Matutina


12 de marzo

Sirve, pero no te olvides

Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose dijo: “Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”. Lucas 10:40

Por el estigma que la esclavitud ha supuesto a través de los siglos sobre el concepto de servicio, se ha creado la noción de que el que sirve es el que menos vale. Sin embargo, Cristo introdujo un cambio significativo cuando dijo que “el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Mar. 10:45). Jesús valoraba el concepto de servicio y lo presentó como algo deseable para sus seguidores. El episodio del lavamiento de los pies es un ejemplo extraordinario de la forma en que el Señor veía el servicio.

Sin embargo, en la historia de hoy, el Señor parece no estar apoyando a Marta en su afán de brindar el mejor servicio. El problema de Marta no era servir, sino que el servicio la estaba privando de algo mejor. Por bueno que sea el servicio, si nos separa de nuestro Dios, entonces nos está causando daño. Marta estaba tan ocupada en proveer para el Maestro que no tenía tiempo de estar con él. El cristiano debiera ser Marta y María a la vez: ser­ vir de todo corazón, pero no olvidarnos de nuestro Señor.

No se debe permitir que el servicio, por bueno que sea, sea razón de separación del Señor. Es digno de mención observar que en los asuntos religiosos el cansancio llega más rápido que en los asuntos que no tienen que ver con nuestra fe. La fatiga espiritual hace que se prefiera estar ocu­ pados en buenas cosas y olvidar estar en la cosa mejor de estar con nuestro Señor.

Si el servicio no es lo más necesario en presencia de Cristo, hay que definir qué es entonces lo de mayor importancia. “La ‘una cosa’ que Marta necesitaba era un espíritu de calma y devoción, una ansiedad más profunda por el conocimiento referente a la vida futura e inmortal, y las gracias necesarias para el progreso espiritual. Necesitaba menos preocupación por las cosas pasajeras y más por las cosas que perduran para siempre. Jesús quiere enseñar a sus hijos a aprovechar toda oportunidad de obtener el conocimiento que los hará sabios para la salvación. La causa de Cristo necesita personas que trabajen con cuidado y energía. Hay un amplio campo para las Martas en su celo por la obra religiosa activa. Pero deben sentarse primero con María a los pies de Jesús” (DTG 483).

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Deuteronomio 29:1-30:20; Lucas 10:1-42

The Passenger


February 7, 2008

“…and, lo, I am with you always, even unto the end of the world. Amen.Matthew 28:20 last part

The Passenger

The passengers on the bus watched sympathetically as the attractive young woman with the white cane made her way carefully up the steps. She paid the driver and, using her hands to feel the locations of the seats, walked down the aisle and found te seat he’d told her was empty. the she settled in, placed her briefcase on her lap and rested her cane against her leg.

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La economía del afecto


“Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.” Mateo 6:20.

Todas las culturas tienen un sentido de economía que promueva el ahorro hoy para poder
sobrevivir mañana. Los pueblos no sujetos a fluctuaciones estacionales no tenían la costumbre de ahorrar para poder sobrevivir. Esta costumbre de tomar y usar de la naturaleza solo lo que se necesita en el momento ha dado lugar a lo que se conoce como la economía del afecto. Las gentes respetan la naturaleza y no acaparan lo que a otros les pueda servir.

La economía del afecto propone y acepta que toda la sociedad es interdependiente, y nos obliga, por ello, a pensar siempre en las necesidades de los demás, trátese de seres queridos, vecinos, amigos o cualquiera que pueda tener influencia sobre uno.

Las palabras de Cristo se refieren a quienes han desarrollado la práctica egoísta de tomar y retener solamente para sí sin preocuparse de los demás. Con estas palabras, Jesús nos llama la atención a tantas cosas de la vida que tienen que ver con la forma en que nos relacionamos con los demás:

.El don del perdón Dios nos lo da gratuitamente de forma tan abundante que debemos asegurarnos de darlo a los demás de la misma manera.

•Se debe recordar que todo lo que somos y poseemos proviene de Dios, y el hacer alarde de nuestra bondad para humillar a otros, no es la mejor manera de usar los dones del cielo.

•Nuestro servicio a Dios no debe ser razón de desánimo para otros. “Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mat. 6:17, 18).

Acumular tesoros en el cielo no es simplemente abrir una cuenta bancaria en el cielo; es vivir de tal manera aquí que todo lo nuestro agrade al Señor, especialmente en nuestro trato con los demás. Es ser un embajador de Cristo y dejar brillar nuestra luz ante los hombres.

“Viviendo una vida de consagración y abnegación al hacer el bien a otros, podríais haber añadido estrellas y gemas a la corona que llevaréis en el cielo y habríais acumulado tesoros eternos, inmarcesibles” (Ms 69, 1912).

Levítico 11:1-13:59; Mateo 6:1-34