Leccion de escuela sabatica (2009-IV) Leccion 2


Lección 2

El pueblo se prepara

Para el 10 de octubre de 2009

A fin de bendecirnos, Dios procura llevarnos a estar en armonía con el plan que tiene para nuestras vidas.
Sábado 3 de octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:Números 5, 6; Ezequiel 33:15; Lucas 19:8, 9; Hechos 17:28; 1 Corintios 6:19, 20.

PARA MEMORIZAR:
“amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2)
.

SOLO UN REFUGIADO PODRÁ IDENTIFICARSE con la situación de los hijos de Israel. Por supuesto, a diferencia de muchos refugiados actuales, los israelitas deseaban dejar Egipto, a diferencia de los que son expulsados. No obstante, debió haber sido desconcertante salir del único país que conocían y estar peregrinando por un desierto hostil.
En este contexto, podemos comprender mejor algunas de las reglas y reglamentos dados a este pueblo que los ayudarían a sobrevivir en el desierto. Al mismo tiempo, aunque algunas cosas terminaron después de haber entrado en la Tierra Prometida (tales como el maná), muchas reglas permanecieron, porque en ellas había principios que, si los seguían, hubieran bendecido grandemente sus vidas en un mundo lleno de pecado e idolatría.
Esta semana consideraremos algunas provisiones que Dios instituyó para su pueblo antiguo, que incluyen cosas tales como: la manera de tratar con la enfermedad y las plagas, cómo tratar la infidelidad marital (el temor de ella) y cómo tratar con los choques personales que surgen inevitablemente cuando las personas viven juntas.

Domingo 4 de octubre
CONTROL DE LAS ENFERMEDADES

Imagínate al antiguo Israel en el desierto antes del monte Sinaí. Miles de nómades con sus ganados, muy lejos de la civilización más cercana. ¿Qué atención médica tenían a su disposición? Ninguna. Y, considerando cómo se practicaba la medicina entonces, hasta podrían haber estado mejor sin ella. Entonces, en ese ambiente, cuán fácilmente podrían esparcirse las epidemias.

¿Qué tres clases de personas ordenó Dios a Moisés que “echen del campamento”? Núm. 5:1-4.

Aparentemente, quien tuviera una enfermedad seria de la piel podría recibir el diagnóstico de lepra. La lepra verdadera (ahora llamada la enfermedad de Hansen) también estaba incluida en esta clase. Cualquier enfermedad infecciosa de la piel era considerada un peligro para la comunidad. Lo mismo, cualquier descarga o flujo con sangre, o el manejo de cuerpos en descomposición en el calor del desierto, podrían difundir enfermedades epidémicas en el campamento. Tanto hombres como mujeres eran expulsados hasta que mejorara su salud. Dios no odia a las personas con salud quebrantada; pero, por el bien de la salud de la Nación, los separó fuera del campamento, una especie de cuarentena. Aun en tiempos modernos, tenemos en los hospitales salas especiales para personas con enfermedades infecciosas.

¿Por qué razón teológica eran retiradas las personas enfermas del campamento? Núm. 5:3, última frase. ¿Qué mensaje espiritual podemos obtener para nosotros mismos?

Considera este tema desde una perspectiva espiritual; la idea de la contaminación, del pecado, y de lo que el pecado nos acarrea. ¿Qué creyente no ha experimentado la realidad de cómo el pecado nos separa de sentir la presencia de Dios? ¿Quién no ha experimentado el sentido de aislamiento espiritual que proviene de estar contaminado delante de Dios?


¿Qué cosas estamos mirando, leyendo, comiendo, haciendo, o aun pensando, que nos hacen sentir como exiliados espiritualmente del campamento? Más importante todavía, ¿cuál es la única solución de este problema? 1 Juan 1:8, 9.


Lunes 5 de octubre
CONTROL SOCIAL

Nos es difícil captar hoy los enormes problemas involucrados en la migración de miles de personas junto con sus rebaños de animales. Encerrados en el desierto delante del monte Sinaí, las personas enfermas han sido retiradas en favor de la salud de la Nación. Pero, tenían otro problema serio. Aunque habían sido instruidos en cuanto a “amarse” unos a otros (Lev. 19:18), cualquiera que vive en una comunidad sabe que esto no siempre es fácil. Aun en el mejor de los casos, surgen conflictos.

Cuando un israelita pecaba contra una persona en el campamento, ¿contra quién pecaba realmente esa persona? Núm. 5:6; ver también Sal. 51:3, 4. ¿De qué modo comprendemos este concepto?

Cometer una falta contra un vecino es pecar contra Dios mismo. En realidad, esto no es difícil de comprender. Todos pertenecemos a Dios; todos somos su propiedad, tanto por creación como por redención (1 Cor. 6:19, 20; Hech. 17:28). Si alguien viene y daña una propiedad tuya, el pecado no es solo contra la propiedad misma sino también contra ti, el dueño de ella. Lo mismo sucede cuando pecamos contra otra persona; estamos pecando contra aquel que creó a esa persona y quien, en la Cruz, la compró con su propia sangre. No sorprende que la Biblia exprese la idea de que al pecar contra otros estamos pecando contra Dios mismo.

¿Qué debía hacer la persona culpable? Núm. 5:6-8; ver también Eze. 33:15 y Luc. 19:8, 9.

El principio de enmendar los daños hechos a otros sigue teniendo aplicación hoy. ¿De qué modo podemos corregir el mal que le hacemos a Dios, contra quien también hemos pecado? El hecho es que no podemos. Es muy tarde para que nos reconciliemos con Dios de este modo. Esa es la razón por la que vino Jesús: para ponernos en armonía con Dios, no por medio de algo que pudiéramos hacer nosotros, sino por medio de lo que Jesús ha hecho por nosotros (Col. 1:20).


Al recordar lo que Jesús hizo para arreglar las cosas entre tú y Dios, ¿qué necesitas hacer para que las cosas estén arregladas con la persona con la cual tuviste un conflicto?


Martes 6 de octubre
FIDELIDAD MATRIMONIAL

El Creador estableció el vínculo del matrimonio en el Edén, al crear la humanidad en dos sexos y celebrar la primera unión (Gén. 1:26-28; 2:21-24). Dos Mandamientos, el séptimo y el décimo, protegen la institución del matrimonio. En la teocracia, la infidelidad debía ser castigada con la muerte de ambas personas (Lev. 20:10).

Lee Números 5:11 al 31. ¿Cómo debemos entender esto hoy?

Obviamente, Dios quería enfatizar cuán seriamente tomaba la infidelidad matrimonial, que es por lejos la mayor amenaza a la estabilidad de la familia.
En este procedimiento, que incluía obviamente un elemento sobrenatural, el foco estaba en la bebida. El agua era santa; lo mismo, el suelo del cual el sacerdote tomaba un poco de polvo. El agua santa y el polvo no hacían que el agua fuera amarga; sencillamente subrayaban su santidad. Los juicios/maldiciones escritos, que eran borrados con el agua, simbolizaban su amargura potencial. “Todo dependía de si la mujer era santa (sin culpabilidad) o no santa (culpable). Si lo que era santo se encontraba con lo que no lo era, el castigo era inevitable. Si lo que era santo se encontraba con lo que no tenía culpa, prevalecía la armonía”.–Raymond Brown, The Message of Numbers, p. 46.
Este procedimiento (extraño para nosotros) no era un caso de magia. Más bien, era una ayuda visual concreta que los ex esclavos podían captar. No era el agua sino Dios quien leía el corazón de la mujer, y quien la castigaba o la absolvía.

¿De qué modo este procedimiento también era una protección para la mujer, que podía ser la víctima del celo no justificado de un esposo?

Por raro que esto nos parezca hoy, podemos notar cuán importante es el voto del matrimonio a los ojos de Dios. Solo Dios sabe cuánto dolor, sufrimiento y daños ha causado la infidelidad matrimonial de uno u otro en la pareja. Es una tragedia que, en tantas sociedades, los votos matrimoniales parezcan tener tanta santidad como un apretón de manos.


¿Qué cosas puedes hacer, qué elecciones puedes realizar, a fin de capacitarte para tener un corazón puro?


Miércoles 7 de octubre
PERSONAS COMUNES CONSAGRADAS

Dios tenía el propósito de organizar a Israel más ampliamente, a fin de que fuera para él un “reino de sacerdotes y gente santa” (Éxo. 19:6). De este modo, ellos serían testigos ante las naciones cercanas y lejanas acerca de las verdades con respecto al Dios viviente y Creador de todas las cosas. Sin embargo, en el Sinaí, Dios designó a los sacerdotes y a los levitas, especialmente, para servirlo en relación con la adoración en el Santuario-Tabernáculo.

¿Qué voto podía tomar una persona del común del pueblo (hombre o mujer) para consagrar un período específico a Dios? Núm. 6:1-21. ¿Qué lecciones espirituales podemos obtener de esto para nosotros hoy, a fin de profundizar nuestra propia espiritualidad y nuestro compromiso con Dios?

Un nazareo era “uno consagrado”, que tenía el propósito de dedicarse a Dios por un período variable de tiempo. Un padre podía dedicar a un niño para ser un nazareo toda su vida. Por ejemplo, la madre de Sansón dedicó a su hijo, siguiendo la instrucción del ángel, para que comenzara a librar a Israel de los filisteos (Juec. 13:2-5; 16:17). Del mismo modo, el ángel Gabriel instruyó a Zacarías para criar a Juan (el Bautista) como nazareo, a fin de servir como precursor del Mesías (Luc. 1:15). Ana hizo el voto de que Samuel sería nazareo durante toda su vida (1 Sam. 1:10, 11). También es interesante el mandato en cuanto a la bebida. La viña, y sus productos de jugo, vino y uvas, representaban para la mente antigua una tierra cultivada de chacras y casas de campo. Cuando un nazareo no bebía de la viña, estaba expresando en una forma concreta su creencia de que estaba dirigiéndose a una tierra mejor. La viña simbolizaba la vida sedentaria; sin embargo, el nazareo, por la forma en que vivía, mostraba en forma concreta el deseo de vivir “una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Heb. 11:16).


¿De qué modo, como adventistas, vivmos esperando una tierra “mejor”, no importa en qué país estemos viviendo ahora? ¿Cuáles son formas concretas con las que podemos protegernos de quedar enredados con nuestras viñas aquí, y que perdamos así de vista nuestro destino final?


JJueves 8 de octubre– –
LA ORACIÓN DE AARÓN

“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Núm. 6:24-26). Después de leer cuidadosamente la bendición transcrita arriba, responde las siguientes preguntas: *

¿Qué indicio se da aquí acerca de la naturaleza de la Deidad? Mat. 28:19.

* ¿De qué modo revela esta oración la total dependencia de Dios que tenía Israel? Juan 15:5.

* ¿Qué importancia tiene el hecho de que los sacerdotes debían pronunciar esta oración en favor del pueblo? Heb. 7:25.

Aquí hay varios puntos interesantes. Cada una de las líneas comienza con el nombre personal de Dios, que él usó para el Pacto (Jehová, Señor). Para la congregación, se usa el singular. Es decir, se habla de cada persona como un individuo. Cada persona podía saber lo que la bendición significaba individualmente, personalmente. Es decir, no importaba cuántos miembros tuviera la comunidad de Israel, cada uno podía tener una relación personal con Dios. Israel no tenía las Escrituras en ese tiempo. Las bendiciones de Dios se veían en su liberación de la esclavitud, el cruce del Mar Rojo, y las provisiones hechas para su alimentación y agua. El poder conservador se hubiera visto por su presencia en el Santuario, cuyos ritos –el holocausto, el incienso y la menorah (el candelero)– siempre ardían, día y noche. Aquí hay una evidencia clara de que la religión del Antiguo Testamento era totalmente de gracia (Gál. 3:7-14; Heb. 4:1, 2). La tercera línea asegura al creyente la sonrisa y la paz de Dios (ver Mat. 11:28-30).


¿En qué forma has experimentado las bendiciones enumeradas arriba en tu propia vida? ¿Qué cosas podrías estar haciendo que te dificulten ver estas cosas materializadas en tu jornada con Dios? ¿Qué cambios, por dolorosos que sean, debes realizar?


Viernes 9 de octubre
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