Se recuerda a Leonard Barnard, primer piloto misionero adventista


Leonard Barnard, el primer piloto misionero de la Iglesia Adventista y cofundador de la compañía de aviación usada por la División del Pacífico Sur, falleció esta semana a los 95 años.

Barnard, un australiano que comenzó a trabajar para la Iglesia Adventista en 1933, era mejor conocido por tres décadas de trabajo misionero pionero en las islas del Pacífico Sur que incluyen a Papúa Nueva Guinea.

“Una vida de lo más destacada ha llegado a su fin”, dijo John Hammond, que voló muchas veces con Barnard en el avión misionero Andrew Stewart. “Hemos perdido a uno de los mejores”.

Barnard, conocido por muchos simplemente como “Len”, decidió ser misionero en su primera visita a Papúa Nueva Guinea durante la Segunda Guerra Mundial, durante la cual fue médico de la Infantería Australiana.

Cierto día, se le ordenó que examinara a cincuenta hombres que trabajaban como transportadores del gobierno australiano y que apenas habían sobrevivido a una trabajosa marcha por la selva. Los hombres estaban desnutridos y sufrían de diversas afecciones tropicales, recordó Barnard en su libro “Banish the Night” (Desterrar la noche), republicado por la casa editora Pacific Press en 2013.

No obstante, los últimos seis hombres, aunque débiles, se venían más saludables y felices que el resto del grupo. Después de interrogarlos, Barnard se enteró de que eran adventistas que  habían aprendido de Jesús gracias a misioneros extranjeros. Durante la marcha, se habían rehusado a comer animales salvajes impuros que los demás habían cazado y adorado diariamente.

“El marcado contraste entre los muchachos adventistas y los demás dejó una impresión indeleble en mi mente, y despertó en mí el deseo de ser misionero”, escribió Barnard.

Barnard regresó a Papúa Nueva Guinea 16 años después como médico misionero, construyendo y operando un leprosario en Mt. Hagen, en las Tierras Altas Occidentales. Pasó treinta años como pionero misionero en la isla, pero dijo que su gozo más grande como pionero fue volar en el primer avión misionero adventista que entró alguna vez en servicio. En la década de 1960, fue uno de los fundadores de Aviación Adventista, una compañía que opera una flota de aviones misioneros en la División del Pacífico Sur.

Barry Oliver, presidente de la División de Asia Pacífico Sur, expresó este jueves gratitud a Dios por la vida y el ministerio de Barnard.

“Deseamos darle un tributo muy especial por la visión y el valor que le permitió ser pionero en el ministerio de Aviación Adventista en el Pacífico Sur”, dijo. “Ver el destello de sus ojos cuando habló hace poco ante los miles reunidos para el 50° aniversario de Aviación Adventista en Goroka, fue captar una vislumbre del gozo del servicio y la determinación que le permitió hacer lo que hizo con la bendición de Dios”.

Al año pasado, Barnard y Colin Winch, el otro cofundador de Aviación Adventista, fueron condecorados por la División de Asia Pacífico en un evento de la sede de la compañía de aviación en Goroka (Papúa Nueva Guinea).

“Len fue un gran pionero. Tuve el privilegio de comenzar con él el programa de vuelo en Nueva Guinea” dijo Winch esta semana. “Al trabajar juntos, Len y yo llegamos a ser amigos muy cercanos, y nuestra amistad ha durado más de cincuenta años”.

“Mi oración es que el Padre celestial rodee a su familia con amor y consuelo. Barnard ha hecho una enorme contribución a la ganancia de almas en Papúa Nueva Guinea, y ha dejado un legado que todos admiramos”.

Aún no se conocen los arreglos sobre el funeral, ni la información respecto de los que lo sobreviven.

Se han contado y vuelto a contar historias sobre la vida de Barnard, lo que incluye el filme de 1962 titulado “El clamor de Nueva Guinea”, que está disponible en el sitio web del Canal Hope, y el libro “Alas sobre Nueva Guinea: La historia de Leonard Barnard”, de Goldie M. Down.

“El pastor Len Barnard tiene que ser recordado como un misionero en el sentido más pleno de la palabra”, dijo Ken Vogel, expiloto misionero que trabaja como secretario general de la Unión Asociación Australiana. “Ya sea en servicio a Dios en un país extranjero o en su país natal, el pastor Barnard siempre estuvo en la vanguardia de la acción misionera”.

Una respuesta

  1. Todo ser humano cumple aquí su ciclo de vida; pero lo importante es lo bueno que queda para recordar. Como dice la Santa Escritura hablando de los fieles que parten: “…Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor…porque sus obras con ellos siguen” Apocalipsiss 14:13.

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