Mantutina.


 

Ofrecer disculpas a Sodoma?

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 PEDRO 2: 9

Dicen que una vez el reverendo Billy Graham, famoso predicador, dijo: «Si Dios no destruye pronto al mundo, tendrá que ofrecer disculpas a Sodoma y Gomorra». El señor Joe Engelkeimer dijo: «Supongamos que Sodoma, Gomorra, Roma y Babilonia pudieran ser trasladas a la era espacial, de tal forma que hoy existieran como ciudades modernas. ¿Sería peor la literatura de Sodoma que la literatura pornográfica que se produce en Los Ángeles? ¿Serían las modas de Gomorra algo más extravagantes o impúdicas que las que han salido de París y Londres? ¿Sería la música de Roma algo más sensual que el rock actual? ¿Serían las diversiones de Babilonia algo peor que la vida nocturna de Nueva York?»

Seguramente el lector no conoce la literatura de Los Ángeles, las modas de París y Londres, la música de Roma ni la vida nocturna de Nueva York. Las preguntas son retóricas. Pero nos inducen a pensar. ¿Qué quiere decir exactamente Dios cuando dice: «Salid de ella, pueblo mío, y apartaos» (2 Cor. 6:17)? ¿Qué es ser diferente? Si somos diferentes en un cincuenta por ciento, ¿ya está bien? ¿Cómo seríamos si fuéramos cien por cien diferentes? ¿Deben los cristianos salir de las ciudades y vivir en lugares apartados y rurales o, de forma más concreta, en las montañas?

No damos ninguna respuesta, por supuesto, porque no las sabemos. No hay ninguna duda de que debemos evitar la literatura mala, las modas mundanas, la música mala y las diversiones nocturnas. Pero, ¿qué es ser diferentes en el vestir? Es cuestión de discernimiento espiritual y crecimiento en la gracia. Cuando los cristianos tienen la ley de Dios inscrita en sus corazones, ocurre un milagro: «Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos» (Heb. 8:11).

Los cristianos no especulan, ni buscan compararse con el mundo. Saben, porque el Espíritu les da testimonio, cómo vivir, irreprensibles y sencillos, como «hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo» (Fil. 2:15).

Busquemos la enseñanza de Dios en su Palabra, en su ley, en sus mandamientos. Leamos los principios. Estudiemos diariamente. Dios nos enseñará lo que debemos hacer, aplicando los principios esbozados en la Palabra de Dios.

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2 comentarios

  1. me siento satisfecha con el material enviado les agradezco enormemente y le ruego a Dios que les siga dando mucha sabiduria

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  2. tal vez no debieramos tratar de ser diferentes sino SER hijos de DIOS y comportarnos como tales,el mundo que haga lo suyo………..nosotros solo servimos a DIOS ,no olvidemos que EL vino para salvar a los perdidos asi que no podemos discriminarlos ni despreciarlos.SALUDOS

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