerio de Cristo. Él ministró a toda clase de personas, sin tomar en cuenta su clase social, su género o su raza. Él demostró amor y perdón incondicionales en su vida y, aún más poderosamente, en su muerte en la cruz, pagando en sí mismo la penalidad de nuestros pecados.

Esta semana consideraremos más a Jesús y cómo él ministró, aprendiendo aquello que nos ayudará a ministrar también.

Domingo 3 de agosto
Lea Comentario EGW

Alcanzando a las Masas.

Lee Mateo 4:25 ( Lea CBA ) y Lucas 6:17 ( Lea CBA ). ¿Qué dos aspectos específicos presentan estos textos acerca de cómo respondió la gente al ministerio de Jesús? Además, ¿qué nos enseñan estos puntos acerca de la efectividad del ministerio de Cristo?

En ese tiempo no había transportes públicos en masa; no se subían a aviones, ni a automóviles, ni siquiera a una bicicleta para ir a ver a Jesús. Los viajes en ese tiempo, en contraste con los actuales, eran dolorosamente lentos y sumamente traicioneros. A pesar de ello, nada impidió que “grandes multitudes” fueran a escuchar a Jesús.

¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de los motivos de algunos de los que fueron a escuchar a Jesús? Marcos 5:25-29 ( Lea CBA ) ; Juan 12:9 ( Lea CBA ) ; 6:15 ( Lea CBA ).

Las multitudes que seguían a Jesús tenían motivos mixtos. Algunos habían oído que él tenía palabras de vida que pronunciaba con autoridad, y tenían hambre de alimento espiritual. Otros estaban buscando curación física para sí mismos, o para amigos o familiares. Algunos querían ver por sí mismos si él era el Prometido que los liberaría del yugo romano. Incluso otros solo lo seguían por curiosidad. Una vez la multitud era tan grande y lo apretujaban tanto que tuvo que entrar en una barca y enseñarles desde cierta distancia (Mat. 13:2). Las multitudes crecían tanto que los fariseos comentaron: “Mirad, el mundo se va tras él” (Juan 12:19).

Escribe un párrafo respondiendo a la pregunta: ¿Por qué motivo sigo a Jesús? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

 

Lunes 4 de agosto

El Toque Personal.

La gente era atraída a Jesús. Marcos dice que lo escuchaban “de buena gana” (Mar. 12:37) y que admiraban su predicación (Mar. 1:22; 11:18). A menudo, hablaba y ministraba a grandes multitudes. Sin embargo, había otro aspecto en el ministerio de Cristo.

Lee los siguientes textos: Juan 3 ( Lea CBA); 4 ( Lea CBA) ; 9:1-7 ( Lea CBA ). ¿Qué cosa específica tienen todos en común? ¿Qué mensaje importante nos dan con respecto al ministerio?

El fundamento del ministerio de Jesús fue el contacto personal. “Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios” (Luc. 8:1).

Pocas décadas después de él, su mensaje se había esparcido por gran parte del mundo en ese tiempo. Pero sucedió por una razón: la mano del Maestro había tocado, personalmente, muchas vidas, y esas vidas, particularmente las de sus doce discípulos, salieron para tocar a otros personalmente.

Los doce discípulos habían visto la manera en que Jesús se relacionaba con la gente. Habían visto cómo hablaba palabras de consuelo y de ánimo a las multitudes, que estaban “agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor” (Mat. 9:36, NVI). Oyeron que Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mat. 11:28-30).

¿Qué mensaje más atractivo puede haber para la gente actual, que está estresada, agotada, y buscando consuelo y paz?

¿Por qué es tan importante el toque personal? ¿De qué modo has sido bendecido por los que tomaron tiempo para ministrarte personalmente, de uno a uno? Piensa en maneras en que puedes usar tus dones y tu tiempo para ministrar directamente, uno a uno, a las necesidades de alguna persona.

 

Martes 5 de agosto

Perdón.

La compasión impulsaba todo lo que Jesús hacía o decía. Nota cuán a menudo los escritores de los evangelios dijeron que “tuvo compasión”, o que estaba “lleno de compasión”. Algunas veces esto significaba condenar fuertemente el pecado. A veces, Jesús habló con severidad a los líderes religiosos, pero siempre lo hizo con amor.

Y, en el centro de esa expresión de compasión estaba el perdón. Muchas veces Jesús enseñó y reveló el perdón. Considerando la esencia de la teología cristiana, de que somos pecadores y tenemos necesidad del perdón de Dios, no es extraño que este fuera un tema básico y poderoso en la vida y las enseñanzas de Jesús.

¿Qué nos revelan los siguientes textos acerca del perdón? Mateo 18:21, 22 ( Lea CBA) ; Lucas 23:34 ( Lea CBA); Juan 8:1-11 ( Lea CBA); Efesios 4:32 ( Lea CBA); 1 Juan 2:12 ( Lea CBA).

Jesús, a menudo, comparaba su gracia con el perdón de una gran deuda. Imagínate que debías a alguien un millón de dólares, y que esa persona canceló tu deuda. Imagínate cómo te sentirías. Así es la gracia de Dios. Y la razón de que la deuda ha sido cancelada es que Jesús mismo la pagó por nosotros.

Además, una y otra vez, Jesús enseñó que los que han sido perdonados deben perdonar a otros. Un cristiano que no es perdonador es una contradicción de términos. Piensa en la parábola del siervo ingrato (Mat. 18:21-34), la historia de María y Simón el fariseo (Luc. 7:36-50), y aun el Padrenuestro: “Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben” (Luc. 11:4). Cuando consideramos lo que sucedió en la Cruz, y lo que le costó a Dios con el fin de ser capaz de perdonarnos con justicia nuestros pecados, no es tan difícil comprender por qué se enfatiza tanto que aprendamos a perdonar a otros. Piensa acerca de nuestro mundo y cuán diferente podría ser si aprendiéramos a perdonar a otros. Piensa acerca de la diferencia que produciría esto no solo en el mundo de la política, sino también en nuestras propias relaciones personales, nuestras familias, nuestros hogares, etc.

¿Cuánto resentimiento, ira y amargura reside en ti porque todavía rehúsas perdonar? ¿De qué modo mejor puedes aprender a perdonar a los que te hicieron mal?

 

Miércoles 6 de agosto
Lea Comentario EGW

Dios con Nosotros.

Lee Juan 1:14. ( Lea CBA) ¿Cuáles son las implicaciones asombrosas de ese texto? ¿Qué nos indica acerca del carácter de Dios? Piensa en el tamaño y la complejidad del universo mientras consideras cómo responderás esta pregunta.

Durante los siglos XVIII y XIX surgió una idea, que fue fruto de la revolución científica, llamada “deísmo”. Aunque enseñaba que Dios nos había creado, este Dios –lejos de involucrarse en nuestras vidas diarias– nos dejó abandonados, básicamente para arreglárnoslas solos. De acuerdo con este concepto, el mundo es como un reloj al que Dios le dio cuerda y luego lo dejó. Dios creó sus leyes naturales, y nosotros aquí tenemos que vivir dentro de esas leyes lo mejor posible. Es como si un padre cría a su hijo hasta que el hijo tiene 18 años, y luego le dice: “Hijito, ahora te las arreglas solo. No te veré nunca más. Buena suerte”.

Pero ese dios no es el Dios de la Biblia, ese no es Jesucristo, que llegó a ser uno de nosotros, que vivió entre nosotros, que tomó sobre sí nuestra humanidad y en esa humanidad murió por nuestros pecados; es el Dios descrito en Juan 1:14.

La palabra griega traducida “habitó”, skenóo, en Juan 1:14, significa “levantar una carpa” o “vivir en una tienda”. Cuando Jesús vino a este mundo, no vivió a distancia de la gente a la que ministraba. Él “puso su tienda” entre ella, viviendo y trabajando entre ella, relacionándose en el nivel de ella.

Mateo cita la profecía de Isaías acerca de que la virgen daría a luz un hijo llamado Emanuel y la aplica directamente a Jesús. Hasta traduce el significado de Emanuel: “Dios con nosotros” (Mat. 1:23).

Además de venir a morir como un sustituto por nosotros, Jesús vino a la tierra para mostrarnos exactamente cómo es Dios. En una ocasión, Felipe le pidió a Jesús: “Muéstranos al Padre”.

¿De qué modo respondió Jesús al pedido de Felipe (Juan 14:8-11 ( Lea CBA ))? ¿Qué nos enseña la respuesta de Jesús acerca de cómo es Dios? ¿Qué aspectos de ese carácter resultan muy claros? ¿Hay algunos que te perturban? Si es así, ¿cuáles son? Si tienes alguna preocupación, tráela a la clase.

 

2 comentarios

  1. Me agradaria recibir las lecciones de escuela sabatica

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  2. Me agradar’ia recibir las lecciones de escuela sab’atica

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