Comentario Leccion de escuela sabatica (2009-II) Leccion 7


                                                              LA GRACIA                         

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8)

INTRODUCCION

La gracia de Dios es el don maravilloso de Dios dado al hombre; y es la clave para una relación personal y profunda entre Dios y el hombre, a través de Jesucristo. La gracia de Dios expresa la grandeza de su amor y la riqueza de su misericordia. La gracia de Dios significa la misma vida, sin gracia no habría salvación, ninguna vida eterna.

Dios a través de su gracia nos comparte su vida eterna, existencia y gloria. La realidad de nuestro destino de hacernos hijos de Dios a través la gracia de Dios es la más grande verdad, el apóstol Juan escribió, “¡Mirad! cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:1-3).

A continuación veremos ¿Qué es la gracia y cómo se manifiesta? ¿La expiación como gracia de Dios? ¿Cuáles son los beneficios de la gracia para el hombre?

I.            LA GRACIA ES UN DON DE DIOS

El término gracia viene de una palabra Griega, “jaris,” que significa: “El favor divino de Dios, Su bondad, y bendición; el cuidado cortés, ayuda, buena voluntad, beneficio, don, amabilidad, donación y dotación” Arnt & Gingrinch, Greek Lexicon [“Léxico Griego de Arnt y Gingrinch

Somos salvos por la gracia, esta gracia es gratis, no se la puede ganar. Esta gracia es de Dios que produce cambios visibles en nuestras vidas diarias, y eso nos capacita para hacer “buenas” obras; pero, aun estas buenas acciones son esencialmente, la obra de Dios en nosotros.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” Efesios 2:8

“Por gracia”

Gr. járis, aparece unas 150 veces en el NT. Pablo usa esta significativa palabra más que cualquiera de los otros escritores del NT: la utiliza unas 100 veces en sus epístolas; y Lucas, su íntimo colaborador, la usa unas 25 veces en Lucas y en Hechos. O sea que entre los dos la emplean más del 80 por ciento de todas las veces que aparece en el NT.

El significado del término “gracia” en el NT -y especialmente en los escritos de Pablo- se refiere al abundante amor salvador de Dios para los pecadores según se revela en Jesucristo. Esta gracia de Dios no es únicamente el favor de Dios para los que podrían merecer su aprobación; es su amor transformador, ilimitado y que todo lo abarca, para los pecadores -hombres y mujeres- y la buena nueva de que esta gracia, tal como se revela en Jesucristo, es “poder de Dios para salvación” (cap. 1: 16). No comprende sólo la misericordia y buena voluntad de Dios para perdonar, sino que es también un poder activo, vigorizante y transformador para salvar. Por eso puede llenar a una persona (Juan 1: 14) y ser dada (Romanos 12: 3), todo lo abarca (2 Corintios 12: 9; cf. Romanos 5: 20), reina (Romanos 5: 21), enseña (Tito 2: 11-12), afirma el corazón (Hebreos 13: 9). En algunos casos, “gracia” parece casi equivaler a “Evangelio” (Col. 1: 6) y, en general, a la obra que Dios ejerce (Hechos 11: 23; 1 Pedro 5: 12). “La gracia divina es el gran elemento de poder salvador” (OE. 72). “Cristo dio su vida para ser posible que el hombre fuese restaurado a la imagen de Dios. Es el poder de su gracia el que une a los hombres en obediencia a la verdad.” (CM. 236).

“Por medio de la fe”

Es decir, gracia de parte de Dios y fe de parte del hombre. La fe acepta la dádiva divina. Somos salvos cuando confiamos en Cristo y nos entregamos completamente a él. La fe no es la causa de nuestra salvación, sino sólo el medio.

“No de vosotros”

Es decir, la salvación no se alcanza con los esfuerzos humanos

“Don de Dios”

La salvación es un regalo, sin precio de ninguna clase (Isa. 55: 1; Juan 4: 14; 2 Corintios 9: 15; 1. Juan 5: 11).

“No por obras”

Las obras no son la causa sino el efecto de la salvación (Romanos 3: 31)

II.            LA GRACIA DE DIOS BUSCA AL HOMBRE

“…Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?” Génesis 3:9

“¿Dónde estás tú?”

Después de crear los cielos y la tierra y las cosas que hay en ellos, Dios hizo al hombre para compartir su amor. Al desobedecer a Dios, Adán y Eva pecaron y se escondieron de su presencia entre los árboles del huerto.

No obstante, Dios, que es rico en misericordia, los buscó después que pecaron y les preguntó: ¿Dónde estás tú? Por causa de su amor, Dios también sufrió. Él los toleró y los llamó otra vez, aunque pudo haberlos destruido por su pecado (Génesis 3:7-12).

Dios hizo también túnicas de pieles de animales y vistió con ellas a Adán y a Eva. Esos animales fueron inocentes, muertos para ocultar la vergüenza de los transgresores, simbolizaban la muerte futura que habría de sufrir Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios.

III.            LA GRACIA DE DIOS MEDIANTE JESUCRISTO (EXPIACION)

En el Antiguo Testamento encontramos textos que señalan la redención que vendría por medio de Cristo. “En toda época y en todo momento, el amor de Dios se había manifestado en favor de la especie caída. A pesar de la perversidad de los hombres, hubo siempre indicios de misericordia. Y, llegada la plenitud del tiempo, la Deidad se glorificó derramando sobre el mundo tal efusión de gracia sanadora que no se interrumpiría hasta que se cumpliese el plan de salvación” (DTG 28).

Jesús nuestra expiación

“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada” Isaías 53:10

“Expiación”

Definición de expiación: (heb. kippurîm, literalmente, “cubiertas” [de los verbos kâfar, “cubrir”, “hacer expiación”, “reconciliar”; y kipper, “cubrir pecados”]; kappêr, “sustitución”; gr. katallague, “reconciliación”). Término que aparece en el AT, generalmente en relación con diversos sacrificios y servicios del sistema ceremonial.

La mención de esta palabra en las sagradas escrituras, apunta básicamente a la acción de cubrir el pecado. Es eso lo que justamente hizo nuestro amado Salvador; Él extiende un manto de justicia sobre nosotros para poder cubrir el pecado que nos impedía llegar a Dios. Es la eficacia de su sangre que cubre nuestras iniquidades y desaciertos.

Cuando el hombre pecó en el jardín del Edén, la vergüenza de su desnudez queda al descubierto. Nada podía cubrir con eficacia aquella naturaleza caída; ni siquiera las dedicadas costuras de los delantales de hojas de higueras que Adán y Eva se cocieron a espaldas de Dios. Era el comienzo de la separación del hombre y de Dios, pero además, el comienzo de la manifestación de la eterna obra de la salvación en Cristo. Era necesario que alguien expiara nuestro pecado y eso fue lo que hizo en la cruz del Gólgota

Por la gracia de Dios y la obra de expiación, Jesucristo es:

1.         Sustituto del pecador

Jesucristo murió en nuestro lugar, con el propósito de que no tengamos que sufrir la muerte eterna sino que lleguemos a ser participantes de la vida que él ofrece, generalmente se conoce con el nombre de sustitución. Este evento real, el de su sustitución en lugar de nosotros, llegó a ser la base de nuestra redención.

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” Isaías 53:5

“Nuestras rebeliones”

En los vers. 4-6 de destaca la naturaleza vicaria de los sufrimientos y de la muerte de Cristo. El hecho de que sufriera y muriera por nosotros, y no por causa de sí mismo, se repite nueve veces en estos versículos. Sufrió en nuestro lugar, tomó sobre sí el dolor, la humillación y el maltrato que nosotros merecemos

2.         Rescate del pecador

“… el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” Mateo 20:28

“Rescate”

Gr. lútron “rescate”, “expiación”, “recompensa”. En los papiros se emplea la palabra lútron para referirse al precio pagado para libertar a un esclavo. También se emplea al hablar del dinero pagado para rescatar una prenda.

LutróÇ, verbo de la misma raíz, se traduce “redimir” (Lucas 24: 21; Tito 2: 14) y “rescatar” (1 Ped. 1: 18). Aquí Cristo presenta por primera vez una clara afirmación acerca de la naturaleza vicaria de su muerte. Este aspecto del supremo sacrificio de Jesús fue presentado claramente por el profeta Isaías más de siete siglos antes de que ese sacrificio fuera realizado (Isa. 53: 4-6). Es verdad que en la muerte de Jesús hubo una fase ejemplar, pero el significado de esa muerte iba mucho más lejos. Era ante todo una muerte vicaria, de otro modo Jesús no podría tener el poder de salvar a los hombres de sus pecados.

3.         Transforma al pecador

Como respuesta a su sustitución de morir en nuestro lugar, nosotros somos atraídos a él, respondemos a él, cambiamos nuestra actitud hacia él y también hacia los demás seres humanos. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Romanos 5:1. La compasión divina y la gracia en el Calvario transforman al hombre pecador.

“…somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” 2 Corintios 3:18

“Somos transformados”

Literalmente “estamos siendo transformados”. El plan de la redención tiene el propósito de restaurar la imagen de Dios en el hombre (Romanos 8: 29; 1 Juan 3: 2), transformación que se produce contemplando a Cristo (Romanos 12: 2; Gálatas 4: 19). La contemplación de la imagen de Cristo actúa sobre la naturaleza moral y espiritual en la misma forma en que la presencia de Dios actuó sobre el rostro de Moisés. El cristiano más humilde que constantemente contempla a Cristo como su Redentor, refleja en su propia vida algo de la gloria de Cristo. Si fielmente continúa haciéndolo, irá “de gloria en gloria” en su experiencia cristiana personal.

“De gloria en gloria”

Esta transformación es progresiva: va de un estado de gloria a otro. Nuestra semejanza espiritual con Cristo se produce por medio de su gloria, y da como resultado el reflejo de una gloria semejante a la de él.

CONCLUSION

La gracia es el fundamento de nuestra fe. Cristo murió por nosotros con el objetivo de que podamos tener vida eterna. Con Jesús, como nuestro Salvador, nuestro futuro está asegurado.

Alfredo Padilla Chávez

Pastor IASD Puente Piedra “A”

Escríbenos a: apadilla88@hotmail.com

LIMA PERÚ

Visite:

http://www.apcnorte.org.pe

Una respuesta

  1. “Ser transformados por el pòder de l Espíritu Santo ” es una linda experiencia

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