Comentario leccion de escuela sabatica (2010-3) Leccion 8


EL HOMBRE DE ROMANOS 7

“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” Rom. 7:6

INTRODUCCION

Pablo describe el conflicto experimentado por toda alma que se enfrenta a las demandas espirituales de la santa ley de Dios. Lo importante señala Pablo es que la justicia de Jesús nos cubre y por su justicia estamos perfectos ante Dios. Él promete santificarnos, darnos la victoria sobre el pecado y modelarnos a la “imagen de su Hijo” (Rom. 8:29).

El propósito de la lección es mostrar la vivencia del cristiano después de su conversión.

  1. I. ES CARNAL
    1. a. Propenso al pecado heredado y cultivado

“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” Romanos 7:12

“Porque”

Pablo ahora confirma su vindicación de la ley y su exposición de la verdadera naturaleza del pecado, mediante un análisis profundo de la forma en que obra el pecado en la vida íntima del hombre.

Pablo en este pasaje muestra la relación que existe entre la ley, el Evangelio y la persona que, movida por su convicción, lucha afanosamente contra el pecado para prepararse para la salvación. El mensaje de Pablo es: aunque la ley puede servir para precipitar e intensificar la lucha, sólo el Evangelio de Jesucristo puede proporcionar la victoria y el alivio (Rom 7:25).

Es evidente que cada cristiano puede reconocer por experiencia propia que prosigue una lucha intensa después de la conversión y de haber renacido. La vida del apóstol Pablo era “un constante conflicto consigo mismo… Su voluntad y sus deseos estaban en conflicto diario con su deber y con la voluntad de Dios” (MC 358).

Pablo destaca que la ley no es culpable de los pecados de los cuales él ha estado hablando. La ley es de origen espiritual pues fue dada personalmente por Dios, y “Dios es Espíritu” (Juan 4:24). La ley es de naturaleza espiritual porque es “santa, justa y buena” y porque pide una obediencia que sólo está al alcance de los que son espirituales y tienen los frutos del Espíritu (Mat 22:37-39; Juan 15:2; Rom 13:8, Rom 13:10; Gal 5:22-23; Efesios 3:9).

En contraposición Pablo expresa “lo que es nacido de la carne, carne es” (Juan 3:6). El equivalente que él da de “lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6) está en Rom. 8. En contraste con la espiritualidad y santidad de la ley divina, Pablo descubre en él un ser de carne, y por lo tanto proclive a toda la pecaminosidad y complacencia propia, a la cual se inclinaba su naturaleza corrupta. Por eso, en su deseo de obedecer la ley espiritual, se encuentra a sí mismo sumido en una lucha continua con sus tendencias al pecado heredadas y cultivadas (Rom 7:23).

  1. b. Justifica su pecaminosidad

“Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí” Romanos 7:16 y 17

pecado que mora”

“Los israelitas no se dieron cuenta de la pecaminosidad de su propio corazón, ni que sin Cristo les era imposible guardar la ley de Dios; y con excesiva premura concertaron su pacto con Dios. Creyéndose capaces de ser justos por sí mismos, declararon: ‘Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos’ (Éxodo 24:7). […] semanas después, quebrantaron su pacto con Dios al postrarse a adorar una imagen fundida” (PP 388, 389).

Hoy muchos cristianos están sirviendo al pecado y son renuentes a admitirlo. Racionalizan que están viviendo la experiencia normal de santificación y que aún tienen mucho camino que recorrer. En lugar de llevar sus pecados a Cristo, pidiéndole la victoria sobre ellos, se esconden detrás de Romanos 7 creyendo que es imposible hacer el bien. Sin embargo, este capítulo dice que es imposible hacer el bien cuando alguien está esclavizado por el pecado, pero que la victoria es posible en Jesucristo.

  1. II. ES LIBERADO POR CRISTO
    1. a. Vence su tendencia pecaminosa

“¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Rom. 7:24

“¿Quién me librará?”

La angustia resultante del conflicto interior -que a veces es una lucha desesperada entre en el bien y el mal- hace que Pablo pronuncie este evidente clamor de desesperación en busca de ayuda: “¡Miserable de mí! “. Pero él conoce de dónde viene la liberación para sus dificultades, y se apresura a reconocerlo con una pregunta: ¿Quién me librará? Y se responde con una respuesta de gratitud: “Gracias doy a Dios”. Aquí el afirma, lo que ni la ley, ni la conciencia, ni la fuerza humana pueden hacer, es posible por medio de Jesucristo tener la victoria sobre el pecado (1Co 15:57).

  1. b. Vive bajo el régimen del Espíritu Santo

“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” Romanos 7: 6

“libres de la ley”

Pablo habla del sistema de adoración establecido en el Sinaí; eso es lo que quiere decir con la palabra ley. Los judíos tenían dificultad en captar que este sistema, dado por Dios (normas, fiestas, símbolos) apuntaban al cuerpo de Cristo y terminarían con la venida del Mesías. Pablo se dirige a creyentes judíos que no querían abandonar lo que había sido muy importante para ellos.

La ilustración usada por Pablo se refiere a una mujer casada con un hombre. La ley establece que, mientras él viva, ella debe estar unida a él. Luego así como la muerte del esposo libera a la mujer de la ley de su esposo, la muerte de la vieja vida en la carne (circuncisión, fiestas, símbolos), por medio de Jesús (Col 2:16,17), libera a los judíos de la ley establecido en ritos y ordenanzas (Efesios2:11-16).

“régimen nuevo del Espíritu”

Ahora los judíos estaban libres para “volverse a casar” con el Mesías resucitado y así producir frutos para Dios. Pablo usó esta ilustración para convencer a los judíos de que estaban libres para abandonar el antiguo sistema. Mediante su unión con el Salvador resucitado, los creyentes han aprendido un camino nuevo de verdadera obediencia cordial y espiritual. Tal servicio y tal culto sólo son posibles para los que han renacido del Espíritu Santo y viven bajo su influencia.

Pablo desea que sus hermanos comprendan que la gloria de un Salvador que perdona los pecados daba significado a todo el sistema judío. Deseaba también que comprendieran que cuando Cristo vino al mundo y murió como sacrificio en favor del hombre, el símbolo se encontró con la realidad simbolizada. Después de que Cristo murió en la cruz como ofrenda por el pecado, la ley ceremonial ya no podía tener vigencia; sin embargo, estaba relacionada con la ley moral y era gloriosa. El conjunto llevaba el sello de la Deidad, y expresaba la santidad, la justicia y la rectitud de Dios. Y si fue glorioso el ministerio de la dispensación que iba a desaparecer

  1. c. Guarda la ley

“¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” Romanos 7:7

“¿La ley es pecado?”

La menciona aquí uno de los Diez Mandamientos ¿No refuta esto la posición de que Pablo no habla de la abolición de los Diez Mandamientos?

La palabra ley para Pablo es todo el sistema introducido en el Sinaí, que incluía la ley moral, pero no estaba limitado a ella. Por eso, Pablo podía citar la ley así, como cualquier otra sección del judaísmo, para fundamentar su postura. Pero, cuando el sistema desapareció con la muerte de Cristo, eso no incluyó la ley moral, que ya existía antes del Sinaí y todavía existe después del Calvario.

Pablo ha afirmado (Rom 7:5) que el pecado se vale de la ley para causar la destrucción del pecador. ¿Significa esto que la ley es algo pecaminoso, cuyo único propósito es hacer que los hombres sean peores de lo que eran antes? Pablo responde explicando que el mal no está en la ley sino en el hombre, y que aunque es cierto que la ley es la “ocasión” del pecado (Rom 7:8), sin embargo” la ley es santa, justa y buena” y le permite conocer su situación pecaminosa y lo conduce a Jesucristo para ser limpiado (Rom 10:4).

CONCLUSIÓN

El hombre carnal es propenso al pecado y justificar sus acciones. Cristo nos libera de nuestras tendencias pecaminosas para vivir en obediencia bajo la conducción del Espíritu Santo.

Alfredo Padilla Chávez

Pastor IASD Puente Piedra “A”

6 comentarios

  1. estoy muy contento en encontrar esta pagina en internet es para me de gran bendicion para prepararme en la iglesia en el momento de la leccion y conpartir con mis hermanoslo que dios abla por medio de su palabra

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  2. MUY BUENO EL RESUMEN, GRACIAS PASTOR

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  3. Gracias hermanos por compartir este mensaje con muchas personas para una mejor comprension de este tema en escuela sabatica Dios los bendiga por siempre

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  4. Gracias hermanos por la obra q realizan a favor d quienes no tienen o no entienden bien la lecc Dios los bendiga por siempre

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  5. gracias hermanos por traernos estos temas desmenuzado para poder entenderlos mas y reconocemos que la ley nos muestra el pecado no nos salva pero debemos guardarlos porque ellos nos hacen saber el pecado que hacemos le pedimos a nuestro Dios para que nos ayude guarlo Dios los bendiga

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  6. Gracias hnos. por este material es una muy buena leccion por la que atravezamos todos sin excepcion, y que la vida cristiana es una lucha diaria bendito sea Dios por nuestro Señor Jesucristo, el único que logra que podamos vencer.- Dios los bendiga

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