Comentario leccion de escuela sabatica (2009-II) Leccion 1


EL AMOR

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Cor. 13:13).

INTRODUCCION

¿Qué es el amor? Para algunos el amor es romanticismo, una relación pasional entre dos personas. Para la psicología el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. Para la biología es el medio para la supervivencia de los individuos y de la especie. Para el materialismo es el conjunto de comportamientos y actitudes. Para la filosofía según Friedrich Nietzsche el amor es intentar abarcar el bien en su totalidad sin conseguirlo, o como se diría en el pensamiento platónico el amor es una dialéctica emocional.

A todo esto la palabra de Dios nos dice que Dios es amor y su amor excede a todo lo que los seres humanos suelen llamar amor. A continuación analizaremos el concepto del amor como parte de la realidad del hombre, la expresión del amor de Dios manifestado a través de la historia.

I.            EL AMOR INNATO EN EL HOMBRE

De acuerdo con reportes de la Organización Mundial de la Salud, OMS, se estima que a nivel mundial al menos 330 millones de personas padecen de depresión. Entre las causas directas se señalan que son la frustración por los sueños no alcanzados, por revivir pérdidas de parientes y constatar la desintegración y falta de afecto entre los miembros de la familia.

Necesitamos comer y beber a fin de mantenernos vivos. Sin líquidos para beber o comida para comer, pronto llegaremos al final. Pero, a fin de vivir en el sentido real de la palabra, también necesitamos amor.

Es obvio que no sólo vivimos de pan, naire agua. Para sobrevivir, para crecer, necesitamos el afecto, la ternura, la caricia, la mirada, la palabra, el gesto, el contacto del otro. Somos seres sociales por naturaleza. Los doctores Chapin, Banning, Spitz, Bowlby  y otros nos muestran que no sólo necesitamos amar, sino que sin ellas nos sentimos mal hasta el punto de poder enfermar e incluso morir.

Leo Buscaglia, afirma: “A pesar de que el niño no conoce ni comprende la dinámica sutil del amor, siente desde muy temprano una gran necesidad de amar, y la falta de amor puede afectar a su crecimiento y desarrollo e incluso provocarle la muerte”.

Hoy sabemos que la falta de amor es la causa principal de una buena parte de las enfermedades psicológicas, que van en aumento, desde la angustia, la depresión o la neurosis e incluso las psicosis. Pero no sólo sufre quien no recibe amor, sino también quien no las expresa. En una investigación realizada en la Universidad de Stanford dirigida por James Gross, se concluye que suprimir la expresión de las emociones conlleva altos costos psicológicos, sociales y de salud, generando mayor estrés psicológico, tanto en quien suprime su expresión como en la persona con quien interactúa. Por otra parte, la no expresión de las emociones se asoció a una baja de la inmunidad fisiológica.  

El amor es vital. El verdadero “amor no es un impulso, sino un principio divino, un poder permanente. El corazón no consagrado no puede originarlo ni producirlo. Solo se encuentra en el corazón en el que reina Jesús

 

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente…Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:37-39

“Amarás al Señor”

Jesús cita aquí de Deut. 6: 5. Antes de que, mediante el poder y la gracia de Cristo, una persona pueda comenzar a observar los preceptos de la ley divina, debe tener amor en el corazón (cf. Rom. 8: 3-4). La obediencia a Dios que no nace del amor es tan imposible como inútil. Donde existe el amor para Dios, la persona automáticamente pondrá su vida en armonía con la voluntad divina como está expresada en sus mandamientos.

“Semejante”

La semejanza radica en que los dos mandamientos se basan en el gran principio del amor, y que los dos demandan la atención concertada y la cooperación de todas las partes del ser.

“Amarás a tu prójimo”

Jesús aquí cita de Lev. 19:18 donde “tu prójimo” es un compatriota israelita. Pero Jesús amplió la definición de “prójimo” para incluir a todos los que necesitaban ayuda (Luc. 10: 29-37). La ley de amor a Dios y a los hombres no era de ningún modo nueva. Si bien Miqueas casi llegó a unir las ideas de Deut. 6: 4- 5 y de Lev. 19: 18 al expresar cuál era el deber del hombre, fue Jesús quien realmente unificó estas dos ideas que constituyen la base de la ética cristiana.

II.          DIOS DE AMOR

A lo largo de la historia, muchas personas  tuvieron la idea errónea  acerca del cómo es el actuar de Dios en el Antiguo Testamento en comparación con su actuación en el Nuevo Testamento.

Una de las historias del Nuevo Testamento que se utiliza a menudo para ilustrar el tierno amor de Jesús, es la de la mujer atrapada en adulterio. ¿Podemos preguntar cómo se las habría arreglado en los tiempos del Antiguo Testamento? ¿Habría terminado la historia del mismo modo? ¿Cuál habría sido su suerte bajo el Dios del Antiguo Testamento? ¿Será posible que Jesús y Dios no estuvieran de acuerdo sobre el mandamiento de Levítico 20:10?

Ya en el segundo siglo, los cristianos luchaban con este problema. Marción se resistía a creer que el Dios vengativo y airado del Antiguo Testamento fuera el mismo Dios amante y misericordioso de Jesús. Para él, la respuesta planteaba la existencia de dos Dioses –el Dios del Antiguo Testamento y el Dios de Jesús. En opinión de Marción, el Dios del Antiguo Testamento se encargaba de ver que su pueblo guardara su Ley, y de castigarlos cuando fallaban. En contraste, el Dios de Jesús era más bondadoso, más suave, enviado a salvar a las personas del vengativo Dios del Antiguo Testamento.

Sin embargo, cuando uno lee ambos, el Antiguo y Nuevo Testamento, se hace evidente que Dios no es diferente de un Testamento a otro y que la ira de Dios y Su amor están revelados en ambos Testamentos.

1.         Antiguo Testamento

a.       Creador

Dios proveyó en la creación del hombre un lugar: Luz, agua, naturaleza, animales, etc. Todo fue creado para el bienestar y felicidad del hombre.

“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” Génesis 1:29

“Sojuzgadla”
Esta revelación también contiene instrucciones en cuanto al deber y destino del hombre de regir las obras de la creación terráquea, comisión expresada casi con las mismas palabras como las del consejo divino registrado en el vers. 26. La única diferencia es la palabra adicional “sojuzgadla”, que concede al hombre el derecho de utilizar para sus necesidades los vastos recursos de la tierra, mediante labores de agricultura y minería, investigaciones geográficas, descubrimientos científicos e invenciones mecánicas.

b.    Misericordioso

El Antiguo Testamento declara que Dios es “misericordioso y piadoso, lento para la ira y grande en misericordia y verdad” (Éxodo 34:6; Números 14:18; Deuteronomio 4:31; Nehemías 9:17; Salmo 86:5, Salmo 86:15, Salmo 103:8-14, Salmo 108:4; Salmo 145:8; Joel 2:13)

c.      Castigador

A lo largo del Antiguo Testamento, vemos a Dios tratando con Israel de manera muy parecida a la de un amoroso padre tratando con su hijo. Cuando ellos deliberadamente pecaban contra ÉL y comenzaban a adorar a los ídolos, Dios los castigaba: “Y enviaré sobre ellos la espada, el hambre y la peste, hasta que sean exterminados de sobre el suelo que les di a ellos y a sus padres” Jeremías 24:10 

Aún así una y otra vez ÉL los liberaba una vez que se arrepentían de su idolatría. “Ellos clamaron a Yaveh y dijeron: “Hemos pecado, porque hemos abandonado a Yaveh y hemos servido a los Baales y a las Astartes. Pero ahora, líbranos de mano de nuestros enemigos, y te serviremos.” Entonces Yaveh envió a Jerobaal, a Barac, a Jefté y a Samuel, y os libró de mano de vuestros enemigos de alrededor; y habitasteis seguros” 1 de Samuel 12:10-11

 

 

d.    Derrama su ira

El juicio y la ira de Dios se derraman sobre los pecadores no arrepentidos. Ejemplo en el caso de Acán solo cuando fue descubierto, y sólo entonces, reconoció su pecado, pero ya era tarde, porque no fue por arrepentimiento que lo confesó, sino por miedo a las represalias. Josué 7:20,21

2.         El Nuevo Testamento

a.       Recreador

Los Evangelios registran muchas historias que muestran un amor tierno y desinteresado en las acciones de Jesús. “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor” (Marcos 6:34). Lo imaginamos llorando cuando siente un gran pesar por Jerusalén, a semejanza de un padre que agoniza de dolor cuando un hijo yerra. “¡Jerusalén, Jerusalén, ciudad que matas a los profetas y apedreas a los mensajeros de Dios! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina protege a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste!” (Mateo 23:37). Incluso mientras estaba crucificado, Jesús pidió a su Padre que perdonara a los que eran responsables de su tortura y ejecución. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que están haciendo” (Lucas 23:34).

Normalmente hay una negación en cuanto a que Jesús exhibió lo que podríamos describir como emociones negativas (o tal vez violentas). Las excepciones son su encuentro con los cambistas (Marcos 11:15-19) y el hombre con la mano deforme (Marcos 3:1-5).

b. Misericordioso

El amor y la bondadosa misericordia de Dios están fuertemente manifiestos a través de Jesucristo “… de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en ÉL cree no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

c.       Castigador

Vemos a Dios tratando con los cristianos en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Hebreos 12:6 nos dice que “…el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.”

d. Derrama su ira

Vemos el juicio de Dios en acción “… la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Romanos 1:18)

En toda la Biblia vemos el amoroso y misericordioso llamado de Dios a la gente, invitándola a una relación especial con ÉL, no porque ellos la merezcan, sino porque ÉL es un Dios de misericordia, lento para la ira y grande en bondadoso amor y verdad. Jesús actuaba en el Antiguo testamento “escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que está en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” 1 Pedro 1:11. También vemos a un Dios santo y justo, que es el Juez de todos los aquellos que desobedecen Su palabra y se niegan a adorarlo, que en vez de eso se vuelven a adorar a dioses de su propia creación, venerando a ídolos y otros dioses en lugar de adorar al único y verdadero Dios (Romanos 1).

En el Antiguo Testamento, Dios proveyó un sistema sacrificial, donde podía hacerse expiación por el pecado, pero este sistema sacrificial fue solo temporal y simplemente apuntaba a la futura venida de Jesucristo, quien moriría en la cruz para hacer definitivamente una expiación sustitutiva y total por el pecado. El Salvador que fue prometido en el Antiguo Testamento, es más ampliamente revelado en el Nuevo Testamento y la última expresión del amor de Dios al enviar a Su Hijo Jesucristo, es revelada aquí en toda su gloria. Ambos, el Antiguo y el Nuevo Testamentos nos fueron dados para “hacernos sabios para la salvación” (2 Timoteo 3:15).

Finalmente, “…El que me ha visto a mí ha visto al Padre…” Juan 14:9; Algunos han contemplado la gloria, de la presencia divina (Juan 1: 14), pero, a no ser en visión, nadie ha visto a la persona divina (cf. Isa. 6: 5). Cristo vino para revelar al Padre, y los que lo vieron a él vieron al Padre (Juan 14: 7-11; ver cap. 5: 37; 6: 46). Además en todo Dios el padre y Dios Hijo uno son: “Yo y el Padre uno somos” Juan 10:30

III.            EL AMOR REQUIERE UNA RESPUESTA

El amor de Dios requiere una respuesta, la primera decisión es creer o no en Dios, creer es hacer una decisión. Creer en Dios exige la decisión de creer en Jesucristo, esto es la primera condición para poder responder al amor de Dios.

Ahora creer en Jesucristo en el contexto Bíblico significa más que un asentimiento intelectual que Jesucristo es Dios, creer es poner nuestra confianza en el único que nos puede salvar, creer es poner a Jesucristo al mando de nuestros planes y nuestro destino eterno, creer es confiar que sus Palabras son confiables y que Él puede cambiar nuestra situación, creer es amar a los demás como Cristo amó.

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” 1 Pedro 1:22

“Amor fraternal”

Gr. filadelfia ( Rom. 12: 10). La obediencia a la verdad debe producir este fruto.  Juan 13: 34; 1 Juan 2: 9-11; 3: 10-18.

“No fingido”

Gn anupókritos, “sin disfraz”, “sin hipocresía”; del sustantivo hupokrit’s deriva la palabra “hipócrita”.

 

 

“Amaos”

Gr. agapáÇ; el afecto que es gobernado por la razón y el entendimiento y busca lo mejor para el que es amado de esa manera (Mat. 5: 43; Juan 21: 15).

“Entrañablemente”

Gr. ektenÇs, “constantemente”, “fervientemente” (ver com. Hech. 12: 5). El amor cristiano debe alcanzar a muchos aspectos de la vida de nuestros prójimos que pueden ser desagradables de por sí; pero el amor encubre todos los pormenores e incluye a todas las gentes (1 Cor. 13: 7)

“De”

O “que emana de”. Se destaca la profundidad del origen del amor cristiano.

“Puro”

La evidencia textual se inclina por la inclusión de este adjetivo; algunos MSS tienen la palabra “verdadero”; otros omiten el adjetivo por completo. Lo omiten la BA, BC, NC.

CONCLUSIÓN

Dios es amor. Esta característica es básica para todo lo que Dios es y hace. Revelado en el Antiguo Testamento y en  Jesucristo como máxima expresión de amor para nuestra salvación. Este amor divino encuentra una respuesta en el amor del cristiano al amar incondicionalmente a nuestro Hacedor y a los demás.

Alfredo Padilla Chávez

Pastor IASD Puente Piedra “A”

Colaboración comentario: Pr Antonio Cabello

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Una respuesta

  1. el amor de Dios sublime solo se puede comparar cuando amamos nuestros semejantes

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