El portero del hotel


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No había en el pueblo peor oficio que el de portero del hotel. Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. Un día se hizo cargo del hotel un joven con inquietudes, creativo y emprendedor.

El joven decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y después cito al personal para darle nuevas instrucciones. Al portero, le dijo:”A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entren por día y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio…” El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero..
-“Me encantaría satisfacerlo, señor – balbuceo – pero yo… yo no se leer ni escribir…” -“¡Ah! Cuánto lo siento!” -“Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida…”

No lo dejo terminar: -“Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a dar una indemnización para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte…” Y sin más, se dió vuelta y se fue.

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