Leccion 10 de escuela sabatica (2009-III)


Confianza

Para el 5 de septiembre de 2009

Juan enumera cinco áreas en las que podemos poner nuestra confianza en Dios. Lo único que puede quitarnos nuestra salvación es nuestras elecciones negativas.
Sábado 29 de agosto 

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 3:36; Hechos 4:29; 1 Corintios 9:27; Hebreos 4:16; 1 Juan 5:13-21; Apocalipsis 12:9.

PARA MEMORIZAR:
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).

BENJAMÍN FRANKLIN DIJO EN CIERTA OCASIÓN que hay solo dos cosas seguras en esta vida: la muerte y los impuestos. Hay una tercera cosa que es segura también: ¡La vida está llena de inseguridad! No sabemos cuán seguro es nuestro empleo. Nada garantiza que estemos protegidos de enfermedades, de terrorismo, de guerras y de desastres naturales. No tenemos garantía de que cuando nos vamos a la cama nos despertaremos al día siguiente.
Afrontando esto, hacemos lo mejor que podemos para protegernos de estas dificultades; no obstante, al fin, nuestros mejores esfuerzos no nos pueden garantizar nada.
Pero ¿qué diremos acerca de Dios? ¿Y de las promesas de Dios para nosotros? ¿No son ellas seguras? ¿Cómo podemos vivir sin confianza y seguridad en lo que respecta a Dios? Nuestra relación con Dios y el vivir con él para siempre son más importantes que cualquier otra cosa. ¿Qué tiene Juan para decirnos acerca de esto, que es lo más importante en nuestras vidas?

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿En qué podemos tener confianza? ¿Qué hacer para no transformar nuestra confianza en presunción? ¿Qué confianza podemos tener de que nuestras oraciones puedan ser respondidas? ¿Qué protección contra Satanás se nos ofrece? ¿Cómo podemos llegar al conocimiento de Dios?

Domingo 30 de agosto
TENER CONFIANZA (1 Juan 5:13-21)

En 1 Juan 5:14 está la palabra confianza, que también significa seguridad, valentía o, en otros contextos, denuedo (Hech. 4:29, 31) y claridad (Juan 16:25, 29).
De acuerdo con Hebreos 4:16 y 10:19, los cristianos pueden acercarse al Trono de Dios con confianza. ¿Por qué? Primero, porque Jesús derramó su sangre por ellos en la cruz. Y segundo, porque Jesús ha ascendido al cielo para servir allí como Sumo Sacerdote en favor de ellos. Juan usa el mismo término en 1 Juan 4:17 al hablar de “confianza” en el día del Juicio. Los cristianos no tienen temor del Juicio. Ellos dependen de lo que Jesús ha hecho por ellos. Su confianza no está en ellos mismos, o en lo que ellos hicieron o pudieran hacer alguna vez. Esta confianza descansa, en cambio, totalmente en Jesús.
Otra manera en que Juan expresa esta idea de confianza es por el uso repetido de la frase “sabemos”, al final de 1 Juan. Mientras esta frase se encuentra a lo largo de la carta solo dos veces (1 Juan 3:2, 14), aparece cinco veces en la conclusión de la epístola, y adicionalmente enfatiza el tema de la “confianza”.

De acuerdo con los siguientes textos, ¿en qué podemos tener confianza?

1 Juan 5:13

1 Juan 5:15

1 Juan 5:18

1 Juan 5:19

1 Juan 5:20

En 1 Juan 5:13, el apóstol dice para que sepáis y habla acerca de la certeza de la salvación. Desde 1 Juan 5:15 en adelante, él usa sabemos. En 1 Juan 5:15, él enfatiza que nuestras oraciones son escuchadas. Podemos tener confianza. En 1 Juan 5:18, sabemos es seguida por la promesa de la protección divina. En 1 Juan 5:19, el mismo verbo sabemos introduce el maravilloso concepto de pertenecer a Dios, y en 1 Juan 5:20 enfatiza que sabemos que Jesús ha venido y, por lo tanto, por medio de Jesús, conocemos a Dios y estamos en él. Por ello, los cristianos tienen confianza con respecto a su relación con Dios, su vida de oración, su situación presente y su destino eterno.


¿Cuántas veces te has chasqueado contigo mismo en el último mes, la última semana o el último día? Podríamos decir: “Guarda un registro de esos chascos”, pero eso podría ser demasiado desanimador. ¿De qué manera la realidad de tus propias debilidades te hace sentir la necesidad de asegurarte que tu confianza se apoye en Jesús y no en ti mismo?


Lunes 31 de Agosto 
TENER VIDA ETERNA (1 Juan 5:13)

Lee 1 Juan 5:13. ¿De qué podemos estar seguros, de acuerdo con este texto?

El versículo 13 proporciona una razón importante para que Juan escribiera esta carta. Él quería que sus oyentes tuvieran la seguridad de la salvación. Sus oyentes y sus lectores debían saber que ya tienen vida eterna. La vida eterna es una realidad actual. Juan hace una afirmación similar al final de su Evangelio (Juan 20:30, 31).
Primera de Juan 5:13 sobrepasa a los demás textos del Nuevo Testamento que tratan acerca de la vida eterna. Ellos mencionan una condición y contienen una promesa (p. ej., Juan 3:36), pero 1 Juan 5:13 afirma que los hijos de Dios deben saber que tienen vida eterna. No es una opción, algo que pueda ser añadido a la vida cristiana, o que pueda ser dejado fuera de ella. Dios quiere que tengamos la seguridad de la salvación. Moisés (Éxo. 32:32), Pedro (1 Ped. 5:1), Pablo (2 Tim. 4:7, 8), los cristianos de Éfeso (Efe. 2:8) y los creyentes de Colosas (Col. 1:12-14) tenían esta certeza.

¿De qué manera podemos, sin embargo, estar protegidos para no tomar esta seguridad y transformarla en presunción? Ver Mat. 10:22; 1 Cor. 9:27; Apoc. 3:11.

Algunas personas han tomado esta “confianza” en la salvación y la transformaron en una “garantía incondicional”, la idea de que “una vez salvo, siempre salvo”. Si esto fuera cierto, ¿qué nos detendría de olvidarnos completamente de Dios y vivir una vida inmoral y sin ética, la que de acuerdo con la Biblia nos impediría entrar en el cielo (Gál. 5:21; Apoc. 21:8)? Después de todo, ya es difícil mantenernos puros, aun sabiendo que podemos apartarnos de Dios. ¡Imagínate cómo sería si pensáramos que no importa nada la manera en que vivimos!
La Biblia enseña que hay seguridad de salvación, pero esta certeza se puede perder por nuestras propias elecciones. Necesitamos aferrarnos a la corona de la vida manteniéndonos rendidos cada día al Señor en obediencia, en arrepentimiento y fe. Siempre debemos velar y orar, porque Satanás está buscando a quién devorar (1 Ped. 5:8). Y si sus víctimas no somos nosotros, ¿a quién buscaría?


Mírate bien de cerca (sabemos que es doloroso). ¿Estás luchando con la seguridad de tu salvación? S i es así, ¿no será por causa de las cosas que estás haciendo? S i es así, entonces primero debes reclamar el perdón que ya ganó Cristo para ti, y luego reclamar el poder para vencer que él te promete. ¿Qué te retiene sino tus propias elecciones?


Martes 1 de septiembre 
DE ACUERDO CON SU VOLUNTAD (1 Juan 5:14-17)

Lee 1 Juan 5:14 y 15. ¿Qué promesa tenemos aquí? Pero más importante, ¿qué debería significar para nosotros?

Podemos ir a Dios con todos nuestros gozos, cargas y pedidos. Podemos decirle que necesitamos dinero. Podemos decirle que tenemos problemas con nuestros hijos y necesitamos su intervención. Podemos decirle que estamos seriamente enfermos y necesitamos curación. ¿Sabemos que él nos enviará un cheque, enderezará a nuestros hijos o nos sanará de una cruel enfermedad? No necesariamente. Cuando Jesús oró en Getsemaní, él añadió a su oración: “Hágase tu voluntad” (Mat. 26:42); y Dios no lo libró de la cruz.
Sin embargo, si confesamos nuestros pecados y pedimos el perdón, Dios no nos pone en una lista de espera; más bien, podemos tener confianza en que, al terminar nuestra oración, el perdón ya ha llegado a ser una realidad. Si le pido que me haga su hijo porque acepto a Jesús como Salvador y Señor, Dios responderá esa oración de inmediato. Siempre que la voluntad de Dios esté revelada en las Escrituras –sea en un mandato o en una promesa– y reclamamos esa expresión de su voluntad, sabemos que la oración es respondida. En casos en los que no estamos seguros de cómo Dios nos guiará, deberíamos añadir “Hágase tu voluntad” a nuestras oraciones y, con confianza, creer que el Señor hará lo que es mejor.
No es fácil comprender 1 Juan 5:16 y 17. Los eruditos están divididos acerca de lo que significan estos textos (algunos dicen que es el pecado contra el Espíritu Santo). Sin embargo, sí sabemos que todo pecado es una injusticia y que no puede ser justificado ni tolerado. Pero ¿cuál es la distinción de los pecados que ha hecho Juan en estos versículos? Esto no es fácil de contestar. Sea lo que fuere lo que Juan está queriendo enseñar, podemos estar seguros de que él no está minimizando la seriedad del pecado.


A todos nos ha pasado que hemos hecho oraciones que no fueron respondidas de ninguna manera. Un ser amado fallece a pesar de las oraciones. Un trabajo se pierde a pesar de las oraciones. Y así podríamos seguir. En algunos casos, más tarde podemos ver cómo las cosas resultaron mejores cuando la oración no fue contestada como hubiéramos querido. En otros, todo lo que vemos es frustración, dolor de corazón y tristeza. ¿De qué modo debemos tratar con estas últimas situaciones? ¿Cómo debemos seguir viviendo por fe y confiar en Dios cuando las oraciones aparentemente no contestadas nos dejan llenos de dolor, chasco y, sí, aun dudas?


Miércoles 2 de septiembre 
CONFIADOS EN SER PROTEGIDOS (1 Juan 5:18, 19)

En 1 Juan 5:18 y 19, Juan dos veces afirma que “sabemos”. Sin embargo, Juan no está preocupado solo por el conocimiento.

¿Qué desafío indirecto contienen los versículos 18 y 19?

En el versículo 18, aparece la frase ha nacido de Dios y su equivalente, engendrado por Dios. La primera frase se refiere a todo creyente verdadero, mientras que la segunda frase se refiere a Jesús. En el griego, hay una diferencia en los tiempos verbales, que puede ser muy importante. Todo aquel que es nacido de Dios aparece en el tiempo perfecto y puede describir el efecto duradero de la regeneración. La segunda frase se encuentra en un tiempo que se refiere solo a un evento específico en el pasado. La segunda frase describe la encarnación de Jesús. La primera frase se refiere a la experiencia de los seres humanos que nacieron de nuevo (Juan 3:3, 5; 1 Juan 3:9). El uso del mismo término para Jesús puede señalar el hecho de que Jesús ha llegado a estar tan cerca de nosotros, hasta llegar a ser uno de nosotros.

¿Qué consuelo contienen estos versículos? 1 Juan 5:18, 19.

Ambos versículos mencionan al maligno (también se lo menciona en 1 Juan 2:13, 14; 3:12). Describe a Satanás. Juan también lo llama el diablo (1 Juan 3:8, 10). Según Apocalipsis 12:9, él es la serpiente antigua, el diablo. Primera de Juan 5:18 y 19 proporciona un breve vistazo al gran conflicto entre Cristo y Satanás. Esta controversia está revelada en el libro del Apocalipsis, especialmente en el capítulo 12. Sin embargo, los diferentes bandos ya están señalados en 1 Juan.
En los versículos 18 y 19, Juan se refiere al mundo como el terreno del maligno. Del otro lado del conflicto, los discípulos de Jesús se encuentran junto a Dios el Padre y a Jesús. Jesús los cuida y no permite que Satanás los toque. Por lo tanto, ellos son capaces de decir no al pecado y resistir las tentaciones.
El versículo 19 afirma que somos de Dios. Podemos tener confianza porque tenemos una relación directa e íntima con Dios y estamos separados del mundo.


¿De qué modo experimentas la realidad del gran conflicto en tu propia vida? ¿Cómo puedes hacer que estas promesas de victoria y protección sean tuyas? Es decir, ¿qué estás haciendo que podría hacer imposible que aquellas promesas se cumplan para ti ahora? A l mismo tiempo, ¿qué esperanza puedes obtener del hecho de que Jesús ya ha ganado la guerra contra Satanás por nosotros, y nos ofrece su victoria?


Jueves 3 septtiembre
TENER EL VERDADERO CONOCIMIENTO DE LA DEIDAD (1 Juan 5:20, 21)

Otra vez Juan afirma que “sabemos”. Conocemos a aquel que es verdadero. El Hijo de Dios, Jesús, ha venido a este mundo y nos ha revelado a Dios el Padre. Este conocimiento no es meramente intelectual, sino un conocimiento que nos conduce a una conexión estrecha con Dios.

De acuerdo con 1 Juan 5:20, ¿quién es el verdadero?

A través de toda su primera carta, hemos visto que Juan pasa fácilmente del Padre a Jesús. En algunos casos, el pronombre personal él puede referirse a ambos, el Padre y el Hijo. Esto no es ninguna sorpresa, porque “el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2:23). En 1 Juan 5:20, se incluye la palabra verdadero tres veces. La primera referencia señala claramente a Dios el Padre: Jesús ha venido y nos ha dado percepciones que nos llevan a entender al Padre. La segunda referencia puede ser a Jesús: “Estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo”. La última parte de esta cláusula parece explicar la primera: El Hijo de Dios es el que es verdadero. La palabra verdadero se encuentra en 1 Juan 2:8, y describe a Jesús (ver también Apoc. 3:7, 14), pero también es un atributo del Padre (Juan 7:28). La última referencia que menciona la palabra verdadero aparece en la frase: “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”. Esta oración puede referirse a Dios el Padre, a Jesús, o a ambos. Los expositores están divididos en este tema. En cualquier caso, tiene sentido perfectamente si se relaciona con Jesús.

¿Qué enseña 1 Juan 5:21, y cómo podríamos aplicar este principio a nosotros mismos?

Hasta aquí, en toda la Epístola, Juan no ha mencionado la idolatría. En cambio, ha luchado con falsos conceptos acerca de Jesús y su influencia sobre los miembros de la iglesia. ¿Por qué, al final de su carta, como una amonestación última, presenta un tema que no se mencionó antes? Tal vez Juan considera que los falsos conceptos acerca de Cristo sean idolatría, y así la idolatría está asociada con las enseñanzas de los anticristos acerca de Dios y de Jesús. La comprensión de ellos acerca de la Deidad puede considerarse como la adoración de falsos dioses en lugar de adorar al Padre, quien en Jesús da vida eterna y confianza a todos los verdaderos creyentes.


Escribe un párrafo que exprese lo que “sabes” acerca de la naturaleza y el carácter de Dios, y llévalo a la clase el sábado. ¿Cuáles son algunas cosas que no sabes acerca de Dios? ¿Cuáles te gustaría saber?


Viernes 4 septiembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee las páginas 112 a 114 del capítulo “Cómo aumentar la fe y la confianza”, en Palabras de vida del gran Maestro; y la página 115 del capítulo “De Jezreel a Horeb”, en Profetas y reyes.

“Cuando pedimos bendiciones terrenales, tal vez la respuesta a nuestra oración sea dilatada, o Dios nos dé algo diferente de lo que pedimos, pero no sucede así cuando pedimos liberación del pecado. Él quiere limpiarnos del pecado, hacernos hijos suyos y habilitarnos para vivir una vida santa. Cristo ‘se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro’ (Gál. 1:4). Y ‘ésta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado’ (1 Juan 5:14, 15).
‘Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad’ (1 Juan 1:9)” (DTG 231, 232). “Si la vida de los enfermos puede glorificarlo, oramos que vivan, pero no que se haga como nosotros queremos, sino como él quiere. Nuestra fe puede ser muy firme e implícita si rendimos nuestro deseo al Dios omnisapiente y, sin ansiedad febril, con perfecta confianza, se lo consagramos todo a él. Tenemos la promesa. Sabemos que él nos oye si pedimos de acuerdo con su voluntad. Nuestras peticiones no deben cobrar forma de órdenes, sino de una intercesión para que él haga las cosas que deseamos que haga” (JT 1:213).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Como clase, analicen lo que escribieron al final de la sección del jueves. ¿Qué pueden aprender los unos de los otros?
  2. Muchos han luchado con el tema de la “seguridad de la salvación”. ¿Cuál es, generalmente, la razón de este problema? ¿Cómo puedes ayudar a los que están luchando con ello?
  3. Considerando todas las promesas maravillosas de victoria sobre el pecado que hay en la Biblia, ¿por qué tantos de nosotros todavía volvemos a caer una y otra vez en los mismos pecados?
  4. ¿Cómo vemos la realidad de la gran controversia que se manifiesta en nuestro mundo actual? ¿De qué manera se presenta en tu propia comunidad, o aun en tu propio hogar? ¿Qué estás haciendo, en la controversia, en favor de la causa de Cristo? ¿Qué puedes hacer tú como individuo, o junto con tu iglesia, por la causa de Cristo, en la batalla de Cristo contra Satanás?

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