Leccion de escuela Sabatica (2008-4) Leccion 9


Metáforas de la salvación

Lección 9

Para el 29 de noviembre de 2008

Sábado 22 de noviembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 2:1-29; 3:19-26; 2 Corintios 5:18-21; 1 Juan 4:7-11.

Para Memorizar:

“A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” (Rom. 3:25).

Pensamiento Clave: Resumir algunas maneras en que el Nuevo Testamento interpreta la muerte de Cristo.

Ninguna imagen ni idea por sí solas son suficientemente grandiosas como para captar el significado completo de la muerte de Cristo. Algunas personas han alegado que la muerte de Cristo fue un rescate pagado para liberarnos de los poderes del mal; otros afirman que fue una revelación sublime del amor de Dios, que nos transforma; algunos dicen que fue un sacrificio expiatorio que quita el pecado como una barrera entre nosotros y Dios; otros insisten en que fue un acto de reconciliación; aun otros que fue una declaración de absolución. La verdad es que la muerte de Cristo es todo eso y mucho más. No es posible encerrar en un concepto abarcador todo el significado de la muerte de Cristo, aunque algunas imágenes son centrales, tales como la sustitución por un sacrificio. Esta semana consideraremos algunas de las imágenes clave usadas para expresar el maravilloso don que se nos ha dado por medio de la muerte de Jesús en la cruz.

Domingo 23 de noviembre

Redención.

Lee Marcos 10:45; ( Lea CBA ) Gálatas 3:13; ( Lea CBA ) Efesios 1:7; ( Lea CBA ) 1 Pedro 1:18 y 19. ( Lea CBA ) Por medio de estos textos, ¿cómo entiendes el concepto de “redención”?

La redención es la liberación de una deuda o de la esclavitud por medio del pago de un rescate, y es una imagen usada en el Nuevo Testamento para interpretar la muerte de Cristo. En este pensamiento, todo el mundo llegó a ser prisionero del pecado, y la Ley era la guardiana (Gál. 3:22, 23). Como esclavos del pecado, los seres humanos estaban en camino a la muerte eterna (Rom. 6:6, 23). La deuda podía ser pagada solo por renunciar a su propia vida. Entonces, vino Cristo y pagó el precio de nuestra redención, haciendo que la vida estuviera disponible para todos los que creyeran en él. Tales personas habían sido “esclavos del pecado”, pero “habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia” (Rom. 6:17, 18, NVI).

Cristo también nos redimió de la “maldición de la ley” (Gál. 3:13). La maldición de la Ley era el reclamo que ella hacía contra la vida de los que la violaban (vers. 10). La Ley misma no podía salvarnos de su sentencia de muerte, porque no podía darnos nuevamente la vida (vers. 21); sencillamente proveía la base legal para la muerte del culpable. La solución de Dios fue revelada cuando “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de recibiésemos la adopción de hijos” (Gál. 4:4, 5).

Cristo también “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14). La redención, por lo tanto, incluye el proceso de santificación, la purificación de nuestras vidas. Esto presupone que, en la cruz, Cristo pagó nuestra deuda, nos otorgó el perdón del pecado (Efe. 1:7) y nos dio el don de la justificación (Rom. 3:24). En otras palabras, libres de la condenación de nuestro pecado por medio del don que Cristo nos trajo (el perdón de nuestros pecados), somos justificados por fe en Cristo.

Dios no podía ignorar el pecado pretendiendo que nunca existió. Él satisfizo sus propias demandas morales al pagar el rescate él mismo. Volvió a comprar el derecho de existencia de la raza humana y de todo el planeta. Sea que los seres humanos lo reconozcan o no, todos pertenecemos a Dios.

Lee 1 Corintios 6:20. ( Lea CBA ) ¿Qué impacto debería tener sobre nuestra vida diaria el saber de nuestra redención por medio de la sangre de Cristo? ¿Cuál es el valor de este don, si el que recibe la oferta nunca la acepta?

Lunes 24 noviembre

Reconciliación.

Lee cuidadosamente 2 Corintios 5:18 al 21. ( Lea CBA ) ¿Qué enseña acerca de la reconciliación?

La reconciliación es la restauración de relaciones pacíficas entre los individuos o entre grupos que una vez estuvieron enemistados. Generalmente se necesita un mediador o un negociador. Esta práctica la usó Pablo para explicar la Cruz.

Primero, Dios tomó la iniciativa al reconciliar a los pecadores con él; en otras palabras, a pesar de nuestro pecado, Dios todavía nos amó.

Segundo, Dios usó un Mediador por medio del cual era posible la reconciliación. Él nos “reconcilió consigo mismo por Cristo” (2 Cor. 5:18); “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (vers. 19). Esto implica una distancia incalculable entre Dios y los seres humanos, que requería un Mediador.

Tercero, el objeto de la reconciliación se define como “nosotros” y “el mundo”. Dios nos “reconcilió consigo mismo por Cristo” (vers. 18). El verbo está en pasado, indicando que la acción que expresa se ha completado ya. Esto significa que los creyentes gozan de los beneficios y la plenitud de la reconciliación ahora mismo. Con respecto al mundo, leemos que “Dios estaba en Cristo reconciliado consigo al mundo” (vers. 19). El contexto indica que la reconciliación del mundo todavía está en el proceso; no es un evento completado, como sucede con los creyentes.

Cuarto, la reconciliación, como proceso, está formada por dos acciones divinas. Una es el acto divino de reconciliación sobre la Cruz, definido como “no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (vers. 19). El pecado fue la barrera que hizo imposible que Dios reconciliara a los seres humanos con él. De aquí que, por naturaleza, éramos objetos de su ira. Pero él decidió permitir que su amor fluyera libremente hacia nosotros, al eliminar la barrera del pecado. Desde la perspectiva divina, la reconciliación es la eliminación de esa barrera. El otro aspecto de la reconciliación es el ministerio de la reconciliación (vers. 19) confiado a nosotros. “Somos embajadores en nombre de Cristo” (vers. 20) y, como tales, es Dios mismo quien ruega “por medio de nosotros […]: Reconciliaos con Dios” (vers. 20). Es por medio de este ministerio que la reconciliación alcanza su meta ideal, que es el fin de la enemistad humana contra Dios.

¿Hay alguien con quien tú necesitas reconciliarte? Si es así, ¿cómo puede ayudarte a reconciliarte con otros la comprensión de la reconciliación lograda por Jesús en tu favor?

Martes 25 noviembre
Lea Comentario EGW

Justificación.

La justificación es, fundamentalmente, un término legal que se refiere al perdón de alguien acusado de un crimen pero que la corte encontró inocente. Este concepto también se usa en el Nuevo Testamento para explorar la importancia de la Cruz.

¿Por qué Pablo contrasta la justificación por la fe con la obediencia a la Ley, y cómo esto nos ayuda a comprender la justificación? Rom. 3:19-24. ( Lea CBA )

Se pueden destacar algunos puntos en estos versículos: Primero, la imagen legal implica que los seres humanos han sido acusados de un crimen. En este caso específico, los humanos han sido hallados culpables de lo que se les acusa; es decir, todos están bajo la condenación de la Ley (Rom. 2).

Segundo, Dios ha provisto para los seres humanos una salida de su situación difícil. “Pero ahora, aparte de la ley”; es decir, no determinada por nuestra obediencia a la Ley, con la venida de Cristo, “se ha manifestado [o revelado] la justicia de Dios” (Rom. 3:21). Pablo explica que “esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, [es] para todos los que creen en él” (vers. 22). La justicia designa aquí no sencillamente la declaración divina de absolución sino específicamente nuestra participación por la fe en el acto salvador de Dios en Cristo.

Tercero, esta justificación tiene la intención de alcanzar tanto a los judíos como a los gentiles (vers. 22, 29). Dios no hace distinciones entre los pueblos: Todos son pecadores y todos son justificados “gratuitamente por su gracia” (vers. 24). De aquí que la solución de la situación difícil de los humanos es la justificación que viene por fe a todos los que creen. Este don de la salvación es acompañado por la recepción del Espíritu, que nos capacita para caminar en novedad de vida (Gál. 3:2, 3; Rom. 6:4).

Cuarto, la decisión de Dios es justificable por medio de la obra redentora de Cristo. Tenemos aquí la combinación de dos imágenes, la redención y la justificación, que describe y proporciona una base legal para la decisión de Dios de justificar a los que aceptan la justicia de Cristo (Rom. 4:3-6). Dios puede hacer lo inimaginable porque Cristo tomó nuestro pecado y murió en nuestro lugar (2 Cor. 5:21).

Lee otra vez Romanos 3:19 al 24. ( Lea CBA )Aplica el mensaje a ti mismo, personalmente. ¿Qué puedes obtener para ti, ahora mismo, que te puede ayudar a darte cuenta de cómo puedes estar en armonía con Dios?

Miércoles 26 de noviembre

Sacrificio Expiatorio.

Lee Romanos 3:25 y 26. ( Lea CBA ) ¿De qué modo explica Pablo lo que el sacrificio de Cristo hizo por nosotros?

El uso específico de la palabra sacrificio de expiación (NVI; propiciación, RVR), para designar la muerte de Cristo, no es simbólico o metafórico sino que expresa la realidad de lo que sucedió; Cristo se sacrificó por nosotros. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran meros reflejos de este verdadero y genuino sacrificio, que está en el centro de lo que Dios hizo por nosotros.

Primero, este sacrificio fue provisto por Dios mismo para restaurar nuestra relación con él (Rom. 3:25). Lo que no podíamos hacer Dios lo hizo por nosotros en la persona de su Hijo.

Segundo, este fue un acto de sustitución. Cristo se describe como sin pecado, sin ningún defecto; no obstante, él fue ofrecido como una ofrenda por el pecado (Rom. 8:3; 2 Cor. 5:21). Él cargó con nuestros pecados sobre la cruz, y murió por nosotros y en nuestro lugar (1 Ped. 2:21-24). Al tomar nuestro pecado sobre sí, nos limpió de él y nos volvió a la unidad con Dios.

Tercero, el sacrificio de Cristo es propiciatorio, en el sentido de que nos libera de la ira de Dios. En Romanos, Pablo presenta el sacrificio de Cristo después de establecer que el mundo estaba bajo pecado y legalmente bajo la condenación de Dios (Rom. 1, 2, 3). La ira de Dios ya estaba haciéndose presente contra las injusticias y las perversiones de los seres humanos (Rom. 1:18). Por medio del sacrificio de Cristo somos librados de esa ira, y el amor de Dios nos alcanza para salvación. La propiciación no significa que Cristo persuadió al Padre para que nos amara; significa que el sacrificio de Cristo hizo posible que el amor de Dios nos alcanzara. Cristo experimentó la ira de Dios contra el pecado para que no tuviéramos que experimentarla nosotros mismos. En consecuencia, la Cruz no es solo el lugar en el que se revela el amor de Dios sino también el lugar donde se manifestó su ira contra el pecado.

Cuarto, el sacrificio de Cristo expresa, actualiza y provee el fundamento legal de la voluntad que Dios tiene de salvarnos. Nuestra redención y nuestra reconciliación no habrían sido posibles sin la sangre de Cristo ofrecida como sacrificio (Hech. 20:28; Col. 1:20; Apoc. 5:9). Por causa de su muerte sobre la cruz como la única y singular víctima del sacrificio, dice que Dios es capaz de justificar a los que creen en Cristo (Rom. 5:9). Al condenar el pecado en Cristo, Dios demostró que él es justo cuando justifica a los que creen en Cristo (Rom. 3:26).

Jueves 27 de noviembre

La Exhibición del Amor de Dios.

La motivación para idear el plan de salvación y ponerlo en práctica fue el amor divino, la esencia misma de Dios (1 Juan 4:8). Cada aspecto de la obra redentora de Dios está sumergido en una matriz divina de amor. Dios envió al Hijo a morir por nosotros porque amaba al mundo (Juan 3:16). El Hijo vino a este mundo para dar su vida por nosotros porque ama al Padre (Juan 14:31) y a nosotros (Juan 13:1). Los que están unidos por fe en Cristo aman a Dios (Sant. 2:5), a Jesús (Juan 14:21) y los unos a los otros (1 Juan 3:11). De hecho, la vida de obediencia a los mandamientos de Dios es la forma en que expresamos el amor a Cristo por lo que él hizo por nosotros (1 Juan 5:3). Toda la vida y la muerte de Cristo fueron una magnífica exhibición del carácter de Dios, la más sublime revelación de amor.

¿Cuál debería ser nuestra reacción a la exposición del amor de Dios en la muerte de Cristo? 1 Juan 4:7-11.( Lea CBA )

La importancia del amor de Dios, como se reveló en el sacrificio de Cristo, se comprende mejor cuando se pone en el contexto del conflicto cósmico. Las acusaciones de Satanás contra Dios arrojan dudas en las mentes de los seres celestiales con respecto a la naturaleza de Dios. ¿Era Dios realmente un Dios amante y que se sacrifica a sí mismo, como pretendía ser, o su naturaleza era realmente egoísta, y se escondía debajo de la apariencia de negación propia? La cruz de Cristo disipó, para siempre, todas las dudas con respecto al carácter de Dios. Que el Creador estuviera dispuesto a elegir llegar a ser hombre y sufrir y morir en una cruz a fin de salvar a la raza que no lo merecía, reveló que el amor de Dios está más allá de la plena comprensión de las inteligencias celestiales. La naturaleza abnegada del sacrificio insondable está precisamente expuesta en el hecho de que lo que Dios hizo por medio de Cristo fue hecho para el beneficio de otros, no para su propio beneficio o ganancia personal.

La manifestación del amor de Dios en la cruz de Cristo sirvió también para disipar los conceptos equivocados de los hombres con respecto a la naturaleza de Dios. “Presentando a Jesús como el representante del Padre, podremos despejar la sombra que Satanás ha proyectado sobre nuestro sendero a fin de que no veamos la misericordia y el inexpresable amor de Dios como se manifiestan en Jesucristo. Mirad a la luz del Calvario. Es una promesa permanente del ilimitado amor, de la infinita misericordia del Padre celestial” (1 MS 183).

Lee otra vez 1 Juan 4:7 al 11, ( Lea CBA ) y contrasta lo que dice con tu propia vida y tus relaciones con otros. ¿De qué modos puedes manifestar mejor el amor de que se habla en esta cita? ¿Qué cosas te estorban, y cómo pueden ser eliminadas?

Viernes 28 de noviembre

Para Estudiar y Meditar:

La reconciliación: “La reconciliación significa que desaparece toda barrera entre el alma y Dios, y que el pecador comprende lo que significa el amor perdonador de Dios. Debido al sacrificio hecho por Cristo para los hombres caídos, Dios puede perdonar en justicia al transgresor que acepta los méritos de Cristo. Cristo fue el canal por cuyo medio pudieron fluir la misericordia, el amor y la justicia del corazón de Dios al corazón del pecador” (1 MS 463).

La ira de Dios: “Cristo había de recibir la ira de Dios que en justicia debía caer sobre el hombre. Él llegó a ser un refugio para el hombre, y aunque el hombre era en realidad un criminal, que merecía la ira de Dios, no obstante él pudo por fe en Cristo correr al refugio provisto y estar a salvo. En medio de la muerte había vida si el hombre elegía aceptarla” (R&H, 24 de febrero de 1874).

Preguntas Para Dialogar:

  1. De las diferentes imágenes de las que hablamos esta semana, ¿cuáles son las que encuentras mejores para ti? ¿Por qué? En la clase, hablen de las diversas imágenes y compartan mutuamente la razón de la elección que hizo cada uno.
  2. Medita en esta idea de la reconciliación. ¿Qué podemos aprender de los informes humanos de reconciliación que puede ayudarnos a comprenderla mejor, como una metáfora de la salvación?
  3. ¿De qué modos la Cruz es la mayor manifestación y la mayor expresión del amor de Dios? ¿Qué consuelo podemos obtener de la Cruz, acerca de la naturaleza de Dios, que puede ayudar a sostenernos en tiempos difíciles?
  4. La ira de Dios contra el pecado no se podía apagar sencillamente; ¿qué debería decirnos esto acerca de la naturaleza del pecado? En otras palabras, ¿por qué Dios no se olvidó del pecado en lugar de tener que derramar su ira contra él?

Resumen: La Biblia usa diferentes imágenes para ayudarnos a captar la muerte de Cristo. La redención indica que su muerte nos libera del poder del pecado. Su muerte restaura una relación pacífica con Dios; nos reconcilia superando nuestra rebelión. Gracias a la muerte de Cristo, somos declarados inocentes ante el tribunal celestial porque él murió en lugar de nosotros como Sustituto. Su muerte en la cruz es el lugar donde Dios exclama en alta voz y nos dice: “Mira ¡esto es cuánto te amo!”.

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2 comentarios

  1. esta muy clara la lección de escuela sabatica quiero otro comentario adicional Dios lo bendiga por el esfuerzo

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  2. grasias por que aqui se puede estudiar si no da tiempo en la casa y que dios los bendiga san juan 3:16 porque de tal manra amo dios al mundo para que todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna.

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